La escuché...

Pocas veces la escuché quejarse de su suerte, sin embargo, ante un Siroco en contra que no cesa, cualquiera tiene una queja que lanzar al aire. A pesar de todo, nunca la sentí amarga, ni amargada. Algún momento de su historia hubiera podido reescribirse con letras más amables y no es poco probable que de poder echar atrás algunos renglones se hubieran enmendado,a pesar de todo su vida le fue siempre propia,  reflejo de su elección entre la libertad del deber y la libertad del querer.

Arrepentirse es útil de cuando en cuando, pero arrepentirse a toda hora es terco y dañino.




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