martes, 14 de junio de 2016

La escuché...

Pocas veces la escuché quejarse de su suerte, sin embargo, ante un Siroco en contra que no cesa, cualquiera tiene una queja que lanzar al aire. A pesar de todo, nunca la sentí amarga, ni amargada. Algún momento de su historia hubiera podido reescribirse con letras más amables y no es poco probable que de poder echar atrás algunos renglones se hubieran enmendado,a pesar de todo su vida le fue siempre propia,  reflejo de su elección entre la libertad del deber y la libertad del querer.

Arrepentirse es útil de cuando en cuando, pero arrepentirse a toda hora es terco y dañino.




No hay comentarios:

Publicar un comentario