El lenguaje me rodea, tiende a volar en bullicio entre los pájaros y las jaulas de papel de las que huyen temerosos. Se persiguen entre las palabras y estas acaban enredadas en sus plumas. Se elevan entre insensatos y temerarias. Todo son pájaros marcados por alegres vírgulas planeando en vuelo ligero, atravesando el aire o la lluvia mansa cuando tiene a bien visitarnos. Gorgojean con estrepito en las tormentas de verano, al punto de parecer chicharras. Llega el otoño y tararean. Muchos y algunas rulan y cantan, se reciben, se despiden, se elevan, descienden, juegan, se posan y se desposan hasta que al anochecer aguardan a los autillos para guardar la noche.
Dejan sobre mi pelo leves plumas, ramas ligeras, papeles de colores suaves formando un nido. Y Todo se lo consiento, todo. Por ruidoso o loco que parezca. Todo se lo consiento a los pájaros de mi cabeza. Menos que callen.
domingo, 26 de octubre de 2014
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