miércoles, 24 de diciembre de 2014

jj

A veces,  las palabras (como le pasaba al amor de la Jurado) se rompen de tanto usarlas, o sencillamente pierden su sentido original. Tal le sucede a "gracias", "perdón" o "feliz Navidad" ya convertidas en  un fático cortés.

No importa, como cada cual le da a cada quien lo que gusta de lo que tiene:

 de todo corazón

¡FELIZ NAVIDAD!



domingo, 30 de noviembre de 2014

¿Te lastimaste?

Tenemos dos chicas preciosas algo estiradillas, un sábado por la noche muy de noche, un local con pocas luces,  una cantante dándolo todo en el escenario, un público entregado y un chaval  revoloteando cual pajarillo sin nido intentando llamar la  atención de las dos primeras.
Estas dos  ignorando el revoleo del chaval, al punto que aparece una pared de hormigón cada vez que da un paso y se acerca.
Él o ciego perdido o sin temor a las paredes porque debe tener un tractor pala en la puerta...
 Por una brecha mínima se cuela.
-¿Te lastimaste? dice le chaval mientras sonríe y se hace un poco de luz en el local.
Las dos chicas se miran como un pronombre recíproco a otro.
-¿Te lastimaste?, repite mirando intensamente a una de ellas, y ante la expresión de extrañeza-sorpresa-este que dice de la niña preciosa pero algo estirada, continua: ¿Te lastimaste...? Cuando caíste del cielo..? ¿Te lastimaste...?
Sin licencia de derribo, las chicas han sonreído por fin y ...

sábado, 22 de noviembre de 2014

Lara

Lara tiene dos años y sus ojos son  dos pozos hondos y oscuros. Se toma la vida muy en serio y no admite según que bromas. Puede conseguir que pases toda la tarde haciendo como que duermes para que ella te despierte con el canto de un gallo una y otra vez, sin cansarse de la misma escena. O puede quitarse sus calcetines para que finjas que "huelen peste" y te persiga con ellos mientras aromatiza la estancia con su aroma a inocencia y risa.

Sin embargo, tiene Lara ese concepto capitalista que acompaña a todos los niños desde que aprenden a señalar el mundo con un dedito y saben que todo lo que ven sus ojos es suyo. "Esto es mío".
El famoso "to pa mí" que debe tener un origen genético, y  me lleva a pensar que eso de la generosidad y el compartir no deben ser del todo naturales y  sí el sentido de la propiedad privada. Vamos que para educar en el bien común hay que trabajar primero algunos instintos de conservación.

Aunque mi habitación pudo parecer en algún momento  la celda de un moje cartujo, no lo fue hasta ahora. Pero en sus visitas, mi pequeña se lleva todo aquello que tiene brillo y llama su atención,  ya sea un papel, los corazones que laten, mis malabares, la pulseras, la bola fensui que hace colores o los muñecos de latón.
-Ezto ez mio.-dice ella, mientras agarra la caja de ceras manley y las esconde a su espalda.
- Lara, preciosa, si te llevas también la caja de color me voy a poner muy triste.
Y ella que no sabe pronunciar  la ese si sabe que es la tristeza y no quiere que yo este triste, entonces me mira y su cara se hace espejo de la mía. ¡Cuanta empatía! Baja un momento la mirada hacía los lápices ( de los que tiene un bosque entero en su casa), me mira, suspira, vuelve a mirar la caja con pena  y  suspira de nuevo. Yo sé que ella solo quiere llevarse un trocito de mi casa para que la acompañe en el viaje y yo solo quiero hacerle entender que no es posible que traslade mi casa a la suya. Cuando levanta los ojos  ya ha encontrado una solución. Lleva su mano hasta mi hombro, me mira como quien ha descubierto el radio y dice:
- No estez triste, tita Pi que  solo me las llevo un minuto para siempre.

No será necesario que diga dónde viven ahora mis ceras y mi corazón con ellas.



domingo, 16 de noviembre de 2014

"Ahora que los ladros perran", de José Manuel Marroquín


Ahora que los ladros perran,
ahora que los cantos gallan,
ahora que albando la toca
las altas suenas campanan;
y que los rebuznos burran,
y que los gorjeos pájaran
y que los silbos serenan
y que los gruños marranan
y que la aurorada rosa
los extensos doros campa,
perlando líquidas viertas
cual yo lágrimo derramas
y friando de tirito
si bien el abrasa almada,
vengo a suspirar mis lanzos
ventano de tus debajas.
Tú en tanto duerma tranquiles
en tu rega camalada
ingratándote así burla
de las amas del que te ansia
¡Oh, ventánate a tu asoma!
¡Persiane un poco la abra
y suspire los recibos
que esta pobra exhale alma!
Ven, endecha las escuchas
en que mi exhala se alma
que un milicio de musicas
me flauta con su compaña,
en tinieblo de las medias
de esta madruga oscurada.
Ven y haz miradar tus brillas
a fin de angustiar mis calmas.
Esas tus arcas son cejos
con que flechando disparas.
Cupido peche mi hiero
y ante tus postras me planta.
Tus estrellos son dos ojas,
tus rosos son como labias,
tus perles son como dientas,
tu palme como una talla,
tu cisne como el de un cuello,
un garganto tu alabastra,
tus tornos hechos a brazo,
tu reinar como el de un anda.
Y por eso horo a estas vengas
a rejar junto a tus cantas
¡y a suspirar mis exhalos
ventano de tus debajas!

lunes, 3 de noviembre de 2014

En este hoy que se estrena, otro adios, no menos doloroso por anunciado, incomprendido.
A quien supo disfrutar  como un niño y ser un  maestro del vivir, del compartir, del alegrar. De sonrisa permantente. Nariz de payaso valiente, siempre y siempre.

A veces creo que, no es el dios del amor en locura, quien lanza las flechas al azar, sino la muerte con sus dardos de luto.


