domingo, 26 de octubre de 2014

parajear

El lenguaje me rodea, tiende a volar en bullicio entre los pájaros y las jaulas de papel de las que huyen temerosos. Se persiguen entre las palabras y estas  acaban enredadas en sus plumas. Se elevan entre  insensatos y temerarias. Todo son pájaros marcados por alegres vírgulas planeando en vuelo ligero, atravesando el aire o la  lluvia mansa cuando tiene a bien visitarnos.  Gorgojean con estrepito en las tormentas de verano, al punto de parecer chicharras. Llega el otoño y tararean. Muchos y algunas  rulan y cantan, se reciben, se despiden,  se elevan, descienden, juegan, se  posan y se desposan hasta que al anochecer aguardan a los  autillos para guardar la noche.
Dejan sobre mi pelo leves plumas,  ramas ligeras, papeles de colores suaves  formando un nido. Y Todo se lo consiento, todo. Por ruidoso o loco que parezca. Todo se lo consiento a los pájaros de mi cabeza. Menos que callen.

Madres

 Eduardo nació en aquel tiempo en que las mujeres parían en la cama de su dormitorio rodeadas de sus tías mientras el padre aguardaba en el ...