jueves, 3 de mayo de 2012

UN SINDIÓS. JUAN JOSÉ MILLÁS



Desde que los ministros de Rajoy, en especial Montoro y Ana Mato, decidieron explicar didácticamente los porqués de la demolición del Estado, entendemos las cosas mucho mejor. He aquí un resumen, claro como el agua, de sus argumentos: Se pone precio a la sanidad para que continúe siendo gratuita y se expulsa de ella a determinados colectivos para que siga siendo universal. Se liquidan las leyes laborales para salvaguardar los derechos de los trabajadores y se penaliza al jubilado y al enfermo para proteger a los colectivos más vulnerables. En cuanto a la educación, ponemos las tasas universitarias por las nubes para defender la igualdad de oportunidades y estimulamos su privatización para que continúe siendo pública. No es todo, ya que al objeto de mantener el orden público amnistiamos a los delincuentes grandes, ofrecemos salidas fiscales a los defraudadores ambiciosos y metemos cuatro años en la cárcel al que rompa una farola. Todo este programa reformador de gran calado no puede ponerse en marcha sin mentir, de modo que mentimos, sí, pero al modo de los novelistas: para que la verdad resplandezca. Dentro de esta lógica implacable, huimos de los periodistas para dar la cara y convocamos ruedas de prensa sin turno de preguntas para responder a todo. Nadie que tenga un poco de buena voluntad pondrá en duda por tanto que hemos autorizado la subida del gas y de la luz a fin de que resulten más baratos y que obedecemos sin rechistar a Merkel para no perder soberanía. A no tardar mucho, quizá dispongamos que los aviones salgan con más retraso para que lleguen puntuales. Convencidos de que el derecho a la información es sagrado en toda democracia que se precie, vamos tomar RTVE al asalto para mantener la pluralidad informativa. A nadie extrañe que para garantizar la libertad, tengamos que suprimir las libertades.

10 comentarios:

  1. ¡¡¡Más claro imposible!!!!
    Y ante todo este "sindiós" ¿qué vamos a hacer?

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    1. Pues no tengo claro si siendo sincera o realista, desilusionada de este tiempo tan "sucio",creo que no hay remedio, tal y como estamos no lo hay. Podemos protestar eso si y a Dios rezando y con el mazo dando sembrar la idea de que un mundo mejor es posible, no sé si esto se llama resignación dinámica, ir dejando las semillas de ideas que no son nuevas pero son justas, ir aclarando a nuestro alrededor como es la sociedad que queremos construir y alentar a que otros continuen haciendo lo mismo, con honestidad y paciencia por las generaciones que nos siguen, porque para nosotras esta cosecha no tiene solución, al menos yo soy capaz de verla.

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    2. http://noledigasamimadrequetrabajoenbolsa.blogspot.com.es/2012/05/ignacio-ramonet-una-entrevista.html

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    3. Por ejemplo. Me estoy poniendo mala de ver la cantidad ingente de personas que están ahora mismo en Cibeles "celebrando" la victoria del Real Madrid y hace dos días eramos la mitad. Así es complicado cambiar nada si lo principal es tan superfluo.
      Ahora le echo un vistazo.

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  2. Menos mal que alguien lo tiene tan claro como para ponerlo por escrito... por cierto, agarrémonos que mañana es día de digo-diego (consejo de ministros)

    besos

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    1. Cuando leí el artículo aplaudí, porque esto si me ha parecido "una explicación didáctica".
      Veremos con que nuevas puñaladas nos siguen acariciando.
      Besico

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  3. Está clarísimo ¿quién duda todavía de las bondades de las reformas?

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  4. Lo que me jode es que todavía habrá quien piense que lo están haciendo bien...

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  5. Jajaja, es eso!!! Ahora lo entiendo, madre mía qué perdida andaba: yo creía que era mala fe y ganas de favorecer a los suyos.

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