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Mostrando entradas de marzo, 2015

osario

Nunca me gustaron los huesos de santo. Solo el nombre produce  rechazo en mis salivares y un pequeño espasmo en la entrada del estomago.  Ya sé que solo alude a un nombre de dulces, y que un nombre no sabe a nada o al menos así debería ser para mí que no soy Serrat ni tengo una novia que se llame María, pero mi imaginación es libertina y ha conocido a  sinestesia antes que yo.

Alguien me contó una vez, que los huesos de santos eran milagreros y algún devoto (poco amante de los votos), dejaba  codillos de santa cerca de la mesita de noche, así, como si se tratara de yemas de Ávila y a modo de aspirina.  Imagino que cualquiera que supiera de tales manías no daría un crédito al santero.

Ahora algunos enterradores de la cultura se dedican  a desenterrar huesos de escritor. No sé porque se empeñan en encontrar al genio entre sus metacarpianos  cuando basta leer su obra para tropezarse con su alma. Y menos mal que no los han encontrado incorruptos, sino mortales y carcomidos como los de cua…

Poeta. Poema

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Casadas con el diablo...

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100 libros de 100 escritoras imprescindibles

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8 de marzo 2015

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Cuando era niña y me preguntaban que quería ser de mayor, solía responder  que yo de mayor quería ser soltera por el mismo motivo que al comenzar a hablar era normal decir "he dicido", "he hacido".   Casi todos los adultos reían cuando me escuchaban porque de alguna manera entendían que se escondía detrás de aquella gracia, y lo subyacente era conocido por todos y lo escondido algo muy serio.
No se refería aquella niña al estado civil como profesión, aunque en realidad bien lo hubiera podido ser, porque si miraba alrededor no encontraba profesión de mujer a la que aspirar que no fuera la de casada o viuda. Las mujeres realizaban aquella actividad del matrimonio como un "todo en uno" que incluía todas las posibles etiquetas sociales.

"Ser hija de...", "novia de...", esposa de...", "madre de...", "abuela de..." Siempre algo de alguien.
Las mujeres no tenían nombre propio y desde la pequeñez de la infancia era pos…