domingo, 23 de enero de 2011

Maritrastos ataca de nuevo (pero poco)

En algun post anterior ya he hecho algún comentario sobre alguien que me estaba tirando los trastos, que desapareció temporalmente y que ahora parece volver timidamente.

Llevo unos fines de semana de mucho ajetreo, la mayoria de mis amig@s viven en ciudades grandes durante la semana laboral y vuelven al poblado los sabados, domingos y fiestas de guardar y como saben que me gusta salir más que a un tonto un lápiz, me sonsacan cafe, cena y aperitivo del domingo, cosa  que hago con sumo gusto.
 Con tanta salida era más que probable que me encontrara en algún momento con mi Maritrastos, además de la ley de probabilidades (a la que ya le estaba perdiendo la fe)  tenia la intuición de que nos veriamos.
Tenia la impresiónde que  podia haber entre nosotras alguna posibilidad y  mi intuición no suele engañarme.
Mejor desde el principio. Entre mi Maritrastos y yo  hay una diferencia de  edad de unos siete años, nada insalvable, aunque  cuando la vi por primera vez en el mil novecientos noventa y algo, si lo hubiera parecido.
Era entonces y lo sigue siendo una rubia muy guapa (tengo debilidad por las rubias, que le voy  hacer) y aunque yo estaba en pleno proceso de mi tormento, como el tocino y la velocidad no tienen nada que ver, me gustaba verla por los bares y  por la  discoteca donde nos torturaban con una musica malisima  de viernes a domingo. Ella es más que sociable, y conocia a casi toda la fauna del poblado, menos a mi humilde persona.Por más  que entonces yo estuviera en otras cosas, me hubiera encantado charlar con ella alguna vez, pero debe ser que  la naturaleza  es más sabia,  la vida,  bien por mi mala o buena suerte nunca llegamos hablar y eso que se relacionaba con buena parte de mis primas y con mi hermano mayor.
Durante algunos años, estuvo trabajando en Madrid y volvía como ahora hacen mis amigos, casi todos los fines de semana, pero su madre enfermó y quiso regresar para estar más cerca de ella. He sabido de su vida sin preguntar jamás  y siempre me he sentido cerca de ella de una forma muy sutil,  una extraña sensación de re-conocerla sin haber cruzado más que unas pocas miradas.
Trabaja ahora  en una fabrica de muebles  y uno de sus compañeros es amigo mío y en casa de éste  hace cosa de un año nos encontramos por primera vez.
El niño de Roberto estaba enfermo y fuí a visitarle y cuando empezabamos a tomar  un café, llegó  con otra compañera de trabajo.
Me saludó como si me conociera de toda la vida, me planto dos besos estupendos y me colocó un: "Cereza, ¿como estás? ¡que gusto verte!.
El gusto es mío, te lo aseguró- le conteste.
Su familiaridad me sorprendió un poco, que conociera mi nombre no es difícil, y su simpatia es muy conocida, todo  muy natural.  No pasaría un mes cuando  la volvì a encontrar en un bar de tapas, se acercó nada más verme, me cogio las manos, me miró directamente a los ojos y me volvio a saludar con dos estupendos besos. Y yo un poco incomoda, más que nada, porque demasiada familiaridad me pone a la defensiva. Al rato se fue con sus amigos mientras me dedicaba otra amplia mirada.
Se siguieron una seria de encuentros del estilo, alguna ocasión en que por mirar en mi dirección a punto ha estado de chocarse con el coche y un trato sutilmente especial, manteniendo la mirada un poquito más tiempo del socialmente aceptado.
Seguí sin enterarme de nada, hasta que en las fiestas locales de setiembre, en pleno baile del vermut  mis plumillas se extremecen un poquito y eso solo sucede cuando alguién me esta siguiendo con la mirada. Me giro y no veo a nadie que me mire, pero al ratito mis plumillas se erizan otra vez.
Me incomoda mucho no saber quien me vigila ni porqué, hasta que en uno de mis reconocimientos buscando esos ojos mirones, la veo girarse rapidamente y mi radar se enciende por fin.
¡Ah,  me estas buscando! ¡corta más que corta- me digo!.
Y sorteo las tropecientas mil personas que estaban entre la pista de baile y la barra del bar, me acerco a ella y esta vez soy yo quien la besa pero mas timidamente que ella lo hace.
Estuvimos hablando un ratito, hasta que la llamaron  y se marchó.

Desde entonces nos hemos cruzado en la carretera una pocas veces, pero nada más
En las pasadas Navidades, mientras yo charlaba con una de mis cuñadas en el aparcamiento del supermercado, apareció con la compra y la colocó en el maletero,  subió al coche y yo temía que fuera a marcharse sin que pudieramos hablar,  me estuvo esperando un ratito, mi cuñada que es de conversación limitada estaba esa tarde especialmente charlatana y me retuvo más tiempo del que nadie puede esperar en un aparcamiento con el pescado congelado y acabó marchándose. Me consolé pensando que estuvo esperando por verme.

Se que todas estas situaciones son meras anecdotas quinceañeras, hace tiempo que estoy sola, estoy feliz y vivo satisfecha con mi vida, no he buscado enamorarme desde mi última relación, no necesito estar en pareja para encontrarme bien, se estar sola,  entiendo que no se puede amar por voluntad, cuando lo he intentado no me he sentido comoda, con  ternura y cordura se puede amar a los familiares y a los amigos, pero sin química no he conseguido más que sentirme mal y no quiero engañar a nadie, pero algo en mi se habia conmovido al conocerla.

Ayer llego sola al teatro, yo estaba sentada en los asientos centrales con una amiga, desde las baterias del chacra básico se disparó una corriente eléctrica hacia arriba y cuando nuestras miradas se encontraron me dio el corazón un vuelco, le pedí que se acercara y se sentara conmigo... pero no quiso hacerlo, se puso más cerca del escenario alegando que no veia bien. Ahora hablamos me dice y efectivamente me buscó al salir, nos saludamos y cuando le propuse un café, se excuso diciendo que la estaban esperando y no podia quedarse.
Algo ha  cambiado, se hubiera podido quedar a tomar el café, pero tal vez  ya tenga otros intereses por ahí.
Entender, entiende pero no le debo gustar tanto para arriesgar algo.


 Y hasta aqui puedo leer que diria Mayra Gomez Kemp.

3 comentarios:

  1. Bueno, parece que no pudiste pillar el tren cuando pasaba, o eso intuyes. No pasa ná, o no era tu tren o pasará otro día :) Me he reído con el erizarse de tus plumas jajajajaja.

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  2. mmm... yo soy tan comodona que si la cosa pintaba difícil automáticamente perdía el interés jajajajaja
    Me da a mi que la chica en cuestión se está haciendo la interesante para que tú tomes la iniciativa... o puede ser lo que dice Candela, que se pasó el momento. Ya te digo, la comodona de yo me iría a otra cosa, mariposa ;)

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  3. Candela, por aquí pasan pocos trenes y los poquitos que pasan lleva dirección contraria, la nena solo queria jugar un poquito, y yo la tome en serio. De todas formas digo yo que con tantos años, lo de jugar lo debería tener un poquito superado y yo ya podría verlas venir. En todo caso ella se lo pierde.

    Pena, ¿comodona? ¿tú, que vinistes desde el otro lado del mundo?.
    Pués si se esta haciendo la interesante, ¡va buena! Otra vendrá.

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