martes, 27 de mayo de 2014

El burro que trasladaba reliquias

Un burro cargando la imagen de un santo y otras reliquias, caminaba por las calles de la ciudad. Y por donde pasaba entonaban himnos y quemaban incienso. Paraban para verlo y dirigían la mirada en su dirección con miradas de admiración.
Algunos hasta se arrodillaban.

Imaginando que todas las honras eran para él, el burro, lleno de orgullo, marchaba soberbiamente delante del pueblo.
Y hasta paraba estratégicamente cuando percibía que la multitud aclamaba.

Alguien que por allí pasaba, observando la pose del animal, adivina lo que le pasa por la cabeza y dice:

-¡No seas tonto, burro insano! ¡Deja de lado esta presunción! ¿Eres pobre de cabeza? No ves que los homenajes y  las preces de los suplicantes son para el santo que cargar y no para ti?

¡Cuántos burros se imaginan adorados por los hombres!
¡Cuántos magistrados que nada saben son aplaudidos por la imponencia de su toga!

lunes, 26 de mayo de 2014

Hechizos y rituales

Martina  sentia una verdadera adoración por los rituales. En su caja de los milagros se podia encontrar de todo: cintas de colores, velas, piedras volcánicas, plumas iridiscentes,  bigotes de gato viudo, pétalos de flores de nieve, estampitas de todos los santos y santas nacionales e internacionales.

Conocía todos los ritos habidos y por haber. Ante cualquier  decisión, por nimia que fuera, abría su libro de hechizos y el ritual de turno le proporcionaba la seguridad que no hallaba en si.

- No le hago daño a nadie.- respondia siempre que se le cuestionaba su  "vicio".

Desde poner una cinta verde y tres velas blancas junto a la foto de la abuela en las revisiones médicas hasta encende una velita azul para aprobar los examenes; agua a serenar en la noche de San Juan, maravillosa para las arrugas; escribir el nombre de quien le gustaba en un papel de seda de lunares y envolverlo con  cinta roja;  tres deseos escritos en un papel de charol fusia con un rotulador color champan y dejarlo macerar junto a los bigotes de gato viudo las tres primeras noches de luna nueva...

Se volvia loca a última hora del dia de nochevieja tratando de encontrar unas bragas rojas; naturalmente tomaba las uvas y algún año estuvo a punto de estropearnos la noche cuando olvidó que la copa de cava llevaba su anillo de oro y la bebió de un trago,  porque  hacerlo de esa manera también traía suerte.

Nada la detenía en su busqueda, ni subir a un monte helado en chanclas, ni atravesar un rio atestado de pirañas y cocodrilos para encontrar una piedra especial o robarle el incisivo superior a algun saurio si era imprescindible para su "felicidad".

Una mañana Martina escucho hablar a dos ancianas mientras esperaban la llegada del autobús.

-Uhm, parece que hablan de algún un ritual colectivo que desconozco!¡¡para cambiar hasta el precio de la luz... nada menos...acercaré la oreja.

En resumen lo que escuchó puede resumirse en:

Salir a pasear una mañana de domingo; buscar un papel blanco, rectangular  con algunos nombres escritos en negro y ponerlo en un sobre blanco, cerrar el sobre y depositarlo en una cajita de cristal con o sin tapa rosa; dejarlo sumarse a otros deseos depositados allí. Agitar y esperar.

Qué decepción inundó a  Martina. Es imposible cambiar la vida  con un hechizo tan pobre. Si al menos hubiera que llevar bragas rojas todavia, pero tan fácil no puede ser. Y aquel domingo no salió de casa no fuera a ser.


