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Mostrando entradas de septiembre, 2013

De como siendo tan distintas, pudimos "no aguantarnos" tan a gusto...

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Mientras queda tiempo.

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Me contaba una tarde de café que a veces, cuando miraba a sus hijos pequeños se le llenaba el corazón de una ternura tan inmensa que necesitaba abrazar un cojín, tan tan fuerte como intenso era aquel sentimiento que brotaba arrebatador . Era consciente de que no podia abrazarles a ellos porque de esa manera los hubiera roto.
Hace unos días su hijo mayor moría entre sus brazos, en su cama, de un infarto, con apenas diecisiete años.
Ha vuelto a escribir con aquella fuerza y con aquella poesía que abandonó por otras actividades más lucrativas. Y han vuelto a emocionarme sus letras por contagio directo de su dolor en ellas.
Nadie puede aquilatar su dolor, solo quien haya perdido un hijo puede saber de él.
No existe ninguna palabra que defina su estado. Es tan antinatural que ni siquiera existe una palabra que lo exprese.
Cuando mueren tus padres, quedas huerfana. cuando muere tu pareja quedas en estado de viudedad, pero cuando muere un hijo, ¿como quedas?

Pasamos nuestra vida tratando de …

yo si tomar cofi con leche en plaza mayor.

Mi  si estar en Madrid y mi tomar coffe con leche en Mayor Plaza. Por eso ya yo merecer medalla. Aunque sea de la Hermandad del Ridículo Espantoso.

Mi no conseguir cena romántica en/con el Madrí de los Austrias.
Mi no poder ir a las olimpiadas del amor.
Jo.

Ainss....

Libre te quiero

Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.

Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.

Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.

Alta te quiero,
como chopo que en el cielo
se despereza.
Pero no mía.

Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.

Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.

Agustín García Calvo