De tanto mecerme en su copa y
solazarme en su sombra
llegué a creerme
raíz,
tallo,
rama,
hoja...
Desde que el deshielo de savia
rompió la primavera
no he podido más que conocerme
y
reconocer
que no soy
tallo
ni rama
ni hoja
que no soy tronco rugoso
ni liso,
que no soy hoja verde
ni seca,
que no soy raíz dulce
ni amarga,
que no soy fruto maduro
ni verde.
Que yo creía ser árbol
y
solamente soy nido...
martes, 30 de enero de 2018
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