domingo, 10 de junio de 2018

Poema Belén

Cuando llegué a Cuenca
acaricié entre los dedos su tierra.

Y la tierra me habló del árbol,
el árbol me acercó al pájaro,
el pájaro me trajo el canto
y con el canto volvió mi madre...

Con la madre retornó el alma
a la piedra agreste.

Brotó el agua...

Y alma  tienen el canto,
el pájaro, el árbol, la piedra,
y la mano que con tinta cincelan
la paciencia eterna del tiempo
y su mano abierta.

Grata, siempre.
Ex toto corde.


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