 No quiero entender nada.

domingo, 26 de octubre de 2014

parajear

El lenguaje me rodea, tiende a volar en bullicio entre los pájaros y las jaulas de papel de las que huyen temerosos. Se persiguen entre las palabras y estas  acaban enredadas en sus plumas. Se elevan entre  insensatos y temerarias. Todo son pájaros marcados por alegres vírgulas planeando en vuelo ligero, atravesando el aire o la  lluvia mansa cuando tiene a bien visitarnos.  Gorgojean con estrepito en las tormentas de verano, al punto de parecer chicharras. Llega el otoño y tararean. Muchos y algunas  rulan y cantan, se reciben, se despiden,  se elevan, descienden, juegan, se  posan y se desposan hasta que al anochecer aguardan a los  autillos para guardar la noche.
Dejan sobre mi pelo leves plumas,  ramas ligeras, papeles de colores suaves  formando un nido. Y Todo se lo consiento, todo. Por ruidoso o loco que parezca. Todo se lo consiento a los pájaros de mi cabeza. Menos que callen.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Hachear

Al finalizar el verano, suele producirse en los alrededores de la Tierra  Roja,  una curiosa y temible transformación de la atmósfera que, según cuentan propicia el cambio de ciclo y da paso a la angosta estación de las hojas. Nada más llegar septiembre se abren en canal los vientos y la tierra más abierta y  porosa recibe las hojas caducas para revestirse de ellas. Las guarda consigo a modo de abrigo hasta la estación de la esperanza en primavera.
 Al principio del otoño, nadie sabe muy bien porque  un viento enrejado que suele permanecer discretamente retenido entre las nubes encontró abierta la puerta del cielo y mirando a ambos lados de sus orejas, sin girar el cuello, solamente con los ojos se sintio libre de chapotear en el barro estancado. Este es  producto de los pensamientos contaminados que  anegan  el aire en tal concentración que los rayos del sol no pueden disolverlos. En forma de huracán el Viento de la Malicia se sintió libre de alborotar y alimentado por el miedo y la astucia abrasaba desde el Lago de Mercurio hasta el Pinar de las Ardillas dejando a su paso desolación y tristeza.
Los seres que desavisados respiran en ese ambiente acomodan según sus huecos protonimicos parte del viento que se acurruca entre las  entretelas del pensamiento y el corazón, y anida zorro y astuto como un terrorista en aquel que le cobija.
Martina, desatenta y descontenta se dejo mecer por su zumba y desorientada y confusa casi hipnotizada por la desconfianza, salió dispuesta a hachear furiosamente lo que encontrara a su paso.
Así dispuso de ojos, orejas, amantes, amigos, ardillas, alientos, olas, abejas, elefantes, árboles, aires y almendros y estos quedaron hacheados y mudos:
 Hojos, horejas, hamantes, hamigos, hardillas, halientos, holas, habejas, helefantes, hárboles, haires, halmendros...halmas en hapariencia las mismas sutilmente henmudecidas.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Diego ha comenzado el colegio. Tiene cuatro añitos,  es el segundo año de cole  y le encanta. Además con la  suerte de tener la misma maravillosa maestra del curso pasado. Se levanta contento para ir a la escuela, allí tiene una corte de seguidores  y fans que es lo que necesita el " muy teatrero" porque el aplauso del público  le gusta un rato y lo mejor es que lo consigue de forma natural. Tiene mucha gracia, es muy guapo y lo sabe.
A veces se hace rogar y mantiene la tensión del momento justo hasta punto álgido y entonces cuenta lo que le ha sucedido en el día. Pero en otras ocasiones tiene suficientes aplausos en la recamara  y no quiere hablar. Y eso es lo que ocurrió durante la conversación telefónica que mantuvimos  respecto del primer día de cole.

Cereza: ¿Como ha ido el día? ¿Lo has pasado bien con los compañeros y la maestra?
Diego: FATAL!!!!
Cereza: (no le creo pq es su palabra preferida) ¿Pero como es  eso?
Diego: A la maestra, PA-TA-DAS.
Cereza: (Ya sé que se  ha deshecho detrás de ella contandole toooooodooooo lo que ha visto este verano, alguién me lo ha chivado antes, pero yo también soy teatrera)YA TE CUIDARAS TÚ MUCHO DE HACER TAL A LA MAESTRA...HAY QUE QUERER A LAS MAESTRAS Y CUIDARLAS... NO DARLES PATADAS... QUE NO ME ENTERE YO!!!
Diego: A la maestra... patadas y tuuuuuuuú (con voz de brujillo) ¿NO QUERRÁS QUE TE VISITEN UNOS AMIGOS CON PERROS PARA HACERTE MUCHO DOLOR...?
Cereza: Pero, SERÁS MACARRA...!!
Diego: (Alarmado)¿QUÉ SIGNIFICA ESA PALABRA...?
Cereza: Pues eso,  lo que estamos criando... Macarra, que eres un macarrón!!
Diego: YO NO SOY ESO... YO NO SOY UNOS MACARRONES CON QUEEESO...!
Cereza: Anda y que no.



jueves, 21 de agosto de 2014

No tendría que ser..

Desde la ventana de arriba las vistas son nefastas, solo es posible ver la parte de la alcoholera destruida y la chimenea de las cigüeñas. En otro tiempo no muy lejano allí se trabajaba, se producía, la vida jugaba  y el paisaje era más contaminante para el ambiente pero mucho menos para los ojos.

Cientos de palomas torcaces levantan el vuelo. Lo han invadido todo; ellas, okupas para las que no hay alambradas ni necesidad de pasaporte, sin escritura pública ni contribución urbana, campan a sus anchas y cada vez hay más. No me gustan las palomas, ni siquera la de la paz. De niña me daban miedo cuando entraba al palomar. No soportaba el olor, la oscuridad y el piar de los pichones: zurucutucu, zurucutucu...
 Si sigo mirando la vida sucia de afuera atraves de los cristales de la ventana acabare con ganas de lanzarme por ella.

Me fumaría un cigarrillo, lo he visto hacer en las películas antiguas y soy peliculera. Una mujer con cintura de avispa lleva el cigarro a los labios mientras mira por la ventana y reflexiona entre una cortina de humo.
Ahora ya no fuma nadie en el cine, afortunadamente. El asesino se reconoce enseguida, no es imprescindible que se llame Sebastián o Fermín, pero si el mayordomo fuma...

