lunes, 9 de septiembre de 2019
EEC 19 Belleza-fealdad
La belleza y la fealdad no son espectros de ninguna realidad. La fealdad no existe, solo es la creación del hombre en su intento de discriminar y someter al propio hombre mezquino y feo.
domingo, 11 de agosto de 2019
ECC 19 Bueno/Mejor/Superior
Lo mejor volverla hacer cada mañana.
Lo superior regresar a ella y reconocer
que nos encontramos en la misma intimidad,
que el cabecero no está a los pies,
que no cambiamos nuestras sentidos cuando nos dijimos,
que mudamos de sábanas sin dejarnos la piel que acariciamos,
que no se desgastaron los cuerpos en la tierra,
que la saliva no herrumbra,
que no somos veletas de chapa.
Ojalá, que alguien te regale un céntimo de su tiempo sin otra intención que la de regalarte un céntimo de su tiempo.
miércoles, 7 de agosto de 2019
EEC 19 Suerte
jueves, 1 de agosto de 2019
ECC 19 Manuscrito R.
Roberto escribe maravillosamente. Durante el tiempo que duró aquel taller de escritura me fascinaron sus poemas, sus canciones y sus relatos cortos. Siempre me quedaba con ganas de más. Yo diría que Roberto tocaba piel en cada renglón que escribía, y provocaba en mí la necesidad de continuar bebiendo de aquel agua que vertía con tanta fluidez y con tanto encanto. Creo que desde entonces me hice adicta a sus letras.
Cuando nos vimos, le pedí como pide Zenet en una de sus canciones, "que me dejara presumir de él un ratito". Y no se hizo rogar. Hablamos de muchas cosas, de lo humano más que de lo divino y creo que esa retroalimentación que a veces brota entre los seres sin necesidad de hilos rojos, ni de artificio alguno generó una corriente de humanidad y de cariño que recompone el alma desde la serenidad y la sencillez de unos versos y un buen vino.
No puedo decir que haya leído con gusto su manuscrito, porque en realidad me lo he bebido sin dejar una gota. Hay libros que se viven. Cuando hablábamos sobre literatura y me preguntaba que busco en los libros, le respondí que lo que busco es un texto que me conmueva, que destroce las cuadernas que habito de tal modo que ya no sea posible volver a vivir como lo hacía hasta ese día. Es algo que rara vez sucede, pero doy fe de que existe y los relatos que tuve el honor de disfrutar en primera persona, me sacudieron de una manera brutal, y no es fácil removerme ya. Me conmovió profundamente su lucidez y su arte con la palabra. Lo que cuenta y como lo cuenta. Me zarandeó en muchas de mis vivencias y cuando cerré el libro, yo concluí una etapa de mi vida. No seré nunca la misma. Lloré en muchos de los relatos. Me conmoví profundamente y cuando terminé de leerlo, me di cuenta que a pesar del llanto no me permitieron sus palabras llorar como quienes lloran sin esperanza. Fue una demolición controlada y una reconstrucción al mismo tiempo, porque si su fuerza es brutal su cuidado es aún mayor.
Espero que lo publique y pueda compartir todo ese campo verde con quienes estamos tan necesitados de valentía y de valor.
sábado, 13 de julio de 2019
EEC2-19
que reencarnaron entre paredes y ventanas otras
en ciudades lejanas a su primer dolor.
Hay cicatrices travestidas de un querer que no les perteneció por derecho.
Hay cicatrices de latido errático
que cierran bares y abren terrazas que dan al sur,
embocadas,
llenas de prisa que corren hacia lugar ninguno.
Hay cicatrices que se sorben de un trago en vasos de cuello estrecho y hielo amplio.
Hay cicatrices que llevan su nombre y no duelen porque ya no están vivas.
Hay cicatrices que llevan mi nombre y cierran cada amanecer.
Hay cicatrices que viven lejos y sueñan largo,
que ecóan en asonante las dos últimas sílabas de un tatuaje.
Hay cicatrices que en cueros vivos son el látigo de un alma muerta.
Agujeros negros que lo niegan todo y no destruyen nada, porque nada dejaron que destruir.
Hay seres cuya piel no es reparable, cubierta de la escama dura del reptil.
Epidermis que no sienten la ventura del sol ni el rasguño de la roca.
Pieles que no voy a nombrar, porque lo que no se nombra deja de existir.
No existe más.
Son pieles muertas.
Hay heridas que no dejan surcos de amargura porque las alivian abrazos que lo curan todo.
Julio 2019
.
