domingo, 27 de febrero de 2011

Facilidades

El primer día recibí seis correos suyos que conteste uno a uno, estaban llenos de emoción y energía y me envanecía que siendo tan joven estuviera tan pendiente de mí. Te lo tienes que hacer mirar, me dije, si sigues considerando que ser muy joven es un mérito y el estar cerca de una persona de veintiséis años te hace una mujer más exitosa y que se atonta porque la  sociedad que la rodea  la  recompensa solo por ello, te lo tienes que hacer mirar.
Pero tengo que reconocer que me daba un subidón de autoestima, y lo mismo me lo hago mirar, pero déjame soñar un poco, le dije a  mi otro yo.
El segundo día los correos fueron nueve y de nuevo los respondí de uno en uno y como si me hubiera quitado los catorce años de diferencia de un plumazo y con ellos la poquita  madurez que la vida me ha permitido acumular.
Una melodía iba y venia de mi cabeza formando un bucle sin que supiera exactamente a quien pertenecía y donde la había escuchado antes. ¡Me era tan familiar y me seducía tanto! tenia el título en la punta de la lengua pero no podía recordar de donde y de quien la había oído antes.
Los correos no disminuyeron y las llamadas aumentaron, la melodía continuaba cansina, sin pausa  pero curiosamente me producía al mismo tiempo una sensación de dulzura y de peligro que me encantaba, sin embargo mis sentidos no conseguían  re-conocerla.
Es tan dulce  la recompensa social, el reconocimiento ya lo comprobé cuando mi relación con Ramón parecía llevarme al altar aunque afortunadamente para los dos, una pequeño milagro en forma de futura suegra elitista evito que cometiera el error que he visto cometer algunos de mis amigos homosexuales y que después les ha causado graves depresiones, remordimientos y problemas aunque tal vez no en este orden.
Porque el emisor de mis correos era un varón, guapo, macizo y muy reconocido en el pequeño mundo donde tengo mi residencia.
Estoy cansada de estar sola, me dije, ¿que puedes perder? me gusta estar con él y me siento muy segura controlando los sentimientos que me inspira, no tengo sensación de peligro y andan mezcladas la ternura y la cordura...
Y entonces se hizo la luz y reconocí los sonidos  que estaban repitiéndose en el eco de mi cabeza desde el principio, es el mismo  canto de las sirenas al que tantas veces estoy a punto de permitir que me seduzca con su publicidad de  facilidades y recompensas y para el que sigo atada de manos al mástil de mi embarcación ligera.
Me dice que no puede entenderme y por más que le explico que vivir suelto no es lo mismo que ser libre, no quiere hacerlo y yo no se por cuanto tiempo más podré seguir atando mis manos al mástil.
Al menos por esta vez, sigo cuerda...

domingo, 20 de febrero de 2011

¿Qué pides tú?

¿Qué le pido a la vida?

 ¿Qué le estoy pidiendo a la vida? Se presento la pregunta una mañana a  mi mente mientras me miraba al espejo y me encontraba tan poco apropiada como siempre.

¿De quién son estos ojos que no me dan tregua? ¿Serán míos, o son los ojos prestados de todos los seres que me han rodeado desde que nací? ¿Eran mis ojos tan miopes cuando me percibí por primera vez? ¿Cuando los cambie, cuando di potestad a quien me guiaba para dejar su mirada mezquina en  la mía? ¿Será una lente ajena la que me mira y me juzga con tanta dureza? ¿Si recibiste palabras de aliento, porque se fueron ligeras y dejaron las durezas asoladas en mí?
¿Que le pido a la vida? Y desde un lugar que no me he atrevido  a mirar me llega una palabra cortita, paz, es todo lo que necesitas, pero ¿dónde anda? y desde el mismo lugar lejano otra idea me llega,  que me quite la lente ajena que tan solo refleja la luz de otros ojos, otras experiencias y otros tiempos, pero que no son los míos, porque para llegar a la paz es necesario ver primero la ruta, elegir entre tantos caminos, coger unos, dejar otros y solo se puede elegir cuando hay luz,  con la visión clara y el corazón tranquilo.
Los ambiciosos reclaman millones, los egoístas satisfacciones personales y exclusivas, los vanidosos reclaman honores.
¿Y yo? ¿Que le pido a la vida? Y el corazón  me responde, CORAJE.

miércoles, 16 de febrero de 2011

El leon enamorado


La marquesa de Sévigné era de una belleza rara. Y estaba tan acostumbrada a ser cortejada, que el hecho de que un león se apasionara por ella no era de extrañar.
En el tiempo en que los animales hablaban, era común que ellos ambicionasen formar parte de la convivencia humana, ellos también tenían inteligencia, fuerza, coraje y hasta se comunicaban usando el mismo código de los hombres.

