viernes, 11 de enero de 2013

Lo mejor de mi ADN

Nos contaba historias en las tardes de invierno mientras asabamos castañas en el fuego, o echabamos patatas entre la ceniza para la cena. Era hipnótica, nos sentaba alrededor de ella y no se oia una mosca (claro era invierno) solo su voz. Ni pestañeabamos.
Aquella noche nos contaba como le dijo que si pq le dio pena. "Me casé con él por que me dio tanta pena verle tan flaco, tan largo y con aquellas orejas..." y se sonreia. Llevaba escribiendole cartas dos años. Él estaba preso en un campo de concentración en Africa. Cuando supo que a Santiago, que era su primer novio, le habian matado en aquella guerra terrible, comenzó a escribirle. Ya eran mayores para la época, 26 y 28 años.
Pero ella, que estaba enamorada de su primo desde que eran niños, tenía una pena tan tan grande que no queria ni oir hablar de novios. Hasta su padre le animaba para que le dijera que si. Y aquello le bastaba  para decir que no. Sin embargo cuando supo que había regresado a casa y se lo encontro "casualmente" al salir a la calle y le vio tan como nos contaba, se le encogio el corazón.
Ella decía aquello y yo la creia. Aquellas orejas romperían el corazón de cualquiera que hubiera podido resistirse a  su  sonrisa, a la alegria de su cara.
Se casaron un dos de febrero y mi madre nacio un 10 de noviembre por supuesto del mismo año. Yo echaba cuentas, a ver si  hicieron trampa. Pero no, tampoco las penurias y las calenturas maltas de Africa habian dañado nada esencial. Cuatro años después nació mi tia. Siempre se dedicaron a trabajar en el campo. Nunca fueron ricos, claro.
"Con dos hijas no se puede hacer capital", le decia su hermano Francisco. Y el abuelo que nunca discutia con nadie, asentía.. Al rato decia: Si, pero quien tiene hijas tiene hijos. Y se encendía otro celtas sin boquilla. Su hermano que tenia tres hijos y si era rico, se levantaba y se marchaba mascullando no se que.

La abuela murió pronto, preocupada que estuvo siempre por la enfermedad que se habia cebado en él. Él vivio doce años más con nosotros. Hoy es el aniversario de su marcha. Fue para mi el padre cariñoso que el de verdad no era. y yo fui para él una hija más.
Se llamaban Domingo y Angela. Y a los dos les sigo queriendo tanto!



14 comentarios:

  1. Bonita historia de amores. No sé si ahora se dan esos momentos como el que cuentas, junto al fuego escuchando historias de familia tan entrañables que hasta se respiraba flojito para no distraerse. Yo era una niña "escuchadoramente" feliz :)

    Un beso

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    1. Candela, si ya no hay fuegos donde asar castañas...
      También era y es uno de mis placeres, escuchar buenas historias.
      Un beso.

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  2. Tú también hipnotizas cuando cuentas historias. Lo de las orejas no lo has heredado... Jejeje...
    Un beso.

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    1. Paloma, eh eh eh quieta ahi! que mis orejas son preciosas. Eso me ha dicho siempre mi madre y si siempre lleva razón, en esto tambien. ;))
      Un beso.

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  3. Me has hecho llorar.. qué bonito lo cuentas.
    Nunca los olvidaremos

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    1. soy Siempresuya... sorry

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    2. Siempresuya, si es que no se puede olvidar todo ese cariño recibido y compartido, forma parte de lo que somos y de lo que trasmitimos a otros.
      Un beso y gracias por el comentario.

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  4. Por cierto, me encantan los pies de título que vas poniendo en tu blog :)

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  5. los defectos perfectos, las virtudes imperfectas, supongo que el amor está por encima de todo.

    Muy valientes, por lo de quererse

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    1. AtaqueEscampe, valientes y agradecidos. Y fueron muy felices y de ellos aprendí a serlo o al menos a intentarlo.
      Un beso.

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  6. Estas historias son tan buenas y tan sensibles por que son ciertas!!!.. la realidad siempre supera a la ficcion!!!
    Bss

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