domingo, 20 de marzo de 2011

Alba y el disco robado

Suele decir mi amiga Alba que de todo cuanto haces en la vida, de lo único que no te tienes que arrepentir jamás  es de ser honesto; por que cuando tienes un problema o muchos pero no tienes nada que reprocharte, pues estas medio consolado.
En mi opinión esto es cierto, pero me siento rodeada de todo lo contrario, de mucha más astucia e interes y los ejemplos al respecto son muy llamativos precisamente porque son pocos.
Para ejemplo del ejemplo, servirá que os cuente la última historia de esta amiga, a la que quiero muchísimo por todo lo que aprendo de ella y con ella.
 Hace unos días pensaba  comprar un disco duro externo y encontró una tienda donde vendían artículos de segunda mano y allí lo adquirió. Cuando llego a casa quiso comprobar como funcionaba y para su sorpresa el disco no estaba borrado, tenía muchísimas fotos familiares e intimas del que había sido su anterior dueño. También contenía una buena batería de archivos de fecha reciente y otras cosas.
Pero lo más llamativo eran las fotos. "Este disco ha sido robado", pensó. Nadie vende un disco lleno de esta cantidad de trabajos  terminados, direcciones,  ni mucho menos las fotos de las fiestas personales, íntimas.
 Buscando en los archivos halló una invitación de boda con un teléfono de confirmación y  telefoneo al que supuso era el protagonista del reportaje fotográfico.
Hola,-le dijo- tu no me conoces pero acabo de comprar un disco en una tienda que creo que tiene algunas cositas que te pueden pertenecer.
Y efectivamente, era el protagonista y su esposa la actriz principal. Trabaja en la universidad y tenia en el disco muchísimo material relacionado con su tarea que ya había dado por perdida. Le robaron el coche hacia unas semanas y andaba medio desesperado por todo aquello que se había disipado en el aire.
Éste llamo a la policía y la policía se puso en contacto con Alba, le dijeron que no tenia la obligación de devolver el disco, puesto que ella lo había comprado y le pertenecía, pero si se lo podía prestar para que pudiera el que  llamaremos Enrique, grabárselo en otro lugar y devolverlo después.
Como prenda le dejo el mismo dinero que ella había pagado por el disco en la tienda. Y cuando pasaron unos días Enrique volvió con él y se lo devolvió, sin querer de ningún modo recuperar el dinero que  había dejado a modo de señal.
Finalmente todos salieron ganando, Enrique que recuperó el trabajo de meses y su intimidad no se ha visto repartida por el facebook, y Alba ahora tiene un disco que necesitaba y el dinero que había invertido en la compra.
La honestidad sale a cuenta, seguro que existirán historias que puedan decir todo lo contrario, y seguro que hubiera sido más fácil formatearlo y dejarlo estar, pero...sigue habiendo gente buena, lo cual es un consuelo y un ejemplo, de lo que estamos muy necesitados.

7 comentarios:

  1. Así es, siempre se sale ganando siendo honesto, aunque muchas veces los resultados tardan en verse y ni los relacionamos. Pero sale a cuenta, sí.

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  2. Una historia edificante en estos tiempos que corren, alegra saber que todavía hay gente con valores y paciencia para hacer todo eso. .un saludo

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  3. aminuscula, para Alba los resultados fueron inmediatos y sus hijos ven como la honestidad da buenos frutos, lo cual es muuyyy importante.
    Un besito

    Ico, es una pena que esta historia sea poco común, cuando pudiera ser algo cotidiano y no llamar la atención, ¿podemos imaginar un mundo así?. Besitos

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  4. Me ha encantado cereza! dile a Alba que tiene una admiradora :)
    Da gusto saber de gente como ella y como Enrique, que también se portó muy bien...
    gracias por compartir :)

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  5. *Pena, ya le trasmitire tu admiración, y cualquier dia contaré más anecdotas que la tienen por protagonista, de este estilo.
    Para quienes la conocemos es un ejemplo continuo de bondad y de honradez.
    Un abrazo

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  6. Ké historia tan ejemplar! Yo tb me declaro una admiradora de Alba y dE las personas como Alba, que no abundan pero hay. Un abrazo

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  7. Kika ¿no te he dicho cuanto me gusta tu blog, verdad? Pues me encanta como escribes...
    Vuelve cuando quieras ¿eh?

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