martes, 4 de enero de 2011

¡Ya vienen los Reyes!



Bueno, bueno ya voy volviendo en mí no me pillaran en otra juerga hasta por lo menos, por lo menos que se yo carnaval o  cerca, que es lo que tiene ser  buena que no sabe una  decir que no.

A proposito de Reyes, hoy he pillado a uno de mis sobris llamando tonto a uno de sus primos maternos, porque le insinuan que los Reyes, ya saben, son  quienes son (que no estoy yo dispuesta a sacarlos del armario en este blog) y el inocente e ingenuo sobrino mio con siete añazos, ha estado en un tris hasta de pegarle al pobre Eduardo solo por la leve insinuación de ya sabemos que.

Me da penita y yo le hubiera dicho cuatro cosas al respecto, pero mi cuñada es mu seria y yo quiero seguir siendo la "tita" de mis niños y no pasar a ser la "hermana de su padre" y he callado como cobarde que soy.
Ya me imagino el pedazo decepción que se va llevar el pobre mio  cuando descubra que los seres que más quiere no solo le han mentido sino que le han hecho quedar como un ingenuo delante de los otros niños.
Y acabará preguntandose en que mas cosas le han (yo no) mentido.

Decepción que yo me ahorre, entre comillas lo de me ahorré, porque nunca los tuve.

Mi madre es un sol de mujer, muy amorosa y nos trataba (y trata) con un cariño especial, pero como su enfermedad le impedia caminar, la abuela ya estaba muy enferma, con los varones no se podia contar y las tias tenian muchos niños propios, pues los juguetes no aparecían nunca en los zapatos de la ventana.
Para consolarnos solia contarnos como los Magos pasaban por casa pero les sucedia tal que al cartero, que como las fachadas de mi casa y la contigua eran tan iguales, suponian que eran una sola y dejaban las cartas y los juguetes en la del vecino, casi nunca en la nuestra.
Yo iba a preguntarle a la señora Lorenza si habian dejado allí algo para nosotros, lo hacia con disimulo, en el fondo de mí no queria que nadie supiera que no habian pasado por casa..

También  nos contaba que si bien podian los Magos haberse confundido ello solo podia ser porque habiamos sido muy buenos,  porque el carbón que transportaba el camello del pobre Balstasar se repartía sin equivocaciones y si bien no habia regalos tampoco habia carbón,  entonces no era lo peor.

Yo he sido y soy ángel de la guarda y madre de apoyo, en cuanto tuve dos palmos del suelo realizaba las compras de casa, no tendria mas de cuatro o cinco años cuando hacia los recados (hoy hubiera podido contratar a las mandaeras)  tenia que levantar el bolso con las dos manos por encima de mis ojos para que no arrastrara, y claro el primer regalo de Reyes que paso por mi hogar lo compró menda.
No obstante ver la carita de mis chicos cuando vieron por primera vez una bosita con cuatro indios y dos caballos (tambien habia unos calcetines que no gustaron tanto) fue para mí el mejor regalo de Reyes.
Yo me sentia mayor, ya compartia los secretos de los adultos y pude sobrellevar mejor la decepción de aquellos años, y para alivio de mis hermanos nunca volvieron los Magos a confundir nuestra casa con aquella de la señora Lorenza.

2 comentarios:

  1. Pues, te voy a decir una cosuca, producto de mi propia experiencia: decepcionar, sí que me decepcioné cuando descubrí "ello", oyes, pero lo que disfruté durante los años previos no está en los escritos.

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  2. Que suerte la tuya, y que te quiten lo bailao, ¿no?

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