 Me gusta  la casa, el espacio está bien distribuido y tiene mucha luz y un patio amplio para poner una piscina pequeña y plantas, pero no me gustan las vistas y ni el lugar,  además sospecho que no va querer vendermela a mi teniendo otros compradores y no es difícil que los haya. El precio es muy bueno.

 De una parte del pasado han quedado unos pocos recuerdos, la mancha en el paño más fino, perder el dinero de la entrada a una especie de zulo a lo alto y un enemigo inmobiliario que finalmente ha encontrado la forma  mezquina de vengarse. Aún coletean los daños colaterales.
Tal y como sospechaba se las ha arreglado en dos regates para no vendermela.

 En el fondo me han hecho un favor (antes y ahora) los dos. El inmobiliario y ella.

lunes, 18 de agosto de 2014

celar o no celar

El problema estriba en los celos. Pero no como puede parecer a primer golpe de estereotipo, sino de distinta manera. El problema no es que sea celosa, el problema es que no lo es en absoluto y te dice sigas bailando con esa bailarina de cuerpo escultural mientras ella charla alegremente con la  escultora que esculpe cuerpos desnudos sin ropa.
 ¿Es o no es un problema de celos?

jueves, 7 de agosto de 2014

Recomenzar

Han sacado a la calle todos los muebles limpios  y todos los trapos sucios. Toda la suciedad acumulada por  años de callar lo importante y gritar nimiedades  para mantenerse en un desequilibrante equilibrio.
De los dos sillones del salón, uno para cada uno. La lavadora para él, el lavavajillas para ella. Tres de las seis sillas y el equipo de música que hace tantos años que ni suena ni hace soñar en vertical  porque han perdido el gusto por abrazarse y mecerse al ritmo de la música. Las películas de terror para ella, las películas pornofestivas para él.
El ajuar ya pasado de moda no sirve para la vida nueva y se queda en casa con los harapos de un amor que vagabundeó durante muchos días, removiendo cenizas en las que no quedaba ningún calor.
Por fin él tuvo la decencia de decirle que no la quiere y miente cuando añade que no lo dijo antes por lástima. No fue lástima,  sino el servicio de lavandería y comida gratis al que se ha habituado a cambio de las migajas de un amor lastimero que más se acerca a lo indecente y lo vulgar.
Y ella a base de intentos de suicidio ha gritado su desesperación mientras se ahogaba en un mar de pastillas, psiquiatras y vómitos.
¿Cómo es posible llegar a ese extremo, cuantos minutos han caminado por el reloj del tiempo torcidos y muentos sin notar el oxido caer?
Creyeron en el amor para toda la vida y no en el amor que te elije todos los días apesar de o precisamente por ello. No hay grandes zonas de maltrato en sus mapas afectivos, solo un lento discurrir de lo ya vivido en sucesiones interminables de rutina. No de la rutina de los días que conforma el miedo y produce seguridad, sino de la rutina del corazón que pierde las gentilezas, la mirada en los ojos del otro, el leve estremecer de la piel en lo cercano o la alegría por su alegría.
 La rutina del corazón, a veces solo se trata de eso.

martes, 22 de julio de 2014

¿Obedecer y consentir son lo mismo?

¿Obedecer tiene una connotación de imposición? ¿Solo obedece quien no tiene más opciones? ¿Se obedece por domesticación, por interes, por miedo, por libre voluntad, por convencimiento? ¿o en este último caso no se obedece y si se consiente? ¿consentir conlleva una reflexión? ¿ Dónde queda la diferencia? ¿En qué estriba?

lunes, 14 de julio de 2014

"¡Cuán errada es la avaricia de los dueños de las plantaciones! ¿Son más útiles los esclavos si se los humilla a la condición de bestias en vez de permitirles que disfruten de los privilegios de los hombres? La libertad que esparce salud y prosperidad por Gran Bretaña aporta la respuesta: no. Cuando convertís a un hombre en esclavo le priváis de la mitad de su virtud, le dais, con vuestra propia conducta, un ejemplo de estafa, rapiña y crueldad, y le forzáis a vivir con vosotros en estado de guerra: ¡y aun así os quejáis de que no son honestos ni fieles!"


La interesante narración de la vida de Olaudah Equiano o Gustavus Vassa, el africano, escrita por él mismo,

viernes, 4 de julio de 2014

Rodeada

 Miles de kilómetros de  oscuridad en la noche no consiguen apagar unos pocos milímetros de la llama brillante de una vela, con todo,  basta un leve soplo de viento para extinguirla.

domingo, 15 de junio de 2014

Ser siendo

El aire acercaba una historia y al escucharla sentí que sus palabras y sus significados se alojaban en los huecos que caben entre los átomos que me conforman ese día. A veces sucede esto aunque mi física cuántica sea muy especial y específica, sin embargo en esencia aquella historia encajaba a la perfección como las piezas de un puzzle y esta vez sin trampa ni cartón. Alguna ocasión hubo con anterioridad en que corte de mí para que las piezas fueran perfectas y según mi patronaje encajaran "como por casualidad" siendo de encargo.

Nada me produce tanto alborozo como la conexión con una historia o una idea, venga del aire, del papel o por colores y deje poso al atravesarme, permanezca un instante conmigo y me transforme.

"Quítarle importancia a las cosas y darle importancia a la vida", conectó perfectamente con una idea actitud en gestación que no acaba de tomar cuerpo.

Darle importancia a la vida...la importancia de tener, de ser vida y no solo de "vivir una vida". No solo atravesar el espacio vacío, no transitar entre la cuna y la tumba...sino ser vida.
La maravillosa sensación de contar, de ser algo, de ser alguien en el universo.
Puede que la diferencia entre vivir y sobrevivir solo consista en entender la diferencia.

Gracias.

viernes, 6 de junio de 2014

Puede crecer. Crece

Para que el amor crezca no es necesario estirar el corazon y darlo de sí, como si no hubiera sitio bastante para todo lo que deseamos amar o este amor consistiera solo en cantidades industriales.
Para que el amor crezca se hace imprescindible educarlo y para educarlo es indispensable alimentarle el alma con cultura, dedicación y disciplina, para que el amor no se convierta en  un simple deseo, un desear infinito sin contención, contenido o  contenedor suficiente entre las paredes cardíacas.
Porque a veces nuestro amor es simplemente querer y con simplemente querer es posible desfigurar los más bellos cuadros de la vida.

martes, 3 de junio de 2014

Coherencia en el pensar-sentir y hacer...