Fue en esta época que el león se enamoró de la bella señorita Sévigné, y sin demora la pidió en casamiento.

El padre de la joven se asusto. El quería para la hija un marido un poco menos terrible, mas temía que una  negativa pudiese apresurar un casamiento clandestino. Con su experiencia sabia que el fruto prohibido tiene siempre un sabor mejor.

Resolvió entonces aceptar la propuesta del león y le dijo a éste:

Me agrada la idea de tenerte como yerno pero me preocupa el hecho de que pueda usted herir el cuerpo delicado de mi hija con sus garras, y al besarla con sus dientes impedirá que ella le corresponda con placer.

Y el león apasionado, permitió que le cortasen las garras y le limasen los dientes.
Sin garras y sin dientes, su fortaleza fue destruida y un bando de perros le atacaron sin que consiguiese defenderse.

Ah! ¡La pasión! ¡Feliz de aquel que escapa a sus ardides!

Dignidad es una cualidad íntima que inspira límite, respeto, consideración y estima. Es la conciencia del propio valor, de la prudencia y del propio aprecio.

Así como el león apasionado, cuantos hombres y mujeres existen que se comportan en el amor de la misma forma "sin garras y sin dientes", es decir renunciando a la propia dignidad.

Cuando permitimos que nos "corten las garras y nos lijen los dientes" destruimos nuestra fortaleza interna y cometemos un error extremadamente grave: entregamos el control de nuestra vida a otra persona. Al abdicar del elemento más vital del amor - la dignidad personal-, perdemos el comando de nuestro propio mundo afectivo. Además cuando  no somos fieles a nosotros mismos, la relación en vez de fortalecernos, nos fragiliza.
En muchas ocasiones perdemos nuestro valor como personas, disimulamos la verdad y afirmamos que  es verdadero aquello que  es falso por tener la engañosa convicción de que tenemos que anularnos para ser un buen objeto de amor.
Colocamos en un segundo plano nuestro poder personal -la dignidad- y nos transformamos en una persona sin consistencia.
Cultivamos la ilusa creencia que para ser muy queridos, debemos resolver los conflictos de nuestros seres amados, mantener todo en un orden perfecto, haciendo felices a todos todo el tiempo; aunque es bueno recordar que esa postura se opone a la razón y al buen sentido.
Damos crédito a la idea de que ser  fiel a los propios principios o inclinaciones naturales puede generar una gama inmensa de dificultades y tememos que siendo auténticos, estaremos expuestos al abandono, al rechazo y al desprecio.
Muchos de nosotros cargamos desde la infancia cierta resistencia a expresar nuestros verdaderos sentimientos afectivos. ¿Cual ha podido ser el mensaje que aún resuena en nuestra casa mental?
"Si me dices alguna cosa que yo no quiero oír o me cuentas algo vergonzoso, te castigaré y no te hablaré  más"  Esa advertencia severa que recibimos cuando éramos criaturas por haber sido honestos en cuanto a nuestros sentimientos, puede haber dejado una marca profunda en nuestro inconsciente.
El no revelar lo que creemos en nuestro interior nos hace creer que conseguiremos un escudo protector impidiendo que nos ofendan, hieran o abandonen. Mantener esa barrera entre nosotros y los demás nos impedirá disfrutar de relaciones sanas, sinceras y de mutua confianza.
Para poquito nos sirve si pasamos a vivir aisladamente y evitando a todo el mundo.
 La medida cierta para quien ama es no temer y mostrar al otro lo que siente, como piensa y actúa. Podremos haber perdido algo en apariencia externa pero nos hemos lucrado mucho más en fuerza interior, seguridad, firmeza y respetabilidad. Para tener relaciones agradables y gratificantes con los otros, debemos  primero sentirnos bien con nosotros mismos.
Esta fábula tan antigua revela que, a pesar de los siglos aún vivimos una manera neurótica de amar  y de ser amados, y que las dificultades en el campo de la afectividad continúan las mismas.
Cuando la pasión nos envuelve precisamos imponer límites, no decir adiós a la prudencia  y jamás perder la dignidad, sea por el motivo que fuere o por quien quiera que sea.

