¿Quien late por ti?
De dónde recibirás, tú, el latido
y el escalosfrío del nacimiento.
Desde que lugar y desde que extraña galaxia
se multiplicará para ti el golpetéo de la vida.
A quien ama al corazón que late
qué lejana vibración le acuna,
qué antigua profecía abre sus caminos
para desvelar el mapa de la memoria
y su balanza ciega.
Para sanar el corazón vino cordial,
para los ojos, la vidriera del templo,
para las manos, el tacto desnudo del mar,
para el olfato, el aroma tierno del pan,
para mi boca, el agua dulce del rio de vida que nace en tus labios.
Tu senda llena de presencias y recodos,
de atajos infinitos, de deseos no nacidos,
de amores huidizos y ciertos.
Para tu corazón sin coraza siempre habrá yerba tierna en medio
del secarral porque tu sola eres más
grande que una multitud de pájaros gritando.
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