lunes, 8 de junio de 2026

Las credenciales del obrero.

"Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son purificados, los sordos oyen, los muertos son  resucitados y a los pobres se les predica el evangelio."- Mateo, cap 11-v.5

 

Cuando Juan Bautista envió a sus seguidores para que certificasen al Cristo en la condición del Mesías, ansiosamente esperado por el pueblo, Jesús no evocó a su descendencia genealógica y no expuso a sus emisarios para qu fueran a debatir con Él las excelencias de su doctrina. El Maestro simplemente les mostró las credenciales divinas, relacionando en suscitas palabras, los hechos que refrendaban su mesianato entre los hombres.

El Precursor, que estaba preso y aguardaba ejecución, al recibir el informe verbal de sus mensajeros, se lleno de alegría y tuvo la certeza de que Jesús era de hecho, el que había sido anunciado: "...aquel que viene después de mí es más poderoso que yo, cuyas sandalias no soy digno de llevar".

Interesante resaltar que una vez más el Señor se identificó a través de las obras que estaban siendo realizadas, como si en otro términos, dijese: "Ved y verificad por vosotros mismos; lo que hago es lo que da testimonio de mí..."

Quien cumple autentica misión sobre la tierra no se justifica por la presentación física, por la elocuencia del verbo o aún, por el brillo de la inteligencia; el obrero genuino revela su procedencia espiritual con las acciones  que emprende en beneficio de los semejantes, aunque desde el punto de vista del exterior todos los indicios parezcan contradecirse.

Jesús no prestó cuentas de sí a los discípulos de Juan,  explicando que oraba mucho, que evitaba el pecado o que no poseía ningún bien material: "Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son purificados, los sordos oyen, los muertos son  resucitados y  a los pobres se les predica el evangelio."

 

Diciendo lo que hacia, el Maestro se sometía a la evaluación de los que fueron con la incumbencia de interrogarlo, convencido de que toda acción habla de la condición espiritual de su autor.

Lo que el hombre hace es el resultado de la intención que lo mueve.

Así, de ese modo si quieres saber mejor de ti o respecto de otros con referencia a la fidelidad al Evangelio, observa las consecuencias de lo que haces y de lo que los otros han hecho, porque sin duda, el fruto que pende del árbol guarda estrecha intimidad con la raíz.

Las credenciales del obrero.

"Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son purificados, los sordos oyen, los muertos son  resucitados y a los pobres se les pre...