La fábula es de La Fontaine y el comentario de Hammed
















domingo, 13 de febrero de 2011

Ana



Ana tiene 47 años, no esta casada, nunca  ha tenido pareja, aunque esta enamorada de su monitor de gimnasia desde que le conoció hace años. Se le iluminan los ojitos cuando le mira, cuando le presta atención, cuando le da una caricia...
Ana es una mujer con  Síndrome Down. Hoy en día estas personas están en  peligro de extinción, hoy casi ninguna mujer da término a un embarazo cuando sabe que su niño va a nacer con una discapacidad intelectual (para mi una de las sombras más crueles de este tiempo).

Ana es la segunda hija de una familia de cinco hermanos, era alegre y muy cariñosa, como casi todas las personas Down, ella forma parte de esa minoría  que se intenta integrar en la sociedad para que forme parte de ella en igualdad de oportunidades.

Hasta hace poco tiempo se consideraba que las personas con discapacidad eran   como niños, angelizados, con comportamientos infantiles hasta en la edad madura considerando que su edad física siempre estaría relacionada con su edad mental, infantilizados aún más por la familia y con pocas oportunidades de relacionarse con otras personas ajenas al entorno más inmediato.

Pero Ana es una mujer, no es una niña, por mas que la vistan como tal, nunca ha podido elegir su ropa o si lo ha hecho sobre prendas  y accesorios que otros consideraban que eran las apropiadas para ella.

Ana tiene un sentido estético increíble, es muy creativa, suele pintar al óleo y sus creaciones son de una dulzura y un equilibrio especial, puedes mirar una de sus pinturas durante horas porque te hipnotizan. Tienen ese algo distinto que en su simplicidad conecta con la parte blanca  del alma de quien la observa.
Su discapacidad es muy leve, y siendo consciente de ello y de la imposibilidad de ser una mujer como las demás, Ana esta amargada como estaría cualquier mujer que no pueda expresar ni desarrollar sus sentimientos y sus sensaciones.
Si la sexualidad esta aún medio asimilada para la mayoría "capacitada", sigue siendo un tabú para las personas con discapacidad o para sus familias.
¿Tiene Ana derecho a enamorarse, a mantener relaciones sexuales, aspirar a compartir su vida y buscar pareja? ¿Seria el matrimonio parte de la integración y la normalización?
Cuando nos enamoramos nuestra salud mejora, nos sentimos elegidos, únicos, amados y somos muy felices, el hecho de que una parte importante de las relaciones de pareja acabe fracasando no nos impide seguir buscando pareja. Para Ana esto tan sencillo es un muro infranqueable, ella sigue mirando a su amor, quienes la ven saben que esta enamorada, pero creen que Ana no puede amar como las demás, y se equivocan, ella tiene tanta sed de afecto, de ternura y de contacto  como cualquiera de nosotras.

 Y además tiene derecho a ello.

Cuando salimos a la calle y pedimos igualdad de derechos, de oportunidades, de respeto, cuando nos visibilizamos, abrimos una luz en las conciencias que ceden un poco y flexibilizan las creencias rancias que han estado vigentes en nuestra sociedad sobre la sexualidad y la aceptación de su significado y al mismo tiempo que encendemos un luz para nosotros, también la estamos encenciendo para ellos, para los diferentes que no tienen voz.








jueves, 10 de febrero de 2011

Abusica

Realmente es fácil abusar del propio poder aún sin darnos cuenta, con la mejor intención y hasta con nuestros seres más queridos.
Abusa de su poder quien impone su criterio, sus necesidades, sus gustos o sus caprichos sobre  los de otros que dependen de él de alguna manera y solo pueden acatar sin que sus opiniones o sus necesidades hayan sido tenidas en cuenta o ni siquiera escuchadas.