 Cuando la luz del sol se alargue ganando camino a la noche, cuando la piel rechaze la camisa y los árboles conviertan las flores en frutos, sabremos que el tiempo del invierno y la poda han pasado.  Y el verano ya está aquí.




 




martes, 27 de mayo de 2014

El burro que trasladaba reliquias

Un burro cargando la imagen de un santo y otras reliquias, caminaba por las calles de la ciudad. Y por donde pasaba entonaban himnos y quemaban incienso. Paraban para verlo y dirigían la mirada en su dirección con miradas de admiración.
Algunos hasta se arrodillaban.

Imaginando que todas las honras eran para él, el burro, lleno de orgullo, marchaba soberbiamente delante del pueblo.
Y hasta paraba estratégicamente cuando percibía que la multitud aclamaba.

Alguien que por allí pasaba, observando la pose del animal, adivina lo que le pasa por la cabeza y dice:

-¡No seas tonto, burro insano! ¡Deja de lado esta presunción! ¿Eres pobre de cabeza? No ves que los homenajes y  las preces de los suplicantes son para el santo que cargar y no para ti?

¡Cuántos burros se imaginan adorados por los hombres!
¡Cuántos magistrados que nada saben son aplaudidos por la imponencia de su toga!

lunes, 26 de mayo de 2014

Hechizos y rituales

Martina  sentia una verdadera adoración por los rituales. En su caja de los milagros se podia encontrar de todo: cintas de colores, velas, piedras volcánicas, plumas iridiscentes,  bigotes de gato viudo, pétalos de flores de nieve, estampitas de todos los santos y santas nacionales e internacionales.

Conocía todos los ritos habidos y por haber. Ante cualquier  decisión, por nimia que fuera, abría su libro de hechizos y el ritual de turno le proporcionaba la seguridad que no hallaba en si.

- No le hago daño a nadie.- respondia siempre que se le cuestionaba su  "vicio".

Desde poner una cinta verde y tres velas blancas junto a la foto de la abuela en las revisiones médicas hasta encende una velita azul para aprobar los examenes; agua a serenar en la noche de San Juan, maravillosa para las arrugas; escribir el nombre de quien le gustaba en un papel de seda de lunares y envolverlo con  cinta roja;  tres deseos escritos en un papel de charol fusia con un rotulador color champan y dejarlo macerar junto a los bigotes de gato viudo las tres primeras noches de luna nueva...

Se volvia loca a última hora del dia de nochevieja tratando de encontrar unas bragas rojas; naturalmente tomaba las uvas y algún año estuvo a punto de estropearnos la noche cuando olvidó que la copa de cava llevaba su anillo de oro y la bebió de un trago,  porque  hacerlo de esa manera también traía suerte.

Nada la detenía en su busqueda, ni subir a un monte helado en chanclas, ni atravesar un rio atestado de pirañas y cocodrilos para encontrar una piedra especial o robarle el incisivo superior a algun saurio si era imprescindible para su "felicidad".

Una mañana Martina escucho hablar a dos ancianas mientras esperaban la llegada del autobús.

-Uhm, parece que hablan de algún un ritual colectivo que desconozco!¡¡para cambiar hasta el precio de la luz... nada menos...acercaré la oreja.

En resumen lo que escuchó puede resumirse en:

Salir a pasear una mañana de domingo; buscar un papel blanco, rectangular  con algunos nombres escritos en negro y ponerlo en un sobre blanco, cerrar el sobre y depositarlo en una cajita de cristal con o sin tapa rosa; dejarlo sumarse a otros deseos depositados allí. Agitar y esperar.

Qué decepción inundó a  Martina. Es imposible cambiar la vida  con un hechizo tan pobre. Si al menos hubiera que llevar bragas rojas todavia, pero tan fácil no puede ser. Y aquel domingo no salió de casa no fuera a ser.


martes, 20 de mayo de 2014

Campo de batalla abierto sol a sol

No  terminan las guerras cuando se acaban las balas, cuando se ha destruido el último tanque, ha caído el ultimo avión, se ha hundido el último barco, no hay mas territorio que someter o  ha muerto el ultimo de los combatientes del campo contrario. Continúan con una artillería diferente, con los mismos parámetros de destrucción total del adversario, con la misma ideología repetitiva y condenatoria. Una idea  que se protege y se mima como si de ella dependiera la vida y la depende.  No se termina la guerra porque no se termina el odio que se alarga en el tiempo como una niebla espesa y negra  que contamina la ciudad, que ni permite ver ni permite respirar. No se termina la guerra porque quien conquista con las armas  no convence con los hechos y necesita sostener su mentira de bando ganador como si la cantidad de balas por persona garantizara la adhesión voluntaria del contrario. El  bando ganador no perdona ni siquiera después de que el campo de batalla este lleno de cadáveres y siguen golpeando a vivos y a muertos, a los unos con los otros como si todos siguieran vivos porque han  hecho de su guerra su forma de vida, su sentido de existir.  La guerra no acaba con las firma de rendición en un papel, se continua bombardeando  población civil sin miramientos, sin compasión y sin otro fin que acabar con el enemigo aun muerto para  no permitir que el enemigo olvide ni perdone. No  dejar perdonar ni olvidar porque vivimos de nuestra guerra y para ella; porque la llevamos en el corazón y en el bolsillo y allí guardamos  artilleria nueva y  bombas de racimo con forma de muñeca y mariposa,  para que caiga la guerra entre los recién llegados que antes de nacer son adversarios, para cazarlos en la misma red de odio que nos mantiene ricos y protegidos, porque nos dijeron que si ellos comen nuestros hijos pasaran hambre y eso nos ha vacunado frente a nuestros actos y nuestras conciencias.  Sobretodo frente a estas.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Amenaza

