domingo, 11 de diciembre de 2016

LLorar con los que lloran

Debe ser más fácil llorar con quien llora que alegrarse con quien se alegra. Algunas veces ver a quien soporta enormes fardos nos lleva a sentirnos privilegiados de algún modo y  en comparación nuestros pesares aparecen como estorbos leves. Ayudar a quien se encuentra en dificultades es siempre loable, pero hay que reconocer que aconsejar paciencia desde los margenes de un problema no es dificil, como no lo es dar pan o alegria cuando nos sobra. Sin embargo, para alegrarse, de verdad, con quien se alegra o triunfa sin punta de envidia o despecho hace falta llevar mucho amor puro en el corazón.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Cosas de niños

´Vienen los niños a casa cada viernes y les gusta jugar a "Encontrar el tesoro". Se trata de buscar un pequeño cofre que contiene una sorpresa tipo "chocolatina y legos". Lo escondo tan bien que necesitamos un mapa para encontrarlo donde les dejo pistas falsas y verdaderas. Entre seguir unas y otras se nos pasa el tiempo corriendo, subiendo y bajando al piso de arriba, removiendo algún mueble pequeño, etc. De paso hacen algo de ejercicio que no les viene mal. Yo sospecho que no saben correr de tanto tiempo que pasan entre tablets y juegos electrónicos.
Diego, que acaba de aprende a leer y escribir, quiere ser quien esconda el tesoro (para variar) y traza un mapa con algunas indicaciones escritas, pero  su caligrafia es un tanto jeroglífica  y le digo a Laura (que es tan pequeña que aún no sabe leer) que vaya a pedirle que reescriba el plano porque no lo entiendo y ella se lanza a buscarle y le dice: "Diego escribe otra vez el mapa que tita Pi no lo escucha".Y a mí se me levanta la sonrisa y por un rato no busco ningún tesoro,  porque tengo dos.

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domingo, 30 de octubre de 2016

Miguel Hernández

Hoy Miguel Hernández cumpliría años.

No admito, amigos, no quiero
ese consejo prudente.
Paciencia la suficiente
pero no la del cordero.
No puedo aceptar un daño
ni aunque me llegue del rey,
ni con corazón de buey
ni con alma de rebaño.

Aqui estoy para vivir
mientras el alma me suene
y aquí estoy para morir
cuando la hora me llegue,
en los veneros del pueblo
desde hoy y desde siempre.
Varios tragos es la vida
y un solo trago es la muerte.



miércoles, 15 de junio de 2016

Redes de aire

Algunas veces salgo de mí  cuando caigo de nuevo en la red de quien no me comparte el mar. Luego suspiro y se me pasa, porque acabo cayendo en que también hay responsabilidad en quien da alas y te roba el aire.
 

martes, 14 de junio de 2016

Cuatro

No me ahoga el amor que no me dan. Me ahoga el amor que no doy.




Exhumar

El pasado, si bien guarda las virtudes de la experiencia, no siempre es el mejor conductor de la vida hacia el futuro. De cuando en cuando es imprescindible exhumar el corazon de aquello que lo entorpece y  nos amortaja el alma. Sin renovación no hay mañana.

La escuché...

Pocas veces la escuché quejarse de su suerte, sin embargo, ante un Siroco en contra que no cesa, cualquiera tiene una queja que lanzar al aire. A pesar de todo, nunca la sentí amarga, ni amargada. Algún momento de su historia hubiera podido reescribirse con letras más amables y no es poco probable que de poder echar atrás algunos renglones se hubieran enmendado,a pesar de todo su vida le fue siempre propia,  reflejo de su elección entre la libertad del deber y la libertad del querer.

Arrepentirse es útil de cuando en cuando, pero arrepentirse a toda hora es terco y dañino.




domingo, 12 de junio de 2016

De locos y cuerdas

El loco anda suspendido de tiempo y cordura, Diógenes casi mendigo de lo que sobra. Helo ahí  tironeando de un cable quemando confundido con un hilillo de vida,  suspirando a deshora entre carbónicos, recorriendo en linea recta un laberinto de infinitas calles torcidas e iguales.

Como al  loco le  regalan  tiempo y  desierto entró dentro de un reloj de arena muy fina que le quema los pies las horas pares y  el cerebro las impares, mientras cae indefectiblemente de una copa a otra copa.

El loco desnudo solía darle cuerda de cuarzo a la cuerda y la cuerda a destiempo corría tras él  tratando de hacerle vestir aunque fuera a la fuerza  su propia camisa. Camisa de cuerda para un loco muchas tallas mayor.

