´Vienen los niños a casa cada viernes y les gusta jugar a "Encontrar el tesoro". Se trata de buscar un pequeño cofre que contiene una sorpresa tipo "chocolatina y legos". Lo escondo tan bien que necesitamos un mapa para encontrarlo donde les dejo pistas falsas y verdaderas. Entre seguir unas y otras se nos pasa el tiempo corriendo, subiendo y bajando al piso de arriba, removiendo algún mueble pequeño, etc. De paso hacen algo de ejercicio que no les viene mal. Yo sospecho que no saben correr de tanto tiempo que pasan entre tablets y juegos electrónicos.
Diego, que acaba de aprende a leer y escribir, quiere ser quien esconda el tesoro (para variar) y traza un mapa con algunas indicaciones escritas, pero su caligrafia es un tanto jeroglífica y le digo a Laura (que es tan pequeña que aún no sabe leer) que vaya a pedirle que reescriba el plano porque no lo entiendo y ella se lanza a buscarle y le dice: "Diego escribe otra vez el mapa que tita Pi no lo escucha".Y a mí se me levanta la sonrisa y por un rato no busco ningún tesoro, porque tengo dos.
.
sábado, 26 de noviembre de 2016
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
La madalena de Proust: una percepción evoca un recuerdo intensamente
A veces, cuando el duelo termina, cuando se acepta la pérdida y la alquimia del tiempo transforma la ausencia en nostalgia, el recuerdo s...
-
Las mujeres han existido desde siempre, como las vasijas y el ajuar; un poco menos que los árboles y las gallinas y un poco más que las es...
-
"Sentí un estremecimiento en el estomago, quede trémula, me desoriente con las palabras, la respiración se torno jadeante, el corazón s...
-
Hay imagenes que se graban especialmente en la memoria y se graban tan bien que sorprende. El recuerdo de esta historia vista en 1989 esta...