Todos los terrores vividos se agolparon en su cabeza  como en un movimiento de ola que amenzara  extender sal sobre tierra fértil. Se encontraba  en disposicion de aprender  a lidiar con aquellas imágenes y  sonidos que se arremolinaban a placer dentro de si colonizando su espacio emocional, sin que nadie les hubiera abierto puerta alguna y donde  todo el espacio se transformaba en callejón.
A veces bastaba un destello de imaginación vivida y antigua para impregnarse de  ola y que el desconcierto siempre ordenado, le agarrotara con su fuerza descomunal. Entonces el miedo aprendido se convertía en mano y la mano en puño que apretaba su corazón hasta clavarle los dedos.
Necesitaba un alivio que anestesiara ese dolor. Sabía que sabía el saber  de no dejarse llevar por el dramatismo, por lo irracional,  este  último  se clavaba con mas fiereza. En vano su cabeza trataba de dar conargumentos y  apariencias de certeza. Era suficiente entrar levemente en ese estado de memoria para que todos  los pensamientos sanadores se disolvieran como en éter.
Salir de aquel estado de conciencia grabado y esculpido en piedra dentro de sí era cuestión de aguantar unos minutos la sensación insoportable de muerte inminente.  No era imposible, sin embargo corria un grave peligro si  aquellos instantes que median entre la vida y la muerte se empeñaran en tomar el sentido de  su vida, como si el  dolor  extremo timbrara  tan cerca del placer que a ratos se confundieran.
Aquel estado tenía un sabor intenso, de retrogusto amargo, como a medicina o licor de hierbas.

Entonces gritó a gritos puros  y la vida, atenta,  le envió un cirujano.

sábado, 10 de mayo de 2014

Las niñas no ...

Dice mi pequeño heredero de cuatro años y el más guapo del mundo mundial, que ha "oido por ahí que las niñas no tienen colilla" y que eso le preocupa.
Y a mí ha empezado a inquietarme  que desde tan pequeños el "tener o no tener" pudiera ser motivo para "ser o no ser".
A ver si voy a tener que desheredarle ya.

jueves, 8 de mayo de 2014

Talía es una joven princesa que,

por culpa de una espina que se le clava debajo de una uña, cae dormida. Cuando el príncipe la encuentra no logra despertarla y entonces la lleva a la cama y “recoge los frutos del amor”. Y se va. A los 9 meses nacen un niño y una niña.Cuando el niño va  buscando el pecho alcanza el dedo de la madre que sufrió la espina y succiona. Entonces la madre despierta.

Parece ser el original del cuento que nos han edulcorado hasta la hiperglucemia después. Nada de beso,casto beso.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Necesito una ración doble de queso y cerveza para perseverar y perseverar y no perderme en las musarañas que me tienen hipnotizada. Y es que son tan entretenedoras las tipas esas...

martes, 6 de mayo de 2014

Doy de lo que soy

No se trata solo de unas monedas que posiblemente no sacaran a nadie  de la pobreza, ni  lleven a nadie la bancarrota. Se trata de una forma de entender y comprender que mensajes ocultos son los que realmente guian nuestra vida y tienen vigencia en nuestra sociedad.
Se trata más bien de sacar a la luz una solidaridad verdadera y no solo sobre el papel.
Se trata de interiorizar realmente los principios que nos rigen y los valores que nos conmueven.
Es algo tan profundo que se pierde entre corazones que mendigan, cerebros que calculan y manos que se abren o se cierran y ante quien o qué cosa. No cambiaremos por fuera mientras no cambiemos por dentro y las sombras nos asustan, las propias que se reflejan en el otro.
Hay mendigos de a peseta, falsos mendigos y mendigos desesperanzados todos pq nadie que viva dependiendo de la caridad ajena puede creer en la bondad del ser humano.
No es dar de lo que nos sobra sino de lo que somos y ese es el tema. Tener tanto miedo a la sed cuando el pozo esta lleno, ¿no será eso una sed insaciable?
Desde que la falta de compasión se ha convertido en algo razonable, mendigos somos todos. Los que damos y los que pedimos. También los que no damos y los que no pedimos. Aún.

lunes, 5 de mayo de 2014

Suéltame

No sé  cuanto sé  de tan vivido a diario y algunas veces creo que sé y he crecido poco. Sin embargo, otras veces sin saber muy bien de que forma,  sé que sé más que sabía.  Para darme cuenta de ello ha sido necesario que algo suceda, algo que no hubiera sucedido antes  ni de la misma manera a como ha sucedido ahora y eso da  medida de un cambio casi imperceptible pero real.

¿Qué es violencia? ¿Cuándo es violencia? ¿Qué grado de violencia es? De baja, media y alta intensidad, sí, pero ¿dónde se encuentran los margenes?

Cualquier abuso, cualquier agresión a tu espacio vital ¿es violencia? ¿Es percibida igual si se produce a una edad u a otra? ¿en un género que en otro?

A veces creo que, vivimos tan sumergidas en ella que ni siquiera nos conmueve o nos altera, como si se tratara de la fricción lógica y natural del aire en nuestro cuerpo al caminar.
Quien se acostumbra a sentarse en un pico de la silla mientras el resto esta lleno de trastos se acostumbra, se acomoda a la incomodidad y la da por buena. Quien sabe sentarse en un lugar amplio y espacioso no puede entender que otros se conformen con tan poco y que no perciban el robo de dignidad  a que están siendo sometidos.

Todo es cuestión de costumbres, de domesticación y de ignorancia, tambien de indefensión.

¿Si le hubiera dado una patada en los huevos hubiera sido violencia? ¿o sencillamente una respuesta agresiva a su ataque?

sábado, 3 de mayo de 2014

Suzanne

Suzanne tiene unos ojos negros inmensos y profundos, tan franceses como ella. Dos pozos de agua oscura a los que unas ligeras arrugas y una inmensa sonrisa suavizan  y calman. Suzanne no mira a mis ojos pardos pero me busca y me encuentra. Me inquieta cuando percibo que me sigue con la mirada desde lejos, porque no sé que significa. Puede que le recuerde a alguien (o a ella misma) e hipnóticamente me busque. Su mirada me llama, acaricia mi nuca; sé que está mirandome y me observa; aguardo un momento sin girarme a pesar de que el  cuerpo me pida hacerlo, en cuanto noto la vibración visual, rápidamente. Aguardo  porque sé que el mismo giro de mi cuello guiara al suyo unos instantes después y solo nos encontraremos un espacio de tiempo tan breve como turbador.

