Lo animal. Lo humano. El calor. El color: rojo sobre verde rayando el azul.
Su actitud, hedonista y sensual.
Lo exótico rodeándola desde una habitación íntima y cálida.
Un lugar protegido de la mirada ajena, libre de sí, pleno de ella.
El agua sin espuma.
El jabón inútil en el borde.
El espejo.
El corazón en el espejo y en sus labios.
El reflejo, su imagen con los ojos cerrados y la absenta esperando paciente su boca.
Un ave exótica la mira, la vigila con fuerza, con una energia casi viril.
El cabello, mojado, húmedo, libre.
La piel desnuda.
La vida florece en su cabeza; se ama en sí.
La vida está allí.
lunes, 2 de julio de 2018
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Una descripción que embriaga.
ResponderEliminarUn beso