lunes, 21 de enero de 2013

DE chuches

Estoy mirando el tendedero. Esta lleno de ropa, y pensar en la plancha me produce un escalosfrio. Me voy a la cocina y abro uno de los cajones de un  destartalado mueble que pide a gritos su jubilación. Busco los kikos que compre esta mañana en el mercado y oh diantres! no están. Algun ratoncillo de tres años los ha encontrado y los ha cargado en su camión. Dónde los habrá escondido? A saber. La última vez que le vi estaba amontonando las piezas de un puzzle porque según él son piedras y ya no sirven para nada. Mi olfato de Holmes me dice que aunque los encontrara no los podría comer. Una cosa es segura, el ratoncillo no se los ha ronchado. No le gusta masticar ni la fruta, su dientecillos están aún sin estrenar.
Pero  abro otro cajón y  la suerte me sonrie en forma de  bolsa llena de regaliz. 
Y ahora estoy saboreando un palito rojo riquísimo.
Alguien quiere un beso?

viernes, 18 de enero de 2013

Amor artesano

Anoche escribí un poema, se llama "Amor artesano". Me rebelo contra él porque quiere llamarse "Amor de puchero" pero a mi me gusta más el título que me susurró en primer lugar.
Nunca escribo poemas, me da pena estropear las palabras con ese chirrido que quiere llamarse música y no es más que ruido. Sin embargo estoy en mi "adolescencia lésbica" y alguno tenía que escaparse.
Lo escribí mientras volvía a escuchar despues de mucho mucho tiempo  "Balada triste de violin". La vibración de la música que me pudo contener entonces, cuando nada más podia hacerlo. Ahora tanto después me sigue pareciendo preciosa y  me reconcilia conmigo misma. Necesitaba escucharla de forma repetida como un mantra, una y otra vez. Pude no alimentarme y sin embargo no podia dejar de escucharla. Fue un puente cuyas notas como una barca me llevaron a  cruzar un rio profundo y oscuro lleno de voces. Entonces yo corría tras las sombras y ellas se alejaban a cada paso que yo daba,  se agrandaban, se burlaban. La escuché tantas veces que acabó por sanarme de ellas. Pude girarme, cambiar de dirección, mirar hacia la luz y asombrosamente las sombras que me huian comenzaron a seguirme. Pero para entonces ya no sentía interes alguno en ellas.
 Cuando estaba curada la balada desapareció silenciosa y discreta.  Y cuando quiero armonizarme pq se me escurrio una patita o se desconcho un ala vuelvo a la música pq es lo único que me sana.

"Amor artesano, de espera templada, de barro callado, de plumas de nido.
Despedregando camino, recomponiendo besanas,
desbrozando espacios, recuperando huecos, levantando hojarasca
sin lindes, ni arreos.
Amor de puchero, de lumbre de invierno,
de tiempo y de tiempos.
De como me duele tu ausencia,
de como me pierdo en tu aliento.
Amor de gramola, de tinta y pañuelo.
De hogaza, de nube, de acero.
De manos pequeñas, de pelos de escarpia.
De ojos que abren la puerta a los mil alfileres que levantan el vello.
De corazón sin coraza, sin traje de lata,
de corazón sonajero."





lunes, 14 de enero de 2013

La encontré



Creo que mi vocación frustrada ha empezado a provocarme contracciones y pugna por salir. Es cierto que tengo algún bloqueo intenso en alguna ridiculorina arteriola  cerebral y no hace buen contacto entre lo que quiere nacer y la matrona que no la deja salir. Pero haber descubierto la frase "cuantas veces en tu vida vas a tener la ocasión de ...." me esta convirtiendo en un peligro social. Siempre quise ser payasa. De hecho y despectivamente me lo han dicho muchas veces. Pero no es mi vocación la de payasa para todos, que no esta bien darle margaritas a los cerdos.
No sé si el taller de teatro va acabar haciendome mucho bien o mucho mal. Desde luego me va descubriendo capacidades dormidas y temores ridículos que se quedan atrás.
Me he comprado algo que siempre desee tener y nunca supe donde comprar y desde luego nunca pude usar. Y ahora que quiero perder este miedo escénico, este miedo a dejarme ver, me sirve de escudo a la vez que de lanza.
Paseaba una tarde delante de una tienda de disfraces y no lo pude resistir. Entré, me enamoré de ella, me la probé, se adapto perfectamente y nos fuimos las dos, mi nariz roja y yo a seguir paseando.
Llegue al centro cívico, subimos las escaleras juntas, saludamos a los miembros y miembras de la asociación francesa. Y todos fueron muy amables. La guarde al llegar a clase de teatro, que soy celosa de mi nariz y todos la quieren tocar. Después que acabo la clase y salí a la calle la volví a colocar y me fui con mucho frió a buscar a Ángeles y a Javier para tomar una caña en algún bar.
Me la quite cuando su hijo Miguel vino a saludarme y vi en sus ojos vergüenza ajena.
Y he descubierto que ir con una nariz roja por la calle llama menos la atención, que pasear de la mano de una mujer. Cosas inexplicables.

viernes, 11 de enero de 2013

Lo mejor de mi ADN

Nos contaba historias en las tardes de invierno mientras asabamos castañas en el fuego, o echabamos patatas entre la ceniza para la cena. Era hipnótica, nos sentaba alrededor de ella y no se oia una mosca (claro era invierno) solo su voz. Ni pestañeabamos.
Aquella noche nos contaba como le dijo que si pq le dio pena. "Me casé con él por que me dio tanta pena verle tan flaco, tan largo y con aquellas orejas..." y se sonreia. Llevaba escribiendole cartas dos años. Él estaba preso en un campo de concentración en Africa. Cuando supo que a Santiago, que era su primer novio, le habian matado en aquella guerra terrible, comenzó a escribirle. Ya eran mayores para la época, 26 y 28 años.
Pero ella, que estaba enamorada de su primo desde que eran niños, tenía una pena tan tan grande que no queria ni oir hablar de novios. Hasta su padre le animaba para que le dijera que si. Y aquello le bastaba  para decir que no. Sin embargo cuando supo que había regresado a casa y se lo encontro "casualmente" al salir a la calle y le vio tan como nos contaba, se le encogio el corazón.
Ella decía aquello y yo la creia. Aquellas orejas romperían el corazón de cualquiera que hubiera podido resistirse a  su  sonrisa, a la alegria de su cara.
Se casaron un dos de febrero y mi madre nacio un 10 de noviembre por supuesto del mismo año. Yo echaba cuentas, a ver si  hicieron trampa. Pero no, tampoco las penurias y las calenturas maltas de Africa habian dañado nada esencial. Cuatro años después nació mi tia. Siempre se dedicaron a trabajar en el campo. Nunca fueron ricos, claro.
"Con dos hijas no se puede hacer capital", le decia su hermano Francisco. Y el abuelo que nunca discutia con nadie, asentía.. Al rato decia: Si, pero quien tiene hijas tiene hijos. Y se encendía otro celtas sin boquilla. Su hermano que tenia tres hijos y si era rico, se levantaba y se marchaba mascullando no se que.

La abuela murió pronto, preocupada que estuvo siempre por la enfermedad que se habia cebado en él. Él vivio doce años más con nosotros. Hoy es el aniversario de su marcha. Fue para mi el padre cariñoso que el de verdad no era. y yo fui para él una hija más.
Se llamaban Domingo y Angela. Y a los dos les sigo queriendo tanto!