martes, 20 de mayo de 2014

Campo de batalla abierto sol a sol

No  terminan las guerras cuando se acaban las balas, cuando se ha destruido el último tanque, ha caído el ultimo avión, se ha hundido el último barco, no hay mas territorio que someter o  ha muerto el ultimo de los combatientes del campo contrario. Continúan con una artillería diferente, con los mismos parámetros de destrucción total del adversario, con la misma ideología repetitiva y condenatoria. Una idea  que se protege y se mima como si de ella dependiera la vida y la depende.  No se termina la guerra porque no se termina el odio que se alarga en el tiempo como una niebla espesa y negra  que contamina la ciudad, que ni permite ver ni permite respirar. No se termina la guerra porque quien conquista con las armas  no convence con los hechos y necesita sostener su mentira de bando ganador como si la cantidad de balas por persona garantizara la adhesión voluntaria del contrario. El  bando ganador no perdona ni siquiera después de que el campo de batalla este lleno de cadáveres y siguen golpeando a vivos y a muertos, a los unos con los otros como si todos siguieran vivos porque han  hecho de su guerra su forma de vida, su sentido de existir.  La guerra no acaba con las firma de rendición en un papel, se continua bombardeando  población civil sin miramientos, sin compasión y sin otro fin que acabar con el enemigo aun muerto para  no permitir que el enemigo olvide ni perdone. No  dejar perdonar ni olvidar porque vivimos de nuestra guerra y para ella; porque la llevamos en el corazón y en el bolsillo y allí guardamos  artilleria nueva y  bombas de racimo con forma de muñeca y mariposa,  para que caiga la guerra entre los recién llegados que antes de nacer son adversarios, para cazarlos en la misma red de odio que nos mantiene ricos y protegidos, porque nos dijeron que si ellos comen nuestros hijos pasaran hambre y eso nos ha vacunado frente a nuestros actos y nuestras conciencias.  Sobretodo frente a estas.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Amenaza

Todos los terrores vividos se agolparon en su cabeza  como en un movimiento de ola que amenzara  extender sal sobre tierra fértil. Se encontraba  en disposicion de aprender  a lidiar con aquellas imágenes y  sonidos que se arremolinaban a placer dentro de si colonizando su espacio emocional, sin que nadie les hubiera abierto puerta alguna y donde  todo el espacio se transformaba en callejón.
A veces bastaba un destello de imaginación vivida y antigua para impregnarse de  ola y que el desconcierto siempre ordenado, le agarrotara con su fuerza descomunal. Entonces el miedo aprendido se convertía en mano y la mano en puño que apretaba su corazón hasta clavarle los dedos.
Necesitaba un alivio que anestesiara ese dolor. Sabía que sabía el saber  de no dejarse llevar por el dramatismo, por lo irracional,  este  último  se clavaba con mas fiereza. En vano su cabeza trataba de dar conargumentos y  apariencias de certeza. Era suficiente entrar levemente en ese estado de memoria para que todos  los pensamientos sanadores se disolvieran como en éter.
Salir de aquel estado de conciencia grabado y esculpido en piedra dentro de sí era cuestión de aguantar unos minutos la sensación insoportable de muerte inminente.  No era imposible, sin embargo corria un grave peligro si  aquellos instantes que median entre la vida y la muerte se empeñaran en tomar el sentido de  su vida, como si el  dolor  extremo timbrara  tan cerca del placer que a ratos se confundieran.
Aquel estado tenía un sabor intenso, de retrogusto amargo, como a medicina o licor de hierbas.

Entonces gritó a gritos puros  y la vida, atenta,  le envió un cirujano.

sábado, 10 de mayo de 2014

Las niñas no ...

Dice mi pequeño heredero de cuatro años y el más guapo del mundo mundial, que ha "oido por ahí que las niñas no tienen colilla" y que eso le preocupa.
Y a mí ha empezado a inquietarme  que desde tan pequeños el "tener o no tener" pudiera ser motivo para "ser o no ser".
A ver si voy a tener que desheredarle ya.

jueves, 8 de mayo de 2014

Talía es una joven princesa que,

por culpa de una espina que se le clava debajo de una uña, cae dormida. Cuando el príncipe la encuentra no logra despertarla y entonces la lleva a la cama y “recoge los frutos del amor”. Y se va. A los 9 meses nacen un niño y una niña.Cuando el niño va  buscando el pecho alcanza el dedo de la madre que sufrió la espina y succiona. Entonces la madre despierta.

