viernes, 31 de agosto de 2012

Cambio de estación.

Que agosto tenga la delicadeza de acabar en viernes es un detalle. Que septiembre tenga la gentileza de comenzar en sábado merece una fiesta. Es seguro que habrá alguien a quien no le vendrá bien esta distribución de días, pero personalmente me encanta que haya sido así.
 Sin embargo como casi todos los años creo que esta transición entre colores me produce cierta tristeza. El cambio entre el amarillo limón del verano al naranja y los tostados del otoño me oscurece un poco el ánimo.
No sé pero me parece que el verano se me ha escurrido entre los dedos y no he hecho nada especial. Y tengo esa sensación cuando no es cierto, no se ha evaporado sin saborearlo.
He tenido varios días de vacaciones, dos escapadas, he conocido blogueras, una chica especial me han regalado una palabra alucinante, estoy aprendiendo a valorar sonidos, he disfrutado con  música en directo, me he remojado en la  piscina, cenas con amigos, el festival de cortos,  juegos con los peques...
Incluso he podido dejar de suspenderme en el aire y he pedido un poco de tierra firme para apoyar los pies. De otra manera no era posible acercar y cerrar esa puerta que no encajaba en su marco. He podido girar la llave y he escuchado con claridad el click de cierre. He soltado un hilo que  estaba agarrando  mi mano y no sostenía nada en el otro extremo. Y puedo decir que hasta las pulsaciones que siempre son rápidas se han reducido y me han acercado a una calma que no esperaba.
A pesar de todo ello,  sigue la sensación de haber olvidado realizar lo verdaderamente importante.
De hecho me despierto sobresaltada pq en el sueño tengo la claridad de lo olvidado y la urgencia de concluirlo. Pero nada más abro los ojos vuelve la imposibilidad de recordar.
Curioso, durmiendo recuerdo y despertando olvido. Lo habitual en mi era lo contrario.
Tal vez cuando septiembre haya mediado y la luz recupere el brillo del veranillo de San Miguel ya vuelva a tomar aire. O quizás un poco antes. Espero.

Este momento


martes, 21 de agosto de 2012

Casualidades


Madrid este fin de semana pasado no puedo decir que me recibió con un cálido abrazo, porque las piedras estaban convirtiéndose en fuego liquido. No fue cálido  su abrazo sino más bien ardiente.
Pero tenia muchas ganas de salir de casa aunque fuera por unos días y además el rey latino del jazz actuaba  en una de las salas del reino y mis amigos están tan enamorados de su música que ya sentía curiosidad por ver si exageraban. He comprobado que realmente no lo hacen. Me encantó.  Hopper también. Y en el Prado refugiándome del infierno de la calle me rencontré con una amiga que hacía meses que no veía y que casualmente tropezó conmigo mientras Saturno se comía a uno de sus hijos. No pude comer con ella, pero me alegró tanto encontrarla allí. Y ya volviendo a casa en autobús, de pronto una voz que  me nombra. Me giro y encuentro a mi ex-jefe. Hace más de once años que no nos habiamos vuelto a ver. No he podido olvidarme de él en este tiempo pq aun me debe dinero en pesetas. Ahora ya no dirige y ordena. Ahora  trabaja para otro jefe y por fin me trata como a una igual. Lamente que el trayecto no fuera mayor. Hablamos de los viejos tiempos, de todos aquellos amigos que hace mucho que no vemos y nos dimos los teléfonos. Probablemente no nos volvamos a ver. Le he perdonado la deuda.
Y el próximo destino Cuenca.

martes, 14 de agosto de 2012

Economía del bien común

Con ejemplos fáciles de entender, sin complicar el asunto para que no nos cansemos de escuchar, Christian Felber da soluciones fáciles para ciudadanos y gobiernos sensatos. Será el modelo económico del futuro. El actual está en las últimas, pero eso si, morirá matando.
No dejéis de verlo, es muy interesante.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/para-todos-la-2/para-todos-2-entrevista-christian-felber-economia-del-bien-comun/1429661/

domingo, 12 de agosto de 2012

Dice en "La rebelión de Atlas"

"Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican, no bienes, sino favores;
cuando perciba que
 muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo,
y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario,
son ellos los que están protegidos contra usted;
cuando repare que
 la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada." 
 Ayn Rand (1950).