Ejemplo de la vida cotidiana que una lleva como puede:
 Como Israel esta con amigdalitis y no puede salir de casa, le pedimos a la mamá de Celita vengan a  jugar un ratito, que el niño esta un poquito mejor y se aburre terriblemente toda la tarde sin salir y sin jugar porque yo que le sirvo habitualmente de manta de juegos tengo la espalda estos dias un poco contracturada y no valgo pa na.
Como la mamá no nos hace ni caso hablamos con la propia Celia para que pida a la suya mamma que la traiga y si eso ya la acercamos nosotros después.
Consiente por fin en traerla, y nos dice que Celia estaba portandose muy bien y que el premio era jugar con Israel esta tarde un rato largo y se queda ella también.
De normal, tardan un ratito en jugar juntos, primero se observan, se van acercando y por fin se admiten, se aceptan y comienza el juego. Pero pasa un ratito  desde que se quita la niña el abrigo hasta que retozan por la alfombra como poseidos (que es lo que parecen).
Suena el movíl de Celia madre y habla con alguien que le invita a visitar una casa preciosa de no se quien y que Celimama tiene muchas ganas de cotillear, y como tamaña oportunidad no se puede dejar pasar, le anuncia a Celia que tiene 5 minutos para recoger sus juguetes y su abrigo porque se van de fisgonas.
Como es de esperar la niña no quiere irse, se esta divirtiendo mucho y  el premio decia un largo rato y no una chispita de tiempo.
Celia que es lista como las ardillas, le dice todo eso y que se queda, que luego vuelva por ella pero Celimama no quiere volver luego por ella,  nos ofrecemos a acercarla a casa cuando le venga bien, pero tampoco porque una niña pequeña correteando y abriendo puertas es lo que necesita para copiar todos los detalles que pueda.
-Pero yo no quiero ver esa  casa, yo quiero jugar con Israel, lo has prometido.
-Cielo si ya has jugado mucho, otro dia volvemos y juegas más.
-¡Deja que me quede, si me he portado muy bien hoy en casa!.

No ha habido manera de convencerla, y lo que más me molesta es que Celimama se paso toda su infancia y su adolescencia sin hablar con sus padres por lo mismo que ella hace ahora y es una mujer inteligente, abierta, comprensiva pero no ha sido hoy.
A ver Celimama, es que esto de ser niña es difícil y tu no te acuerdas ya y no lo entiendes,  pero te pondré un ejemplo proporcional que si vas a entender... Todo en la vida no es es llegar y mojar, primero hay que tomar una cervecita, una cenita romantica, unas copitas, bailar pegados y después lo que surja. Y justo cuando estas en el lio, llega tu mamá y te obliga a dejar lo que estas haciendo para acompañarla a ver  lámparas.
¡Es como para  perderte el cariño, bonita!

Y cuando se marchaba  con Celita llena de lagrimas y mocos le hemos oido decir, ¡ay que niña ésta, no se que voy a tener que hacer con ella!.
 Mandawebs

martes, 8 de febrero de 2011

La gata mujer

Una gata mimosa, bella y delicada era para su dueño la cosa más amada que habia en este mundo.
Y el hombre desvariado e inconsecuente amaba perdidamente a esa gata más allá de los límites de lo que es normal. Un día irguiendo los brazos al cielo y, en prece, implorando a los dioses auxilio, hizo promesas, oraciones y magias. Tanto hizo que consiguio de los dioses que aquel felino se transformase en mujer: una dama lindísima, una bella mujer, como convenia a todo hombre.
Ciego de amor se casó con ella. Hombre apasionado, marido cariñoso, él la adoraba, embebecido por la belleza de aquella, cuyo origén felino él había olvidado completamente. Para el hombre ella era una mujer igual a todas las otras.
Una noche, en cambio, algunos ratones entraron en el cuarto conyugal. La mujer sintió la presencia de estos y, siguiendo sus instintos de gata, comenzo a cazarlos. Arqueada y agresiva,  se lanzo sobre los ratones, que escaparon por un tris.
Ella no lo consiguió la primera vez, mas en la noche siguiente, con los sentidos más agudizados por la experiencia de la víspera, asi que los roedores aparecieron, saltó del lecho y, en posición felina arremetió contra ellos y los capturó.
Después de conservar por mucho tiempo un licor, el vaso continua guardando su olor. No pierde el paño la antigua doblez, por más que se intente estirarlo; pasado un tiempo, él la recobra.
Lo natural no sufre estremecimiento cuando escondido. Solo descansa. Subitamente entra en danza, y no hay como refrenarlo, ni a bastón, espada o lanza. Se cierra la puerta con llave y  ¡mira sale por la ventana!.


