Entradas

Los que te envidian

"Muchos de aquellos que te envidian no saben lo que vives.
Tus luchas que desconocen.
Las acerbas pruebas que soportas en silencio.
Las fragilidades que tantas veces te hacen sucumbir.
Las lágrimas que viertes a escondidas.
Los conflictos íntimos que disfrazas con melancólica sonrisa.
Los dramas de conciencia que no puedes compartir con nadie.
Los andrajos que te cubren el espíritu necesitado de paz.
Los tormentos cotidianos que te abocan al desequilibrio.
La soledad en que vives, aunque siempre rodeada de tanta gente.

Los que te envidian no saben..."

Paraules

Dice Emilio Lledó que la única patria que reconoce es su lengua, con la que ha podido hacerse entender y entender a otros. Esa no es mala patria.
Harta de ver ondear telas de colores para esconder los trapos sucios.
Dicen que la democracia consiste en hacer creer a las marionetas que mueven los hilos del titiritero.
Me uno a la patria de Lledó. A partir de ahora solo seré de palabra.

Pájaros...andan juntos

No se sabe muy bien el motivo, pero siempre se encuentra en medio de situaciones difíciles de las que escapa por muy poco. Sus novias se parecen tanto entre sí que no es extraño creer que las elige en la misma familia. No se explica muy bien como sucede porque procura no caer en el mismo caos y, sin embargo, la historia se repite de vez en vez.
No hay que buscar complicadas respuestas en el vudú, el mal de ojo o los "trabajos" de las brujas. Es mucho más creible que la ley de afinidad se manifieste dandonos la oportunidad de indagar con algo más de acierto cada vez, sobre los motivos por los que basta darle una patada a una piedra y encontrar de nuevo la misma locura.
A veces, la vida responde, conforme indagamos. El principio de "los semejantes con los semejantes" es ciertamente inquietante. Caminamos al encuentro  con nosotros mismos y descubrimos invariablemente aquellos que piensan con nuestra cabeza y sienten con nuestro corazón. Viviremos siempre en compañia …

Desvincularse no es desapego

Desvincularse de los afectos será siempre una prueba difícil. El momento de diferenciarse uno de otro. El tiempo de templar todo el ideario de vida para llevarlo a la práctica. Dar libertad a quien libertad te pide, tal vez, para trillar caminos poco seguros y en cualquier caso lejanos; cancelar compromisos antes de hora a fin de facilitar el vuelo sin lastres por más que duela. Queda la esperanza de un reencuentro, una puerta entreabierta por si necesitan volver y las cerraduras estuvieran veladas...
Permanecer o quedarse es una prueba de amor. ¿No lo será también dejar marchar...?


Pesadas y medidas.

La panadería del barrio junto a la pequeña tienda de Eloy eran el corazón de la manzana. El tránsito hacia allí era siempre incesante. Luego, con la evolución del comercio grande que se come al chico, solo la panaderia se medio mantiene. De Eloy solo quedan las cenizas, tanto en sentido figurado como literal, porque el tabaco acabo con él antes que el neocapitalismo. No tuvo ocasión de ver desmororarse todo su esfuerzo a manos no del mejor comerciante sino del más adinerado. Esta última torre también está al caer. El supermercado que derribó a los  ultramarinos ahora lucha por seguir abierto frente a un mercadona que lo va a asfixiar, sí o sí.

La panadería, además de hacer pan del bueno, siempre ha estado regentada por mujeres excepcionales. Ellos no las dejaban hacer el pan solo la bollería. Al parecer, las tareas (tan femeninas ellas) se asignaban por género gramatical. Al pan, pan y las magdalenas, Madalenas.

Padre e hijo panaderos han sido y son adustos, de ceño corto, y de palabr…

No me lo digas...!

En jarras, con la cabeza inclinada hacia un lado y los ojos muy abiertos Laura sin irse por las ramas lo ha disparado directa al asunto:
-¡¿Te han despedido?!
-Bueno, para ser más exactas, se ha terminado mi contrato.
-Pero, ¿te han despedido?
-Sí.
Y con toda la indignación mezclada con preocupación que le cabe en el cuerpo, me ha preguntado que de qué voy a vivir ahora.

-Pues no lo sé todavía. Tendré que volver a buscar trabajo.

-No te preocupes, tengo un idea. Podrías venir a dar clases a mi escuela.

-Ay, si es que para eso hace falta un papel que te dan en la universidad.

Me ha mirado de arriba abajo y lo ha comprendido todo en un instante.

Como es muy teatrera, se ha llevado la mano a la frente y se ha lanzado al sofá.

-No me lo digas. ¡¡No fuiste a la universidad!!

¡Vaya, pues ya ha descubierto América!

Como se da cuenta de que estoy desconsolada, me siento desamparada y estoy muy triste ha concluido diciendo:

-No te preocupes, Cere, te puedes venir a vivir conmigo y seremos muy …