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Mostrando entradas de enero, 2013

Clara Montes-A pie van mis suspiros.

DE chuches

Estoy mirando el tendedero. Esta lleno de ropa, y pensar en la plancha me produce un escalosfrio. Me voy a la cocina y abro uno de los cajones de un  destartalado mueble que pide a gritos su jubilación. Busco los kikos que compre esta mañana en el mercado y oh diantres! no están. Algun ratoncillo de tres años los ha encontrado y los ha cargado en su camión. Dónde los habrá escondido? A saber. La última vez que le vi estaba amontonando las piezas de un puzzle porque según él son piedras y ya no sirven para nada. Mi olfato de Holmes me dice que aunque los encontrara no los podría comer. Una cosa es segura, el ratoncillo no se los ha ronchado. No le gusta masticar ni la fruta, su dientecillos están aún sin estrenar.
Pero  abro otro cajón y  la suerte me sonrie en forma de  bolsa llena de regaliz. 
Y ahora estoy saboreando un palito rojo riquísimo.
Alguien quiere un beso?

Amor artesano

Anoche escribí un poema, se llama "Amor artesano". Me rebelo contra él porque quiere llamarse "Amor de puchero" pero a mi me gusta más el título que me susurró en primer lugar.
Nunca escribo poemas, me da pena estropear las palabras con ese chirrido que quiere llamarse música y no es más que ruido. Sin embargo estoy en mi "adolescencia lésbica" y alguno tenía que escaparse.
Lo escribí mientras volvía a escuchar despues de mucho mucho tiempo  "Balada triste de violin". La vibración de la música que me pudo contener entonces, cuando nada más podia hacerlo. Ahora tanto después me sigue pareciendo preciosa y  me reconcilia conmigo misma. Necesitaba escucharla de forma repetida como un mantra, una y otra vez. Pude no alimentarme y sin embargo no podia dejar de escucharla. Fue un puente cuyas notas como una barca me llevaron a  cruzar un rio profundo y oscuro lleno de voces. Entonces yo corría tras las sombras y ellas se alejaban a cada paso que yo da…

La encontré

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Creo que mi vocación frustrada ha empezado a provocarme contracciones y pugna por salir. Es cierto que tengo algún bloqueo intenso en alguna ridiculorina arteriola  cerebral y no hace buen contacto entre lo que quiere nacer y la matrona que no la deja salir. Pero haber descubierto la frase "cuantas veces en tu vida vas a tener la ocasión de ...." me esta convirtiendo en un peligro social. Siempre quise ser payasa. De hecho y despectivamente me lo han dicho muchas veces. Pero no es mi vocación la de payasa para todos, que no esta bien darle margaritas a los cerdos.
No sé si el taller de teatro va acabar haciendome mucho bien o mucho mal. Desde luego me va descubriendo capacidades dormidas y temores ridículos que se quedan atrás.
Me he comprado algo que siempre desee tener y nunca supe donde comprar y desde luego nunca pude usar. Y ahora que quiero perder este miedo escénico, este miedo a dejarme ver, me sirve de escudo a la vez que de lanza.
Paseaba una tarde delante de una …

Lo mejor de mi ADN

Nos contaba historias en las tardes de invierno mientras asabamos castañas en el fuego, o echabamos patatas entre la ceniza para la cena. Era hipnótica, nos sentaba alrededor de ella y no se oia una mosca (claro era invierno) solo su voz. Ni pestañeabamos.
Aquella noche nos contaba como le dijo que si pq le dio pena. "Me casé con él por que me dio tanta pena verle tan flaco, tan largo y con aquellas orejas..." y se sonreia. Llevaba escribiendole cartas dos años. Él estaba preso en un campo de concentración en Africa. Cuando supo que a Santiago, que era su primer novio, le habian matado en aquella guerra terrible, comenzó a escribirle. Ya eran mayores para la época, 26 y 28 años.
Pero ella, que estaba enamorada de su primo desde que eran niños, tenía una pena tan tan grande que no queria ni oir hablar de novios. Hasta su padre le animaba para que le dijera que si. Y aquello le bastaba  para decir que no. Sin embargo cuando supo que había regresado a casa y se lo encontro &qu…