Hablamos malamente el idioma que la otra habla pero de alguna manera  nos decimos.
Un lenguaje emocional antiguo y común nos sintoniza, crea un lazo entre nosotras, sin saber muy bien de donde viene o que quiere decir.


 Me quedo con ganas de darle un abrazo más largo y siento que a ella le pasa lo mismo.

Suzanne guarda de mí, un corazón de papel que late y un pájaro que mueve las alas;  como en  nuestra no-historia el corazón late para ningún cuerpo y el pájaro bate alas para ningún vuelo. Pero ambos se mueven.


Soy ampliamente consciente que solo es un instante de cuento en una realidad que excluye los momentos de magia, pero me encanta saber que existe, y que quiere que sepa de ella que me reconoce y me recuerda.

Me atrae e inquieta, como cualquier misterio.

martes, 15 de abril de 2014

La ciudad de la abundancia

La ciudad de la abundancia
No nos levantará la rabia de la tierra
ni nos impulsará la ira a conquistar la ciudad.
No nos levantaremos entre cantos de justicia
a derribar murallas que nos cercan
porque nos han dicho que la ciudad es nuestra
y eso nos ha bastado.
Porque es cierto, todos vivimos dentro.
Y quien no vive dentro vive fuera, pero tiene una casa,
y si no tiene una casa tiene una cama
y si no,  tiene una manta.
Y si no tiene una manta tendrá al menos un cartón.
¿Quién no tiene un cartón para cubrirse el cuerpo,
para abrigarse cuando hace frío en la ciudad de la abundancia
y las noches se alargan y caen como cristal sobre los cuerpos?
Y porque todos tenemos al menos un cartón
no nos levantará la rabia de la tierra,
porque nos han dicho que el cartón es nuestro
y eso nos ha bastado


Beatriz Gimeno.

viernes, 4 de abril de 2014

Ocho minutos

Me bastarían ocho minutos contigo para saber la verdad. Podría jugármelo a menos pero no me parece justo. Tal vez porque no quiero darte ni más importancia ni menos. Porque diez minutos serían  darte sitio y cinco apenas invitarte a entrar. Tal vez porque esos fueron los minutos que mediaron entre tu calle y la mía. Entre tu petición y mi renuncia. Y no es rencor. He conseguido darle la vuelta. No tuvo nunca la fuerza de serlo. Nació  decepción y en el proceso de crecimiento no ha llegado a indiferencia, digamos que ochomesino ha  quedado en desapego.
O eso me gusta creer. Y como soy dueña de mis marcas me las marco como quiero.

Hoy te he visto desde lejos y me ha sorprendido la familiaridad de tu gesto. Como antes. Como siempre.   Me basta y me sobra  ver un simple movimiento en tu pelo y como se  inclina tu  cabeza hacia el lado izquierdo de tu cuello casi sin querer, para saber como te encuentras. Ventajas de las  muchas horas, de la mucha vida en crecimiento compartida.

He visto que no permitías que nadie se acercara o se interpusiera entre tú y él.

Debe tratarse de un tema importante. Estas tan  absorta..!Tanto que para ti no existe más aire que el que os envuelve. Te veo sonreír y tu mirada se ha hecho joven y tierna y cómplice. Resplandeces... No es solo una coincidencia. Estas enamorada. Me sorprende leerte el gesto y  me asombra verte sentir de nuevo, desde lo más íntimo y rebelde de ti.

Le miro y le reconozco en otro. Se parecen sorprendentemente.

Y paso de largo, en puntillas para no romper tu instante exclusivo, porque  soy consciente por tu fuerza en aislarle de que no se repetirá  a menudo y porque nadie puede entrar en esa atmósfera uterina y circular que has creado para él. No me perdonarías acercarme y robarte parte de los ocho minutos que él te dará.

Un momento después ya has velado tus ojos para que nadie vea en ellos lo que tu cuerpo no deja de gritar por cada poro. Inútilmente tratarás de  tapar ese volcán con un puñado de arena; esa inmensa felicidad que se te concentra dentro, con tapia blanqueada al exterior para que nadie vea.

Te reconozco el terreno, te he visto bragarlo con uñas y dientes y me emociona verte luchar otra vez y saber, porque lo sé, que volverás a lucharlo todo aun sin esperanza. Pero siempre has sido así, de esta manera. Allí donde hubiera una barrera imposible de  traspasar y con la que romperse la cabeza, estabas tú. Valiente. O simplemente terca.

Una lucha titánica. Una lucha llena de espuma que creíste mar y que solo se trataba de una pastilla efevercente en un pequeño recipiente de cristal.

Te acuerdas? Nosotras eramos diferentes, no nos separaría la vida por nada del mundo. Porque nuestro afecto era real y cierto. Y a los afectos de verdad no los devora el tiempo, ni la nada.

Es tu cumpleaños, te felicito por mensaje y me invitas a un café...Y te echo de menos... ¿y sabes, qué? Me apetece que me cuentes que esta vez es diferente.Como siempre...

Y sin tiempo.
Como siempre.

Hay batallas que no merecen la pena ganarse. Ni siquiera por ocho minutos.

miércoles, 26 de marzo de 2014

A deshora y sin embargo a tiempo.



Recibo una carta tuya que viene a recordarme que hace 28 años estuve a tu lado y  me mantuve contigo. Que fue cierto, que lo recuerdas. Una carta que escribes cuando ya hace mucho que me dejaste y menos que me perdiste. Porque los amores te dejan, pero también te pierden.
Y llega tu carta ahora, tanto tiempo tarde, para dejar constancia de que aquello que repetidamente negaste fue realidad reiterademente negada, pero cierta. Y  ahora no me sirve de consuelo ni alivio que lo que siempre supe fue.
Y da cuenta perfecta de que no lo haces por mí sino porque hoy tienes el corazón removido y los ojos de esa fiera te miran con firmeza.
Y yo que batí alas con cuchillas y cargue  mi corazón de locura siento una tristeza infinita. No por un nosotras que no hubo, sino por un tiempo de vida adulterado.