 

lunes, 6 de agosto de 2012

del gris al verde



Cuando esperaba una llamada, solía rondar el teléfono fijo colgado de la pared como si en ello me fuera la vida. A cada poco levantaba el auricular para comprobar que continuaba vivo, no se hubiera caído el mundo allí fuera y yo no me hubiera enterado. Algunas veces sonaba y lo agarraba con tanta rapidez que se asustaba quien llamaba.
-Oye que parece que  estuvieras esperando que sonara! ¡Que va, que pasaba por aquí, si yo también me he sobresaltado.
- ¿Está tu madre?
Ohhhhh eso si que no, si yo estaba esperando una llamada mi madre no estaba en  casa, eso tenia menos arreglo que si un rayo hubiera partido en dos todas las torretas de timofónica en el mundo.
¿Quien era? decía ella, y yo le mentía:
- Nadie, se han equivocado de número.
 Después me caía la bronca porque impepinablemente se enteraba de mis regates. Llegó un momento en que (al fin y al cabo es mi madre)  cuando le preguntaban a donde salia tan a menudo que nunca estaba en casa, ella también llevaba la respuesta preparada.

Ahora no necesidad de teléfono común y mi móvil es mio y solo mio, pero  existen los chats   y si espero a alguien me pongo a mirar el punto gris confiando en  que cambie a verde por mi solo deseo y  como si por  no dejar de mirarlo cambiara antes. Continuo pulsando F5 por si no actualizará por su cuenta, casi tantas veces como levantaba el auricular para oír el pitido que afirmaba que estaba activo.
Y el corazón según quien se pone en verde, me sigue latiendo con la misma fuerza que entonces, aunque no sea comparable oír una voz que ver en negrita un nombre. En el fondo cambian las herramientas pero yo sigo parecida.
Soy una desesperada, lo sé.

miércoles, 1 de agosto de 2012

siesta interrumpida


Suena el teléfono a las cuatro y un minuto de la tarde, justo cuando estaba intentando echar la siesta. Me pilla entre sueños y me despierto dando un bote, no esperaba ninguna llamada a esas horas. Descuelgo el teléfono con el corazón taquicárdico y escucho la voz dulce de una chica de ventitantos que pregunta si soy la esposa de Pascual.
De cual Pascual, del padre o del hijo? Agggg, no, no soy la mujer de Pascual bonita y estas horas no son horas de buscar a su mujer, ni a su suegra ni a tu abuela, será posible..!
Oh lo siento, dice, pero ya aprovecho si te parece para preguntarte si tienes seguro de hogar. Le digo que no tengo hogar, y ella insiste ¿y de entierro? Casa puedes no tener, pero morirte, seguro que te vas a morir.
Eing, ¿cómo?¿Me despiertas de siesta para preguntarme si tengo seguro de entierro? ¿Alguien puede pensar que es buena estrategia para hacer negocios cabrear a la gente? No me lo puedo creer, pero ya que estoy despierta y es seguro que no voy a poder dormirme otra vez y la chica tiene una voz bonita...
Pues no, mira no tengo seguro de entierro, pero iluminame ¿cómo va el tema, te aseguras y no ya no te mueres? Y la chavala comienza a darme las cifras de infarto que por lo visto cuesta un entierro. ¡6000 euros!
Anda, anda como va ser eso, si  por ese dinero se quedan sin enterrar todas las suegras, las cuñadas, los pobres, los viejos.
¡Que si, que es muy caro y  pone todo su interés en hacerme entender que es así, y trata de desglosar cada concepto y cada cantidad.
Me daba palo hacerle perder el tiempo, seguro que es su primer trabajo y  le corto el listado para decirle que acabo de darme cuenta que por ese dinero me dejaran sin enterrar, cuando mis cuñadas hagan números me entierran en una maceta!
Pues por eso mujer, me dice, que necesidad de darles luego un disgusto y dejarles esa deuda, estando asegurada nadie tiene que hacerse cargo del pago y te recordaran con más cariño.
Mmmmm pues me estás dando otra idea. No estaría mal que se acordaran de mi todos los días, y me sale una risilla malvada.
Le cuento que yo no me voy a morir nunca y en cualquier caso si  algún día por aburrimiento me decido a ello (que va ser que no), donaré mi cuerpo a la ciencia para que se ilustren y por fin podré salir en alguna revista aunque sea científica, que tengo ganas de un titular y creo que  para colmo de interesante, de  esa forma no hay gastos de entierro.
Ya se percató que no iba a venderme esa tarde ninguna moto pero eso si, si en algún momento necesito una poliza deloquesea la llamaré, que para eso me dejo su número.
Espero que con la mujer de Pascual tuviera más suerte.

Consecuencias

La piel, de no rozarla con otra piel se va agrietando... Los labios, de no rozarlos con otros labios se van secando... Los ojos, de no m...