Las manos no saben estar quietas, de una pieza de papel crujiente y roja cortó un rectángulo, lo dobló por la mitad colocando los picos de los extremos hacia el centro; volvió a doblar los sobrantes y girando el rombo lo terció hacia afuera. No es fácil crear profundidades en el plano plano. Después de varias maniobras aquella pieza de papel tomó la forma cónica de un corazón que late.
Y latía.
La mujer embarazada también esperaba a alguien. La miró, escuchó el latir del corazón y sonrió con los ojos. Entonces la primera mujer se levantó y le regaló el primer latido de muchos:
- Es para ti, le dijo. Ahora tienes tres. Nada puede ir mal.
No, ahora tengo cuatro.- respondió, y tal y como dice Benedetti en una de sus novelas, se dieron los nombres.
lunes, 10 de junio de 2019
Se quemaron nuestras almas
Se asolaron nuestra almas a la ribera del puente,
no supieron enlazarse ni lanzarse a la corriente.
Se paralizaron los ojos enzarzados en embrollos,
ni una sola pestaña quedo varada en su rostro.
Se sintieron nuestras manos huérfanas de golondrinas,
de ventanas, de pañuelos, de caricias a escondidas.
Se quedaron los abrazos huérfanos de brazo y tiento
que acunaran sin saberlo la cuerda fría del tiempo.
Se cegaron nuestros ojos ciegos
del destello aquel que a nacer no dimos tiempo.
Se quedo la primavera enganchada en el envero,
se quedaron nuestras bocas
secas de dulces tequieros,
no hubo más sangre a borbotones
subiendo por las caderas
ni latigazos de amor
que recorrieran veredas.
Se quedo nuestro deseo
deslavazado entre arenas,
dolores, picas y espuelas.
No nació para morir,
no nació para quimera,
no, nació con vocación
de nobleza y alma tierna.
No tuvo oportunidad de crecer,
de madurar,
de vivir junto a la arena,
en aquel desierto pardo
que extendiste hacia tu diestra.
No hubo oportunidad de remedio
ni ocasión hubo siquiera
todo rodó hacia las rocas,
los guijarros y las peñas.
Tú no lo sabes aún,
no lo piensas ni siquiera,
pero esta luna de miel,
vierte plomo en tu cabeza.
Será veneno en tu boca
toda la miel palaciega
se transformara en piedra oscura,
en dagas, lascas y cuerdas...
Y donde solo encontraste
cales de arena y niebla
volverás a buscar sombra,
bajo la encina ya muerta
cuando dello te des cuenta.
Ella no te querrá, lo jura la luna nueva
que la ha visto en la ventana
apuñalar sin pereza
con saña, con deslealtad,
con fragor y con dureza.
Ese que fue su pasado,
es tu futuro y te espera.
No tiene prisa ni pasa,
sabe que todo le llega,
y yo con mis ojos rotos
de verte cruzar la puerta
con el alma en carne viva,
cuarteándola en arena.
Te quise con alma blanca,
inquieta por verte herida
te quise libre y sin pena,
te quise fuerte y serena.
te quise tuya y de nadie
con tu puerta verde abierta.
Libre de todo equipaje,
fuerte, animosa, altanera
y te di tiempo y cariño,
y te di sandia y pera,
y aquella noche de noviembre preferiste su cadena,
te giraste sin mirarme para que yo no te viera.
Y te vi ya encadenada a su capricho
y veleta.
Mi libertad no se talla en eslabones de oro,
ni de ébano de Africa,
de brillantes ni de perlas.
No necesita pregón en las calles de la aldea,
no se esconde con el sol,
no se vende, no se presta.
Mi libertad es el trabajo, el tesón y la conciencia
del corazón compañero que no te baja la luna
y no te ofrece una estrella
solo un cálido hueco a la espera de tu mano,
lleno de nube y de plumas,
nido de esperanzas llenas.
Casa honesta, humilde, pobre
para ti toda dispuesta.
No sirvieron ni las risas
ni las noches ni las teas,
no sirvieron las cabañas,
las canoas ni las vendas.
Tú miraste hacia otro lado,
ya no hubo lluvia ni pena.
Te ciñó llave de oro y
tú cerraste la ventura
con media vuelta de llave,
de esperanza y de pereza.
No era autoestima, querida,
lo que su mirada alienta
sino la vanidad de quien
de sí no tiene certeza.
Trababalenguas, quiero y no quiero
“Quiero y no quiero querer a quien no queriendo quiero. He querido sin querer y estoy sin querer queriendo. Si por mucho que te quiero, qui...
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