jueves, 24 de octubre de 2019

24 de octubre 2019

Gracias al ir y venir de las olas, el mar no se convierte en un pantano. Los días que pueblan la vida tampoco dejan en su ir y venir nuevos, que la vida hieda entre la tragedia de ayer y la desesperanza de mañana.
Hoy ha transcurrido como todos los días de 24 horas, aunque con la impresión de que la mañana ha sido un momento esperado desde  hace muchos días idos ya. La justicia no existe, lo que creemos justicia no deja de ser la consecuencia de saltarse unas normas que incluyen en su genética el efecto de su contradicción. La justicia solo es sinónimo de reparación y aunque hoy no se ha reparado nada, el movimiento de este día es una ligera esperanza de recuperar la dignidad, no de los cuerpos en las cunetas que no la perdieron nunca, les  fue arrebatada, sino de aquellas conciencias asalvajadas a las que no les tembló la mano ni el disparo. El día en que el amor se ejerza con la misma intensidad que la violencia, la sociedad comenzará a repararse a sí misma, no habrá más balas. ¿Quién lo verá? que diría mi madre.

lunes, 21 de octubre de 2019

Laura quiere ser artista.

Cuando Laura era más chica, solía decir que ella, de mayor, quería ser peluquera y astronauta. No encontraba ningún motivo por el cual no pudiera compaginar ambos oficios, que por demás le parecían igual de importantes y de divertidos ¡Criaturica! Ayer, mientras nos deleitaba,  a la fuerza, con los primeros acordes de su guitarra recién comprada, nos traslado a su padre y a mí, su decisión de dedicarse, en el futuro, a la música en su faceta de cantante a media jornada por las mañanas,  y a la pintura y a la poesía por las tardes, eso sí, a jornada completa.

Laura, aún, tiene siete años, y como no se cansa de jugar cree que tampoco lo hará de trabajar.  Además, todavía no sabe de fracciones y eso se le nota en la distribución de los tiempos. Su hermano, que parecía estar ausente de la escena, sin levantar los ojos de la revista de superhéroes de la Marvel, dijo como quien no quiere la cosa:

-Hay que ver, Laura, has pasado de ser solvente a ser carente...

Bien, no esta mal expresado para tener nueve años.

- ¿Y, tú, Diego?- le digo, ¿sigues con la idea de ser alcalde de mayor?-, a lo que él responde:

Claro, si me vota la gente...

Qué claras tienen las ideas los niños.  Por lo menos,  saben hoy lo que quieren ser mañana. Mañana veremos que rumbo trae el viento y que dirección marca la veleta de los tiempos.

"...has pasado de ser solvente a ser carente". No es porque sean de los míos, pero es que son muy salaos, eh?



 

lunes, 9 de septiembre de 2019

EEC 19 Belleza-fealdad

La naturaleza creó toda la belleza, solo los humanos escalonamos la belleza natural para sentirnos abrumados ante su inmensidad delante de nuestra  pequeñez.  Nosotros inventamos lo feo solo  por esa incapacidad humana de entender la integridad y reducirla a tópicos manejables para nuestra  mente finita y arrogante. La fealdad es una creación del hombre que no puede dejar de clasificar y reducir el medio que le circunda para no sentirse abrumado ante ello, de modo que parcela el Todo intentando apropiarse de él, como si el mundo que no le cupiera en el bolsillo estrecho del pantalón no fuera digno de ser visto y mucho menos admirado.
La belleza y la fealdad no son espectros de ninguna realidad. La fealdad no existe, solo es la creación del hombre en su intento de discriminar y someter al propio hombre mezquino y feo.

domingo, 11 de agosto de 2019

ECC 19 Bueno/Mejor/Superior

Lo bueno es deshacer la cama juntas.
Lo mejor volverla hacer cada mañana.
Lo superior regresar a ella y reconocer
 que nos encontramos en la misma intimidad,
 que el cabecero no está a los pies,
 que no cambiamos nuestras sentidos cuando nos dijimos,
 que mudamos de sábanas sin dejarnos la piel que acariciamos,
 que no se desgastaron los cuerpos en la tierra,
 que la saliva no herrumbra,
 que no somos veletas de chapa.

