lunes, 6 de agosto de 2012

del gris al verde



Cuando esperaba una llamada, solía rondar el teléfono fijo colgado de la pared como si en ello me fuera la vida. A cada poco levantaba el auricular para comprobar que continuaba vivo, no se hubiera caído el mundo allí fuera y yo no me hubiera enterado. Algunas veces sonaba y lo agarraba con tanta rapidez que se asustaba quien llamaba.
-Oye que parece que  estuvieras esperando que sonara! ¡Que va, que pasaba por aquí, si yo también me he sobresaltado.
- ¿Está tu madre?
Ohhhhh eso si que no, si yo estaba esperando una llamada mi madre no estaba en  casa, eso tenia menos arreglo que si un rayo hubiera partido en dos todas las torretas de timofónica en el mundo.
¿Quien era? decía ella, y yo le mentía:
- Nadie, se han equivocado de número.
 Después me caía la bronca porque impepinablemente se enteraba de mis regates. Llegó un momento en que (al fin y al cabo es mi madre)  cuando le preguntaban a donde salia tan a menudo que nunca estaba en casa, ella también llevaba la respuesta preparada.

Ahora no necesidad de teléfono común y mi móvil es mio y solo mio, pero  existen los chats   y si espero a alguien me pongo a mirar el punto gris confiando en  que cambie a verde por mi solo deseo y  como si por  no dejar de mirarlo cambiara antes. Continuo pulsando F5 por si no actualizará por su cuenta, casi tantas veces como levantaba el auricular para oír el pitido que afirmaba que estaba activo.
Y el corazón según quien se pone en verde, me sigue latiendo con la misma fuerza que entonces, aunque no sea comparable oír una voz que ver en negrita un nombre. En el fondo cambian las herramientas pero yo sigo parecida.
Soy una desesperada, lo sé.

18 comentarios:

  1. ¡Vaya! Me alegra saber que hay más desesperadas en el mundo. En Mi Pueblo Pequeño tooooodos los días me asomaba a la puerta para ver si el cartero había metido por debajo alguna carta para mí. Ahora, lo hago en las cuentas de correo electrónico, en el "guasap", en el face,y en el buzón...En fin. Que cuando quieras fundamos un club.

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    1. El club de las desesperadas del buzón, o el club de las de ataque de nervios, ve pensando, ve...
      Besico

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  2. Uffff... yo soy un poco pasota en ese aspecto, aunque estoy todo el día con el telefono encima!!

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    1. Seguro que olvidas antes los zapatos que el teléfono, jajajaja.

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  3. Se intuye una tendencia natural a la esperanza...

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    1. jajajaja, la esperanza es la última que queda y siempre se encarga de cerrar la puerta. Pero eso si, después hay que quitarle la llave pq sino vuelve cada poco por si acaso...

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    2. Si es que ya se sabe que donde hay confianza hay abuso de uso...
      (¿O no era así?)

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  4. ..yo si quieres te doy el hotmail...Más que nada para entretener entre gris y verde.....
    la bohéme

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    1. se ha visto que lo que buscaba eran direcciones de correo de dos colores?? Venga pero quiero la que se pone en verde, eh!!

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  5. No se yo si lo definiría como desesperación... Igual me daría en todo caso, es de las mejores sensaciones! Ese repique de tambores mientras se abre el mensaje... No, definitivamente no es desesperación, es ilusión. Es de las sensaciones mas vivas que hay, ojalá me pasara mas!!!!!!

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    1. Hola Maria Veces! Vaya pues si, ahi andamos entre la ilusión por recibir un mensaje, una llamada, una invitación y la desesperación cuando no llega ni uno, ni otra. Estoy completamente de acuerdo en lo estupendo de la excitación que se produce al recibirlos. Por eso me encanta el blog, por entrar y ver que alguien se ha animado a dejar un comentario, ains que ilusión, que dirá, cuando lo ha dejado, que cuenta!;))
      Un besito.

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  6. ..verde verde...siempre verde...por aquello de la frescura jajajajaja
    la bohéme

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  7. Me ha gustado esta entrada. Me he visto reflejada en esas esperas. Me has hecho recordar cuando sonaba el teléfono fijo y yo me tiraba a él esperando una voz concreta y luego era la vecina, la tía o cualquiera, incluso con una buena noticia para mí, y con todo me daban ganas de mandarlos a paseo, porque no era "la voz". De eso ya hace mucho, quizás porque he aprendido a no esperar nada y se me ha hecho costumbre. Así lo que recibo es gloria bendita :) No es de desesperación tu gesto, sino de esperanza, Cerecilla.

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    1. Cómo has aprendido a no esperar nada? eres mi ídola. Esa es mi meta.
      Antes viviamos en la prehistoria, no habia identificador de llamadas, no se conocia el sexo del bebe hasta el nacimiento, pero que prehistorico, eh!
      Teneis razón no es desesperación hasta que lo es, pero antes era ilusón, esperanza, ganas de querer.

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    2. Creo que he aprendido a fuerza de entrenamiento. Una vez escribí una frase en un momento duro, que decía: Que el obstáculo me haga fuerte, que la fuerza no me robe el sentimiento, que el sentimiento no sea un obstáculo. Lo mismo la frase fue de magia potagia y funcionó.

      Se me ha ido el ojillo a lo de "ganas de querer". Hay quien habla de ganas de que la quieran y yo siempre he pensado que lo que más me frustraría es no tener a quién querer. Es duro con el modo de querer al que nos referimos al decirlo: Querer a quien se deje, a quien nos quiera, en quien confiemos, que nos guste...

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    3. Mira que ya voy con algún entrenamiento y aunque voy más templada me apasiono de más. Trataré de encontrar mi frase potagia, es cuestión de abrir los ojos y darse cuenta.
      Y las ganas de querer como las de comer, no me faltan nunca. Tampoco a quien y que. Disfruto queriendo, me gusta amar tanto si me corresponden como si no. Que duda cabe que reciproco es un verbo precioso, pero lo importante de querer es sentirse muy viva.

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  8. Hala!! me meto en la conversación de Candela y tuya...a mí ultimamente me da mucho agobio encontrar a algunas personas siempre en verde en el chat. Pero por otro lado, reconozco que mi reloj biológico, mi cuerpo, mi psique, mi yoquesé...me está pidiendo a gritos enamorarme. Eso si...que sea correspondido porfavó!

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    1. jajajajja Chris, tu yoquesé anda revolucionario.
      Correspondido, dice, no pides tú ni ná...

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