sábado, 27 de septiembre de 2014

Hachear

Al finalizar el verano, suele producirse en los alrededores de la Tierra  Roja,  una curiosa y temible transformación de la atmósfera que, según cuentan propicia el cambio de ciclo y da paso a la angosta estación de las hojas. Nada más llegar septiembre se abren en canal los vientos y la tierra más abierta y  porosa recibe las hojas caducas para revestirse de ellas. Las guarda consigo a modo de abrigo hasta la estación de la esperanza en primavera.
 Al principio del otoño, nadie sabe muy bien porque  un viento enrejado que suele permanecer discretamente retenido entre las nubes encontró abierta la puerta del cielo y mirando a ambos lados de sus orejas, sin girar el cuello, solamente con los ojos se sintio libre de chapotear en el barro estancado. Este es  producto de los pensamientos contaminados que  anegan  el aire en tal concentración que los rayos del sol no pueden disolverlos. En forma de huracán el Viento de la Malicia se sintió libre de alborotar y alimentado por el miedo y la astucia abrasaba desde el Lago de Mercurio hasta el Pinar de las Ardillas dejando a su paso desolación y tristeza.
Los seres que desavisados respiran en ese ambiente acomodan según sus huecos protonimicos parte del viento que se acurruca entre las  entretelas del pensamiento y el corazón, y anida zorro y astuto como un terrorista en aquel que le cobija.
Martina, desatenta y descontenta se dejo mecer por su zumba y desorientada y confusa casi hipnotizada por la desconfianza, salió dispuesta a hachear furiosamente lo que encontrara a su paso.
Así dispuso de ojos, orejas, amantes, amigos, ardillas, alientos, olas, abejas, elefantes, árboles, aires y almendros y estos quedaron hacheados y mudos:
 Hojos, horejas, hamantes, hamigos, hardillas, halientos, holas, habejas, helefantes, hárboles, haires, halmendros...halmas en hapariencia las mismas sutilmente henmudecidas.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Diego ha comenzado el colegio. Tiene cuatro añitos,  es el segundo año de cole  y le encanta. Además con la  suerte de tener la misma maravillosa maestra del curso pasado. Se levanta contento para ir a la escuela, allí tiene una corte de seguidores  y fans que es lo que necesita el " muy teatrero" porque el aplauso del público  le gusta un rato y lo mejor es que lo consigue de forma natural. Tiene mucha gracia, es muy guapo y lo sabe.
A veces se hace rogar y mantiene la tensión del momento justo hasta punto álgido y entonces cuenta lo que le ha sucedido en el día. Pero en otras ocasiones tiene suficientes aplausos en la recamara  y no quiere hablar. Y eso es lo que ocurrió durante la conversación telefónica que mantuvimos  respecto del primer día de cole.

Cereza: ¿Como ha ido el día? ¿Lo has pasado bien con los compañeros y la maestra?
Diego: FATAL!!!!
Cereza: (no le creo pq es su palabra preferida) ¿Pero como es  eso?
Diego: A la maestra, PA-TA-DAS.
Cereza: (Ya sé que se  ha deshecho detrás de ella contandole toooooodooooo lo que ha visto este verano, alguién me lo ha chivado antes, pero yo también soy teatrera)YA TE CUIDARAS TÚ MUCHO DE HACER TAL A LA MAESTRA...HAY QUE QUERER A LAS MAESTRAS Y CUIDARLAS... NO DARLES PATADAS... QUE NO ME ENTERE YO!!!
Diego: A la maestra... patadas y tuuuuuuuú (con voz de brujillo) ¿NO QUERRÁS QUE TE VISITEN UNOS AMIGOS CON PERROS PARA HACERTE MUCHO DOLOR...?
Cereza: Pero, SERÁS MACARRA...!!
Diego: (Alarmado)¿QUÉ SIGNIFICA ESA PALABRA...?
Cereza: Pues eso,  lo que estamos criando... Macarra, que eres un macarrón!!
Diego: YO NO SOY ESO... YO NO SOY UNOS MACARRONES CON QUEEESO...!
Cereza: Anda y que no.



Barcelona 2017

La ausencia de guerra entre las naciones no ha transformado a los hombres en menos belicosos. La violencia, típica solamente del ser hum...