Otra mujer viene con la llave del baúl antiguo que jamás pretendió abrir y con dos vuelta de tuerca y una historia se  excusa, sin disculpas, por haber mantenido aquel  hilo ardiente bajo mis pies por el que me obligó a transitar sin red. Y dice que nada hubo en aquel arcónl por lo que yo  debiera haber temido. Que toda amenaza fue infundada y que aquel lugar fue un artificio, un espejismo creado para que nada se  escapara de unas manos temerosas, a pesar de que nada hubiera que temer ni desear. Un lugar vacío que vació parte de mi esperanza. Tal y como siempre  intuí y a cuya creencia di la vuelta para no dejar de creer en ella.

Y llegan tiempo tarde y sin embargo a tiempo..

Y aunque otra nueva mujer no lo entienda, lloro cuando me tratan bien, aunque me pierda y no pueda crear las palabras que lo expliquen, porque a base de negarlas las perdí. Porque vinieron húmedas, sin pulimento ni brillo. Tal vez porque dermis con dermis aún no sean piel con piel. Porque me arriesgué, porque  teniéndolo todo que ver con ella no tienen nada que ver con ella.
A veces las palabras lo enredan todo. A veces los besos lo desenredan.

sábado, 8 de marzo de 2014

No sé qué decirte



“No es que me calle lo que pienso, es que, a veces, no sé qué pensar. No es que oculte lo que me inquieta, es que me inquieta no saber lo que oculto.”
En ocasiones es algo más poderoso que una ignorancia, un desconocimiento o un desconcierto que inhabilitan mis palabras. No es una parálisis, sino un exceso de estímulos que provocan algo que se parece a una proliferación compleja y contradictoria de emociones, de sentimientos y, quizá, de ideas que no se dejan reducir a un discurso articulado. No solo por falta de coherencia. Se hace casi imposible la verbalización. No es un engaño. No es que me lo guarde, es que lo que siento no es capaz de llegar a ser algo que decir. Reconozco que debe resultar incómodo encontrarse ante quien, en cierto modo desnudo de argumentos, ni siquiera es capaz de enfrentar o de afrontar la situación. A veces, es desesperante. Y puede hasta parecer agresivo. Dan ganas de agitar o de remover las hojas de quien calla a ver si cae o se desprende algo que se deje ver u oír. Podría pensarse que es una cobardía o una irresponsabilidad, una incapacidad de hacerse cargo de la situación, de las propias decisiones. Pero en ocasiones un rayo irrumpe en el corazón de la lógica y tiemblan y laten las almas, pero no hay modo de sentir más que impotencia o culpa o desamparo.

No lo tomes a mal. Callo porque una voz más potente que cualquier frase no es capaz de balbucear ni de deletrear nada. Un ejército de traspiés y de tropezones es torpe para enfilar un mínimo discurso. No es indiferencia. Desearía que entraras en el insonoro refugio en el que no hay palabras. No es un vacío, es algo aplazado, despoblado, que sin embargo late. Y creo que con amor. Pero a estas alturas de la conversación, ya solo un gesto, quizá un abrazo, podría mostrar la verdad de esto que ni es esto, ni sé qué decir de ello. Esto que me pasa y que, sin embargo, no poseo. Tengo algo decisivo que decirte: no sé qué. Tal vez se desprenda de mi mirada o de mi postura. Te lo digo sin decírtelo.

No siempre tenemos las palabras adecuadas. En ocasiones, ellas parecen haberse ido incluso antes de llegar. Se produce una sensación incómoda de incomunicación. Pero tal vez en ese momento se requiere algo más, algo otro, la capacidad de escuchar lo que quizá quede patente sin necesidad de ser dicho: un aprecio más consistente que cualquier explicación. No es que se esconda algo. Es la voluntad de mostrar que no hay qué decir. Podrían improvisarse palabras, pero cuando alguien nos importa de verdad es preferible que sepa que no siempre sabemos qué decir, aunque incluso eso deseamos hacerlo llegar amorosamente. Y ese es ya otro modo de hablar.

Bien necesario, por cierto. 
Ángel Gabilondo

miércoles, 26 de febrero de 2014

Batiburrillo

Sale el sol y hay que aventurarse a dejarse las pieles en casa. Apetece dar un paseo y contemplar la vida que circunda el poblado.
Nada más salir, los saludos de rigor con los vecinos a los que apenas he visto en estos meses pasados. Es increible, pero sé más de la vida de la duquesa de Alba y Belén Esteban que de mis vecinos. Y eso contando que veo la tele media hora nada más.
Comienzo el paseo y veo un poco más delante unos brazos moviendose como  aspas de molino,  haciendo grandes asparabanes. Tres señoras rubias de cierta edad hablan en la pequeña plazoleta que lleva a la estación de autobuses. En realidad llamarle estación de autobus es una exageración, porque apenas paran tres lineas y apenas por tres minutos, pero de alguna manera habria que distinguirla de las paradas del urbano. Porque mi pueblo es pequeño pero tenemos de todo, inclusive urbano y camión de bomberos. Hace bien poco pusimos unos semáforos que adornan mucho, a pesar de tener solo luz naranja; las habituales rojas y verdes aún no las he visto brillar. Será que creían los semaforeros esos de la ciudad que le ibamos hacer caso a las lucecicas!
Las tres señoras hablan del 23-F  indignadísimas se comentan las unas a las otras que "por lo visto, aquello fue una gran mentira, que ni hubo tiros ni Tejero sabía nada  y estaba todo estudiao; que nos habían  contado una milonga más."
En fin cuanto daño hace la televisión a veces. Ni te lo cuento como paso, ni al revés para que me entiendas.

Al pasar por el parque una muchacha, que lleva un niño de año y medio más o menos, hace eso que me repele tanto. Lo segundo que me repele más del mundo mundial. Acerca la nariz al pañal del niño e inmediatamente pone cara de "que mal huele".
¿Pero vamos a ver muchacha que esperabas? Siempre que las observo hacer ese acto suicida me suben las transaminasas. Lo de los mocos no lo cuento por no correr el riesgo de vomitar.

Miro el reloj, y es hora de volver. Se me va el vino en catas... Como pasa el tiempo cuando evitas trabajos que no te apetecen..!

Al abrir la puerta me llevo una sorpresa.Mi hermano y los sobrinos han venido a casa inesperadamente. Mis herederos (de momento) son dos. Diego que  tiene cuatro años y su hermana Lara que va cumplir dos.