Parece ser el original del cuento que nos han edulcorado hasta la hiperglucemia después. Nada de beso,casto beso.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Necesito una ración doble de queso y cerveza para perseverar y perseverar y no perderme en las musarañas que me tienen hipnotizada. Y es que son tan entretenedoras las tipas esas...

martes, 6 de mayo de 2014

Doy de lo que soy

No se trata solo de unas monedas que posiblemente no sacaran a nadie  de la pobreza, ni  lleven a nadie la bancarrota. Se trata de una forma de entender y comprender que mensajes ocultos son los que realmente guian nuestra vida y tienen vigencia en nuestra sociedad.
Se trata más bien de sacar a la luz una solidaridad verdadera y no solo sobre el papel.
Se trata de interiorizar realmente los principios que nos rigen y los valores que nos conmueven.
Es algo tan profundo que se pierde entre corazones que mendigan, cerebros que calculan y manos que se abren o se cierran y ante quien o qué cosa. No cambiaremos por fuera mientras no cambiemos por dentro y las sombras nos asustan, las propias que se reflejan en el otro.
Hay mendigos de a peseta, falsos mendigos y mendigos desesperanzados todos pq nadie que viva dependiendo de la caridad ajena puede creer en la bondad del ser humano.
No es dar de lo que nos sobra sino de lo que somos y ese es el tema. Tener tanto miedo a la sed cuando el pozo esta lleno, ¿no será eso una sed insaciable?
Desde que la falta de compasión se ha convertido en algo razonable, mendigos somos todos. Los que damos y los que pedimos. También los que no damos y los que no pedimos. Aún.

lunes, 5 de mayo de 2014

Suéltame

No sé  cuanto sé  de tan vivido a diario y algunas veces creo que sé y he crecido poco. Sin embargo, otras veces sin saber muy bien de que forma,  sé que sé más que sabía.  Para darme cuenta de ello ha sido necesario que algo suceda, algo que no hubiera sucedido antes  ni de la misma manera a como ha sucedido ahora y eso da  medida de un cambio casi imperceptible pero real.

¿Qué es violencia? ¿Cuándo es violencia? ¿Qué grado de violencia es? De baja, media y alta intensidad, sí, pero ¿dónde se encuentran los margenes?

Cualquier abuso, cualquier agresión a tu espacio vital ¿es violencia? ¿Es percibida igual si se produce a una edad u a otra? ¿en un género que en otro?

A veces creo que, vivimos tan sumergidas en ella que ni siquiera nos conmueve o nos altera, como si se tratara de la fricción lógica y natural del aire en nuestro cuerpo al caminar.
Quien se acostumbra a sentarse en un pico de la silla mientras el resto esta lleno de trastos se acostumbra, se acomoda a la incomodidad y la da por buena. Quien sabe sentarse en un lugar amplio y espacioso no puede entender que otros se conformen con tan poco y que no perciban el robo de dignidad  a que están siendo sometidos.

Todo es cuestión de costumbres, de domesticación y de ignorancia, tambien de indefensión.

¿Si le hubiera dado una patada en los huevos hubiera sido violencia? ¿o sencillamente una respuesta agresiva a su ataque?

sábado, 3 de mayo de 2014

Suzanne

Suzanne tiene unos ojos negros inmensos y profundos, tan franceses como ella. Dos pozos de agua oscura a los que unas ligeras arrugas y una inmensa sonrisa suavizan  y calman. Suzanne no mira a mis ojos pardos pero me busca y me encuentra. Me inquieta cuando percibo que me sigue con la mirada desde lejos, porque no sé que significa. Puede que le recuerde a alguien (o a ella misma) e hipnóticamente me busque. Su mirada me llama, acaricia mi nuca; sé que está mirandome y me observa; aguardo un momento sin girarme a pesar de que el  cuerpo me pida hacerlo, en cuanto noto la vibración visual, rápidamente. Aguardo  porque sé que el mismo giro de mi cuello guiara al suyo unos instantes después y solo nos encontraremos un espacio de tiempo tan breve como turbador.

Hablamos malamente el idioma que la otra habla pero de alguna manera  nos decimos.
Un lenguaje emocional antiguo y común nos sintoniza, crea un lazo entre nosotras, sin saber muy bien de donde viene o que quiere decir.


 Me quedo con ganas de darle un abrazo más largo y siento que a ella le pasa lo mismo.

Suzanne guarda de mí, un corazón de papel que late y un pájaro que mueve las alas;  como en  nuestra no-historia el corazón late para ningún cuerpo y el pájaro bate alas para ningún vuelo. Pero ambos se mueven.


Soy ampliamente consciente que solo es un instante de cuento en una realidad que excluye los momentos de magia, pero me encanta saber que existe, y que quiere que sepa de ella que me reconoce y me recuerda.

Me atrae e inquieta, como cualquier misterio.