lunes, 6 de diciembre de 2010

De dos en dos y de tres en tres

Pensaba yo que aquellos que nos gobernaban era personas de probada valia personal y profesional que a lo largo de su vida habian fomentado el bienestar a quienes no habiamos alcanzado su nivel de conocimientos, y podiamos confiar en ellos hasta que tuvieramos más  experiencia  para gestionar nuestros negocios y nuestras vidas. He mirado siempre con respeto aquellos que pensaba que habian sido elegidos por su honestidad y sus valores. Una de las decepciones mas grandes de mi vida fue reconocer la realidad.
Es posible que  otro mundo sea posible y realmente algún día los gobiernos esten formados tal cual me parecia que estaban y gobernarán pensando en el bienestar de sus ciudadanos.

¿Solo seremos marionetas que mueven manos astutas dispuestas a todo por un poder sin control?, saben manejar nuestras emociones, nuestro animo, nuestros silencios,  nos dicen como debemos vestir, que debemos comer y cuanto, que talla de ropa usar, que educación han de recibir nuestros niños y quienes deben y qué enseñar,  a que lugares escondidos debemos retirarnos cuando no podemos consumir la media que estiman nos hace seres valiosos o descartables, incluso no dicen a quien es lícito amar y como. Estamos controlados desde que nacemos hasta que morimos. No parecemos ciudadanos de una democracia sino miembros de una religión severa.
Las madres no pueden criar a sus hijos, los niños no pueden gozar de sus madres, los ancianos mueren solos, aquellos que estudian no tienen trabajo, los  que trabajan no llegan a fin de mes,  tendremos que trabajar más para vivir menos y  para ser los más competitivos. ¿como va aquedar tiempo y ganas de ensañas a los niños los valores de solidaridad, respeto y afecto a los mas debiles, tolerancia,  bondad, paz?¿que sociedad estamos creando?.
¿Nadie va parar esta locura? Será que  no tenemos ninguna responsabilidad en el estado en que nos encontramos y no podemos hacer nada para cambiarlo?
¿Y si empezaramos a preguntarnos si de verdad somos éticos, si somos honestos, si somos solidarios y cambiando  en nuestra parcela de planeta pudieramos conseguir otro mundo?.

Acaeció que llegando a un lugar que llaman Almorox, al tiempo que cogían las uvas, un vendimiador le dio un racimo dellas en limosna, y como suelen ir los cestos maltratados y también porque la uva en aquel tiempo está muy madura, desgranábasele el racimo en la mano; para echarlo en el fardel tornábase mosto, y lo que a él se llegaba. Acordó de hacer un banquete, así por no lo poder llevar como por contentarme, que aquel día me había dado muchos rodillazos y golpes. Sentámonos en un valladar y dijó:
“Agora quiero yo usar contigo de una liberalidad, y es que ambos comamos este racimo de uvas, y que hayas dél tantas partes como yo. Partillo hemos desta manera: tú picarás una vez y yo otra; con tal que me prometas no tomar cada vez más de una uva, yo hré lo mesmo hasta que lo acabemos, y desta suerte no habrá engaño.”
Hecho así el concierto, comenzamos; mas luego al segundo lance el traidor mudó de propósito y comenzó a tomar de dos en dos, considerando que yo debría hacer lo mismo. Como vi que él quebraba la postura, no me contenté ir a la par con él, mas aun pasaba adelante: dos a dos y tres a tres, y como podía las comía. Acabado el racimo, estuvo un poco con el escobajo en la mano y meneando la cabeza dijó:
“Lázaro, engañado me has: juraré yo a Dios que has tú comido las uvas tres a tres.”
“No comí, dije yo, mas ¿por qué sospecháis eso?”.
Respondió el sagacísimo ciego:
“¿Sabes en qué veo que las comiste de tres en tres? En que comía yo dos a dos y callabas.”
Reíme entre mí, y aunque mochacho noté mucho la discreta consideración del ciego.




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