El niño tiene un vocabulario de  no sé que serie de TV que  le permiten ver sus padres, pero nada más verme entrar por la puerta comienza a decirme:

Diego: ¿Y tú, que no movistes un músculo para evitar el atropello de la Directora Científica, permitiendo aquella injusticia, que esperas del fluido cósmico en tu desdicha?

Y yo asustada, más que otra cosa solo se me ocurrio protestar:
-Ostras, que yo no  fui..!

Arreglado el asunto de la directora científica  nos dirigimos a la habitación contigua para  averiguar que habia pasado con "el bebe de la abuela" (un niño Jesús, más bonito que un SanLuis, que ha dormido placidamente en su cuna de paja durante decenios, hasta que los pequeños le echaron la vista encima y ya no sabemos si llegará a Semana Santa)
Al pequeño Jesusitodemivida, alguien le ha escondido (yo no sé nada, lo juro) de la mesilla del dormitorio y esto causa un espanto terrible en Diego.
-¿Quién le habrá secuestrado? indaga, con una ceja más levantada que la otra. Y con su linterna mágica nos dirigimos a interrogar a los habitantes de la casa.

Mi madre y su amiga Alicia charlan en el salón. Ellas serán las primeras interrogadas.

- Habrán sido las chicas, parecen sospechosas! dice mientras las mira de soslayo.

Las chicas tienen 68 y 83 años y no saben la que se les viene encima.

- A ver, mujeres, decidme ¿dónde estabais a la hora del asesinato?

Y ellas se parten de risa.

Cuando vuelve me informa sobre su tercer grado a las abuelas.

Han sido ellas, me dice: la abuela y su amiga Lalicia.

Asi todo de corrido, Lalicia. Porque él que habla correctamente no dice la Carmen, la María, La Dolores y cree que el nombre de Alicia es Lalicia, asi todo junto, como El Cairo.

Mucho me temo que mientras tenga que ponerme a estudiar con esta luz y este buen tiempo, mi blog no desaparecerá. Jo, que no tengo ganas. Con lo maravilloso que es poder estudiar silvestre, sin temarios ni fechas de entrega.




lunes, 24 de febrero de 2014

Cardiosalud

Hoy escuchaba las recomendaciones de una especialista en asuntos del corazón. Dieta cardiosaludable.
 A saber:
-Reducir hasta anular la ingesta de sal.
-Evitar grasa saturadas de origen animal(adios a la barbacoa de Georgie Dann)
-La bolleria industrial, ni catarla. (Sin comentarios facilones)
-El alcohol, ni olerlo. (Salvo una copa de buen vino lleno de polifenoles mágicos)
Y en cambio:
-Beber mucha agua.
-Aumentar la ingesta de  grasas insaturadas.
-Incluir en la dieta  pan y pastas integrales.
-El aceite de oliva, el mejor.
-Hacerse fans del sabor a poliespan, es decir  del pavo y la pava.
-Tirar todas las sartenes y quedarse solo con la plancha, el horno y el vapor.

Y todo esto esta muy bien, pero me pregunto si no influirá en nuestra salud cardíaca, tanto  los alimentos prohibidos como el cómo, el donde y con quien compartimos mesa, mantel y vida.

Tengo la impresión de que estas últimas variables influyen tanto o más que la manera de cocinar.



domingo, 23 de febrero de 2014

Quiéreme entera...


Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra…
si me quieres, quiéreme negra
y blanca. Y gris, y verde, y rubia,
quiéreme día,
quiéreme noche…
¡Y madrugada en la ventana abierta!
si me quieres, no me recortes:
¡quiéreme toda… o no me quieras!
Dulce María Loynaz

sábado, 15 de febrero de 2014

Pregunta

Siento cuando no escribo que enmudezco, que el espacio de aire que necesita de mi lengua y mi palabra  se queda descolorido y vacio, que  atascado entre mi corazón y mis dedos aquello que no digo acaba por formar un nódulo artrítico que me duele y me deforma.
Cada vez que callamos, que dejamos de compartir esa parte única de la vida que nos habita en régimen de alquiler, nos achicamos un poco.
"Hay que hablar", es la frase que más he escuchado en los últimos días. "Hay que hablar". Pero no hablar de lo que se espera, se sabe, que por repetido satura, hay que atreverse a comunicar aunque lo que nazca de nuestros labios nos deje sorprendidas en primer lugar o nos enrevese la vida. Hay que hablar con las manos, con los ojos, con los codos o con las orejas, pero hablar comunicar, no dejar de ser, no dejar de estar.
Esta plaza de pueblo, este foro de lesbianas fue durante mucho tiempo un maravilloso café de todas y donde
hoy apenas se escucha la música  de alguna cucharilla que remueve un café.
Nos hemos silenciado? Nos ha silenciado algún desencanto, un revés, la realidad? Qué o quién nos ha invisibilizado? Nosotras? Oramos de más frente al muro de las expectativas? El eterno miedo? La saturación? Qué?


miércoles, 12 de febrero de 2014

Somos palabras

La vida no es más que una larga conversación a varios labios. Una conversación repleta de palabras  que cobra sentido en los espacios, entre los silencios que la conforman, que la tallan, que la esculpen, que la respiran. A veces esa conversación se embrolla, se agrieta, se desluce y nos desescribimos en minúsculas y entre paréntesis hasta recargarla  de sentido o de mentiras. Palabras que se pronuncian a gritos mudos y secos, entre susurros, en tonos húmedos de alta y de baja voz que toman cuerpo y sentido en la espera, en la escucha, en una danza libre boca-oreja.
 La vida no es más que un largo soliloquio con quien se ama, se odia o se teme; una conversación de gestos, mímicas y lenguas varias; un diálogo de sordos la mayor parte del tiempo y si acaso hubiera o hubiese suerte y el viento soplará o soplase a favor, un recital de poesía a dos voces, a un tiempo y a un aliento.
 Eso si  alguna vez hay favor, viento y poemas que navegar.
Parece difícil. Pero a veces pasa.


Consecuencias

La piel, de no rozarla con otra piel se va agrietando... Los labios, de no rozarlos con otros labios se van secando... Los ojos, de no m...