Jamás deberiamos permitir  que los delirios ajenos nos lleran n a vivir de un modo que no coincide con nuestra naturaleza, que nadie nos induzca a ser o  a comportarnos  como ellos piensan que deberiamos hacerlo, como debemos hablar o con quien.

Lo que es natural e instintivo no se elimina, se equilibra. Se puede tallar la madera pero no se cambiar su esencia. No se puede cambiar la realidad externa simplemente por creer en esto o en  aquello, por prejuicios o caprichos personales.

La fábula es de La Fontaine y el comentario de mi amigo Hammed

viernes, 4 de febrero de 2011

Valiente

Haber convivido mucho tiempo con una persona agresiva y violenta te obliga agudizar los sentidos, cuando tu superviviencia puede  depender de un pestañeo a destiempo, de una respiración más profunda, de un ligero movimiento, la vista se agudiza buscando cualquier pequeño cambio de postura, un color más fuerte,  un movimiento de amenaza,  el oido registra el sonido del aire, el caer de una hoja es un trueno, el olfato  descubre  el  olor del miedo, del resentimiento, de la agresividad,  todo tu ser esta buscando al fin la sutil diferencia que existe entre huir y atacar.
Los animales tenemos ese espacio de seguridad, que cuando se trapasa minimamente dispara el corazón, produce cambios en la respiración, tensa los músculos, y entonces un movimiento casi imperceptible puede desencadenar una reacción de lucha. Los provocadores buscan ese instante, provocan con el cuerpo, con la mirada, con la voz, en busca de esa señal que les legitime a la agresión. Y nadie es capaz de predecir como acaba una escena violenta buscada y deseada aun por una sola de las partes en juego.
Mantener unos segundos la mirada serena, el cuerpo totalmente inmovil, controlar el tono de voz puede hacer  en unos instantes la diferencia entre la huida y el ataque, que bien puede ser entre la vida y la muerte.
Siempre hay que dejar al provocador una salida que parezca un gesto de valor.
Mientras mi hermano fue un niño, el adulto se daba el lujo de jugar, insultar saboreando el insulto,  sacando pecho con la certeza de que quien es ofendido se duele del golpe y se doblega porque sabe que esta en desventaja. El provocador se alimenta de esa mirada de temor, de esa cabecita que mira al suelo, porque ya sabe que levantar la mirada  es lo que el provocador busca y puede suponer un golpe sin control y detrás del golpe la vida. Pero no ofende quien quiere.
Admiro profundamente a mi hermano, era un niño y ya tenia la conciencia de un hombre adulto, ¡como marcaba  los espacios, como dirigia con su silencio o su palabra el combate, sin un apice de rencor, con una serenidad que me ha admirado siempre, con una honestidad y con una hombria admirable! Le protegió de si mismo, le cuidó más que nadie y le respetó siempre a pesar de todo.
Es un hombre de paz, es el mejor hombre que conozco, de aquellas situaciones terribles no salio ileso, perdió los dientes y las garras sin  haberlas usado jamás.
Me enseño a respetarme a mi misma por encima de cualquier situación, a no tener miedo y a ser generosa y todo lo hizo sin  muchas palabras, con su actitud y su protección ilimitada.
Necesitó algún tiempo hasta recobrar aquella criatura herida,  cicatrizó sus heridas y dejó que el niño que no pudo ser,  creciera y se convirtiera en el  adulto generoso y alegre que hoy es.
Hoy cumple 38 años y es el hombre que más quiero.

Muchas felicidades guapo.