La cuerda le creía sordo porque  nunca escuchaba. Le ataba de manos, pero el loco bailaba claqué. Le amarraba  los pies, pero sus ojos soñadores veían más allá. Le vendaba las niñas, pero escupía poemas de amor. Amordazaba su boca y al loco le crecían  alas.

Hasta que un día de ayer,  desarmado  muy cerca del sol con la cera derretida y los labios agrietados de  una suspendida arena de agosto, el loco se llevo las manos a ambos lados de la cabeza y el siroco calló, se cayeron las vendas y  se suspendió el tiempo...

Dejó de darle cuerda de cuarzo a la cuerda,  se desató los  cordones y se dejo atar al mástil  para desasirse las alas del cable,  los pies de la arena, de las manos del hilo y la boca de una boca que solo a oscuras  no siente vergüenza.

Al loco le han cortado las trenzas y siente frió en el túnel de  las orejas, pero ahora es un cuerdo feliz. Tan feliz que lo mismo, lo mismo se vuelve loco de amor por sí.

Ahora la cuerda se acurruca al lado del cuerdo sabedora de que la inteligencia alumbra pero no lo hace sin el óleo del amor. Sin el sacrificio de la energia no hay luz.

La locura, desde el otro lado de la calle, suspira profundo y se ríe como si fuera quien es. Nadie sabe de qué.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Corazón

Después de una noche eterna al llegar el sol pudo por fin descansar un poco. Desde el atardecer había permanecido empapada en medio de un charco de sudor que manaba de su pecho como de una fuente. Yo me recoste a su lado y le cogí la mano.

- Aquí está mi mano, madre. Si la necesitas, apriétala... Si me necesitas, silba.

Yo dormía como las liebres, con un ojo cerrado y otro abierto, si a eso se le puede llamar dormir, con el alma atrapada entre los barrotes de mis costillas que me impedían gritar, chillar, llorar.

En un momento en que pude cerrar los ojos, ella (que había perdido la voz) pronunció con voz  queda un "corazón" y yo me levante como un resorte para atenderla.

¿Qué te pasa? pregunte llena de prisa. ¿Te duele? ¿Tienes palpitaciones?¿Notas el corazón?

 Y ella me miraba como sin comprender porqué yo no comprendía.

No - me dijo- no me duele. No es eso. Está tranquilo por una vez. He dicho corazón para nombrarte, porque tú eres mi corazón.

Y ese "corazón" será puntal, pilar, soporte y arrimo...mañana, pero hoy...
Hoy a la esperanza se le ha caído el sol y solo le nace un azul oscuro, casi  negro.


domingo, 8 de mayo de 2016

Dientes de leche

Adrián esta perdiendo los dientes. Los guarda su madre en una cajita dentro del arca de las cosas de valor. Él ha dejado su pala en la mesa y la guarda con mimo encima de una servilleta para colocarla más tarde debajo de la almohada de su cama. Allí seguro que la encuentra el ratón como otras veces. Pero cambia de idea, como sabe que su madre es un poco despistada, se sube a una silla y lleva su tesoro a lo mas alto que alcanza de la alacena de la cocina. Allí estará más seguro.

Mientras su madre hace malabares para que coma el pequeño Álvaro que ha mirado el diente con una mezcla de curiosidad y asco, toca los suyos y corre a mirarse en el espejo. Comprueba que no le falta ninguno y vuelve a la silla de la cocina para acabarse el postre. Álvaro tiene tres años y curiosamente esa tarde se toma el postre sin rechistar.


Cuando cae la noche, Adrián sube a la silla y busca la servilleta que guarda su pala. Sabe que esta dentro de la taza para chocolate que no ha usado nadie desde que la colocaran en el altillo. Está seguro de encontrar su diente alli, pero cuando introduce la mano buscando el tesoro se percata con horror de que la pala no se encuentra allí.

El grito se escucha en toda el barrio. ¿Dónde esta su pala?  Pero que ha pasado?  Llama a su madre y le pide explicaciones, pero su madre no tiene ni idea de lo que ha sucedido. El drama es de Calderón y hay que buscar una solución antes de que aquella casa estalle. Rápidamente camina hacia el arca y busca uno de los dientes anteriores y lo tranquiliza diciendo que lo ha encontrado. Y aunque el que lleva es muy pequeño, a Adrián le parece su pala y lo deja en su habitación. El pequeño les mira con una mezcla de extrañeza y curiosidad.  El drama queda resuelto, el misterio no.

