domingo, 26 de mayo de 2013
viernes, 17 de mayo de 2013
-ir.
Cada vez que salía de casa mi madre solía interrogarme: ¿dónde vas? y yo solía responder siempre lo mismo: "por ahí". "Ten cuidado" no importaba el número de veces que lo hubiera hecho ya en el día. Si. disfrutaré lo que pueda respondía yo cerrando la puerta tras de mí. Se convirtió en un ritual. Si alguna vez no preguntaba nada yo volvía y regañaba: Pero es que no vas a preguntarme donde voy? Es por que ya no te importa con quien vaya? O tal vez confías en mí?
Me gustan mis rutinas, no me aburren y no matan el afecto como dicen. Al amor no lo mata la rutina de la vida sino la rutina del corazón, la pérdida de la gentileza, del cuidado, de la alegría de estar juntos, pero no los hábitos diarios.
A mi me gustaba nada darle darle explicaciones a mi madre sobre donde iba o con quien. Era muy capaz de alejar a mis amig@s si no le parecían correctos. También puede ser que supiera mejor que yo de mi magnetismo especial para encontrar "joyas" y que lo único que pretendiera fuera evitarme problemas y desilusiones. Pero eso por más que ella quisiera evitarlo, llega y viene de serie con la carcasa. Mejor, enseñarme a elegir mejor.
He estado "por ahí" como de feria, desde tiempo atrás e incluyendo la primavera.
No he pasado por un carrusel de emociones. Ninguna montaña rusa. Ha ocurrido tal y como me gusta conducir. He pasado desde el punto muerto a la aceleración suave, la velocidad de crucero y vuelta a la desaceleración. No me he parado, pero tengo la sensación de que llegaré a la de señal stop sin necesidad de pisar el freno.
Soy una conductora prudente. Llevo la velocidad que la carretera me pide. A veces, con trafico intenso corro más despacio. A ratos, con el horizonte limpio un poco más ligera. Aún así no sé conducir a más de 110 Km por hora. Es mi velocidad. Soy lenta. Pero también soy valiente.
Me gusta preparar el viaje con tiempo suficiente. Llegar unos minutos antes de la hora. Me gusta esperar un poquito. ¿Habrá una sensación más maravillosa que esa? Esperar sabiendo de su llegada e intuirle un minuto antes porque el corazón ve y avisa percusionando el pecho. Siempre va por delante el tiempo justo. Cuando la cabeza intenta razonar, él sufre como un condenado. De tal modo sufre que ha inventado un ritual.
¿Dónde vas? pregunta el pensamiento. "Por ahí", responde él.
Me gustan mis rutinas, no me aburren y no matan el afecto como dicen. Al amor no lo mata la rutina de la vida sino la rutina del corazón, la pérdida de la gentileza, del cuidado, de la alegría de estar juntos, pero no los hábitos diarios.
A mi me gustaba nada darle darle explicaciones a mi madre sobre donde iba o con quien. Era muy capaz de alejar a mis amig@s si no le parecían correctos. También puede ser que supiera mejor que yo de mi magnetismo especial para encontrar "joyas" y que lo único que pretendiera fuera evitarme problemas y desilusiones. Pero eso por más que ella quisiera evitarlo, llega y viene de serie con la carcasa. Mejor, enseñarme a elegir mejor.
He estado "por ahí" como de feria, desde tiempo atrás e incluyendo la primavera.
No he pasado por un carrusel de emociones. Ninguna montaña rusa. Ha ocurrido tal y como me gusta conducir. He pasado desde el punto muerto a la aceleración suave, la velocidad de crucero y vuelta a la desaceleración. No me he parado, pero tengo la sensación de que llegaré a la de señal stop sin necesidad de pisar el freno.
Soy una conductora prudente. Llevo la velocidad que la carretera me pide. A veces, con trafico intenso corro más despacio. A ratos, con el horizonte limpio un poco más ligera. Aún así no sé conducir a más de 110 Km por hora. Es mi velocidad. Soy lenta. Pero también soy valiente.
