lunes, 5 de mayo de 2014

Suéltame

No sé  cuanto sé  de tan vivido a diario y algunas veces creo que sé y he crecido poco. Sin embargo, otras veces sin saber muy bien de que forma,  sé que sé más que sabía.  Para darme cuenta de ello ha sido necesario que algo suceda, algo que no hubiera sucedido antes  ni de la misma manera a como ha sucedido ahora y eso da  medida de un cambio casi imperceptible pero real.

¿Qué es violencia? ¿Cuándo es violencia? ¿Qué grado de violencia es? De baja, media y alta intensidad, sí, pero ¿dónde se encuentran los margenes?

Cualquier abuso, cualquier agresión a tu espacio vital ¿es violencia? ¿Es percibida igual si se produce a una edad u a otra? ¿en un género que en otro?

A veces creo que, vivimos tan sumergidas en ella que ni siquiera nos conmueve o nos altera, como si se tratara de la fricción lógica y natural del aire en nuestro cuerpo al caminar.
Quien se acostumbra a sentarse en un pico de la silla mientras el resto esta lleno de trastos se acostumbra, se acomoda a la incomodidad y la da por buena. Quien sabe sentarse en un lugar amplio y espacioso no puede entender que otros se conformen con tan poco y que no perciban el robo de dignidad  a que están siendo sometidos.

Todo es cuestión de costumbres, de domesticación y de ignorancia, tambien de indefensión.

¿Si le hubiera dado una patada en los huevos hubiera sido violencia? ¿o sencillamente una respuesta agresiva a su ataque?

1 comentario:

  1. La violencia la hay o no la hay, sin grados ni excusa posible, y de haberla hay que rebelarse por tanto una patada “als collons” sería una buena defensa, si se puede porque muchas veces existe miedo, desventaja física, . . . .
    Opinión muy personal Cereza, desde la barrera pero sé que no se puede generalizar.
    Un petó,

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