Adrián cae rendido en la cama y se duerme profundamente. Dormir a Álvaro es más difícil y suelen leerle un cuento cada noche. Hoy  no atiende a la historia, mira hacia la puerta del dormitorio  y a su madre. Si tuviera un diente de oro brillaria sin cesar. Su cabeza esta trabajando intensamente, como si maquinara algo. Algo que  no le cabe en el pecho y agarra la cara de su madre y la mira. ¿Qué pasa chiquitín?, le pregunta ella.
 Él la mira con los ojos brillantes, muy abiertos, y le dice:

-Nada. mami. Sabes, el ratoncito Pérez me va a traer esta noche un regalo!.
-No, Alvaro, le responde, el ratoncito Pérez  va a traerle un regalo a Adrián que ha perdido un diente y lo ha dejado en su cama.
-No, mami, el ratoncito Perez me va a traer un regalo a mi. Yo he conseguido el diente de Adrián y ahora esta debajo de mi cama.

Efectivamente, cuando la madre se agacha a buscarlo, lo encuentra allí.

Será posible el niño este? Después del dramón que hemos vivido!! El muy pájaro se ha callado y no se ha conmovido ni un poco ante la desesperación de su hermano.

- No, Alvaro, no será así. No habrá regalo.
- Sí, mami, el diente está en mi cama.
- Pero no es tuyo.
- Pero esta debajo de mi cama...

A la mañana siguiente, el ratón había dejado un regalo debajo de la almohada de Adrián. A Álvaro no le ha dejado nada y este está muy enfadado.

 -Ya te dije que el ratoncito Pérez sabe muy bien de quien son los dientes.

Ahora a  Álvaro el ratoncito ese le parece un impresentable y a su madre el pequeño le parece como poco peligroso.


jueves, 5 de mayo de 2016

De tanto

De tanto mecerme en su copa y solazarme en su sombra llegué a creerme raiz, tallo, rama,  hoja...
Desde que el dehielo de savia rompió esta primavera no he podido más que conocerme y reconocer
que no soy tallo, ni rama, ni hoja,
que no soy  tronco rugoso, ni liso,
que no soy hoja ni verde ni seca,
que no soy raíz ni dulce ni amarga,
que no soy fruto maduro ni verde...

Que yo creía ser árbol y solamente soy nido...




viernes, 4 de marzo de 2016

Donde tú vayas...

Hoy a las  últimas plumas dulces de tu nido las arremolina el viento y las aploma en dirección a lo que será mi casa de adobes negros por mucho tiempo. Hoy una mano de hierro y esquirlas asperas me aplasta el corazón con una saña implacable y oscura. Hoy  contemplo tus labios dulces y tus ojos tiernos, velados, entreabiertos con todo el temblor de mi ser, con el miedo a perderte en mis años junto a ti.

 Se escapa la vida aplastada por una alambrada de agujas que amoratan tu cuerpo y dejan mi alma sin ningún consuelo.

Tantos días cogida de tu mano buena, sembrando siempre. Tantos días  caminando junto a tus sandalias que dejan  siempre  amigos y huellas.
Si alguna luz se halla en mí nada más es que el resultado de reflejar la tuya desde que nací.  He sido tus pies y tú mi guia, he sido tu lazarillo y tú mi camino, he sido  mujer buena junto a ti. No han importado las entradas cerradas ni las salidas  tapiadas. No han importado los dardos del dolor ni las traiciones veladas. Nos hemos tragado los barrotes de la cárcel de uno en uno, pero sin comulgar nunca con ruedas de molino. Hemos hecho de tripas corazones y nada ha sido bastante para borrar tu sonrisa ni arañar tu paz. Has sabido ser  luz del sol acariciando el lodo sin mancharte jamas. 

En mi vida se han podido  convertir las palomas blancas de los bolsillos en aves tristes  de desinterés y olvido, las luciérnagas habrán distorsionado al sol, los laberintos de la ira  habrán borrado los mapas de mi futuro y de nuestro camino,  y nada ha tenido ninguna importancia porque tú estabas conmigo. Porque tu has sido mi único apoyo y yo tu compañía.

Por todo esto, podrá la muerte cobrarme su impuesto de vida, la vida podrá arrebatarme su parte de sí y hacerme pagar su peaje dejándome en cueros. Podre vivir mil vidas o ninguna, todas distintas o todas la misma; podré quedarme vacia de todo y de todos. Quedarme hueca de afectos o de veredas.  Llenarme de noches oscuras sin brújula o Norte.  De todo podré, madre mía, quedarme huerfana en la vida. De todo, madre, menos de ti.

Barcelona 2017

La ausencia de guerra entre las naciones no ha transformado a los hombres en menos belicosos. La violencia, típica solamente del ser hum...