Me gusta preparar el viaje con tiempo suficiente. Llegar unos minutos antes de la hora. Me gusta esperar un poquito. ¿Habrá una sensación más maravillosa que esa? Esperar sabiendo de su llegada e intuirle un minuto antes porque el corazón ve y avisa percusionando el pecho. Siempre va por delante el tiempo justo. Cuando la cabeza intenta razonar, él sufre como un condenado. De tal modo sufre que ha inventado un ritual.
¿Dónde vas? pregunta el pensamiento. "Por ahí", responde él.
lunes, 13 de mayo de 2013
Qué veo de mí?
Hace poco alguien hizo un retrato sobre mí importante. Dijo algo así como: "creo que te gustas menos a ti misma de lo que le gustas a los demás". Y es cierto. Ha sido cierto durante mucho tiempo.
Hoy otra persona compartió conmigo este video.
La diferencia entre "como me veo y como me ven los demás".
Hoy otra persona compartió conmigo este video.
La diferencia entre "como me veo y como me ven los demás".
jueves, 2 de mayo de 2013
Máscaras o escucha lo que no te digo.
"No te dejes engañar por mí.
No te engañes con las máscaras que uso, pues yo uso máscaras que tengo miedo de retirar, y ninguna de ellas soy yo. Fingir es un arte que se torno una segunda naturalez para mi, mas no te engañes. Yo doy la impresion de que soy segura, de que todo esta bien y en paz conmigo, que mi nombre es confianza y tranquilidad; es mi tema que las aguas del mar estan calmadas y que estoy en el comando sin precisas de nadie.
No lo creas, por favor.
Mi apariencia es tranquila, pero a penas es una apariencia, es una máscara superficial, mas es la que siempre varia y esconde. Por debajo no hay tranquilidad, complacencia o calma.
Por debajo, esta mi mal en confusión, miedo y abandono. Pero yo oculto todo esto, porque no quiero que nadie vea. Caigo en pánico ante la posibilidad de que mi flaqueza quede expuesta y es por eso que yo creo máscaras detrás de las cuales me escondo con la fachada de quien no se deja tocar, para ocultarme del mirar que sabe.
Pero ese mirar es justamente mi salvación. Y esto lo sé. Es la única cosa que puede liberarme de mi misma, de los muros de la prisión que yo misma levante, de las barreras que yo misma tan dolorosamente construyo.
Pero yo no suelo hablarte de esto. No sonrias, tengo miedo. Tengo miedo de que tu mirar no sea de atención y amor. Tengo miedo de que me menosprecies, que te rias de mi, que me hieras. Tengo miedo de que en el interior de mi misma, no valga nada y que acabes viendolo y rechazandome.
Y continuo viviendo mis juegos, mis juegos de fingimiento, con la fachada de seguridad de afuera y siendo una criatura temblando por dentro. Con un desfile de máscaras, todas vacías, mi vida se volvió un campo de batalla. Yo converso contigo en una conversación infantil y superficial.
Te digo todo lo que no tiene la menor importancia y callo lo que arde dentro de mi.
De forma que no te dejes engañar por mi. Pero por favor, escucha e intenta oir lo que yo no estoy diciendo y que me gustaría decir.
No me gusta esconderme, honestamente no me gusta. Y tampoco me gustan los juegos tontos y superficiales que hago. Me gustaría ser genuina, espontanea, yo misma; y que me ayudes cogiendo mi mano, aunque sea la última cosa que aparentemente necesito. Cada vez que me ayudas un par de alas nace de mi corazón. Alas pequeñas y frágiles, mas alas.
Con tu sensibilidad, afecto y comprensión, yo me vuelvo capaz. Me trasmites vida. No va ser fácil para ti. La idea de que yo no valgo nada viene de lejos y creó muros muy fuertes. Pero el amor es más fuerte que los muros. Ayudame a destruir esos muros."
Autor desconocido. Aunque podría haberlo escrito yo, o tú. Cualquiera de nosotr@s.
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