Lo bueno es deshacer la cama juntas.
Lo mejor volverla hacer cada mañana.
Lo superior regresar a ella y reconocer
que nos encontramos en la misma intimidad,
que el cabecero no está a los pies,
que no cambiamos nuestras sentidos cuando nos dijimos,
que mudamos de sábanas sin dejarnos la piel que acariciamos,
que no se desgastaron los cuerpos en la tierra,
que la saliva no herrumbra,
que no somos veletas de chapa.
Ojalá, que alguien te regale un céntimo de su tiempo sin otra intención que la de regalarte un céntimo de su tiempo.
domingo, 11 de agosto de 2019
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Un bien regalo, sin duda!!
ResponderEliminarUn beso.