Ojalá, que alguien te regale un céntimo de su tiempo sin otra intención que la de regalarte un céntimo de su tiempo.

miércoles, 7 de agosto de 2019

EEC 19 Suerte

Estaba en un punto del precipicio del que no hay retorno. Una bala de plata traspaso la piel del lobo que aullaba dentro de él. La luna lo invitaba a entrar en ella, allí abajo, como una  amante irremediable. Cerró los ojos y una mano acarició su nuca justo en el punto que le unía a un cuerpo deforme por los embates del viento. Jamás imaginó que aquella mano que paseó de niño vendría a devolverle la vida que entonces le entregara. Algunas veces, el azar, que no existe, llega con un billete de lotería premiado tres días antes, a punto de caducar, para obligarnos a decidir que clase de suerte queremos cuando el  premio siempre es hoy.

jueves, 1 de agosto de 2019

ECC 19 Manuscrito R.

Cuando Ros me propuso que nos reuniéramos uno de los días de feria para que pudiera darme en mano un manuscrito recién salido de su tinta, no puedo menos que decir que me sorprendió profundamente,  porque con Roberto  coincidí hace unos años en un taller de lectura y escritura que duro un verano y creo recordar que tomamos una cerveza una tarde de la feria de aquel mismo año. Nunca más había vuelto a saber de él hasta ese día.
 Roberto escribe maravillosamente. Durante el tiempo que duró aquel taller de escritura me fascinaron sus poemas, sus  canciones y sus relatos cortos. Siempre me quedaba con ganas de más. Yo diría que Roberto tocaba piel en cada renglón que escribía, y provocaba en mí la necesidad de continuar bebiendo de aquel agua que vertía con tanta fluidez y con tanto encanto. Creo que desde entonces me hice adicta a sus letras.
Cuando nos vimos, le pedí como pide Zenet en una de sus canciones, "que me dejara presumir de él un ratito". Y no se hizo rogar. Hablamos de muchas cosas, de lo humano más que de lo divino y creo que esa retroalimentación que a veces brota entre  los seres sin necesidad de hilos rojos, ni de artificio alguno generó una corriente de humanidad y de cariño que recompone el alma desde la serenidad y la sencillez de unos versos y un buen vino.
No puedo decir que haya leído con gusto su manuscrito, porque en realidad me lo he bebido sin dejar una gota. Hay libros que se viven. Cuando hablábamos sobre literatura y me preguntaba que busco en los libros, le respondí que lo que busco es un texto que me conmueva, que destroce las cuadernas que habito de tal modo que ya no sea posible volver a vivir como lo hacía hasta ese día. Es algo que rara vez sucede, pero doy fe de que existe y los relatos que tuve el honor de disfrutar en primera persona, me sacudieron de una manera brutal, y no es fácil removerme ya. Me conmovió profundamente su lucidez y su arte con la palabra. Lo que cuenta y como lo cuenta. Me zarandeó en muchas de mis vivencias y cuando cerré el libro,  yo concluí una etapa de mi vida. No seré nunca la misma. Lloré en muchos de los relatos. Me conmoví profundamente y  cuando terminé de leerlo, me di cuenta que a pesar del llanto no me permitieron sus palabras llorar como quienes lloran sin esperanza. Fue una demolición controlada y una reconstrucción al mismo tiempo, porque si su fuerza es brutal su cuidado es aún mayor.

Espero que lo publique y pueda compartir todo ese campo verde con quienes estamos tan necesitados de valentía y  de valor.



sábado, 13 de julio de 2019

EEC2-19

Hay cicatrices que restañan lejos del cuerpo,
que reencarnaron entre paredes y ventanas otras
 en ciudades lejanas a su primer dolor.
Hay cicatrices travestidas de un querer que no les perteneció por derecho.
Hay cicatrices de latido errático
que cierran bares y abren terrazas que dan al sur,
embocadas,
llenas de prisa que corren hacia lugar ninguno.
Hay cicatrices que se sorben de un trago en vasos de cuello estrecho y hielo amplio.
Hay cicatrices que llevan su nombre y no duelen porque ya no están vivas.
Hay cicatrices que llevan mi nombre y cierran cada amanecer.
Hay cicatrices que viven lejos y sueñan largo,
que ecóan en asonante las dos últimas sílabas de un tatuaje.
Hay cicatrices que en cueros vivos  son el látigo de un alma muerta.
Agujeros negros que lo niegan todo y no destruyen nada, porque nada dejaron que destruir.
Hay seres cuya piel no es reparable, cubierta de la escama dura del reptil.
Epidermis que no sienten la ventura del sol ni el rasguño de la roca.
Pieles que no voy a nombrar, porque lo que no se nombra deja de existir.
No existe más.
Son pieles muertas.

Hay heridas que no dejan surcos de amargura porque las alivian abrazos que lo curan todo.




Trababalenguas, quiero y no quiero

 “Quiero y no quiero querer a quien no queriendo quiero. He querido sin querer y estoy sin querer queriendo. Si por mucho que te quiero, qui...