Federico García Lorca presentó en 1936, un libro de Luis
Cernuda titulado " La realidad y el deseo". Cernuda era un
gran poeta, pero, también, un gran gruñon. Todo le parecía mal,
criticaba a Pedro Salinas, a Jorge Guillén, se enemistó con Franciso
Ayala por un simple comentario... Y quiso Lorca darle un toque de
atención en la presentación de aquel libro y lo hizo de una forma maravillosa que comenzaba diciendo:
"He querido por todos los medios que no me gustará este libro... Me he
puesto a leerlo cuando tenía hambre, cuando me dolía la cabeza, cuando
tenía frío, cuando tenía sueño...no he conseguido que no me guste... Me
parece maravilloso y estoy muy contento de que sea amigo mío, porque en
España está la mejor capilla poética de este momento en Europa..."
Lorca nació poeta como el que nace cojo, ciego o guapo, según él mismo afirmaba.
miércoles, 31 de enero de 2018
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