Sé que los escalosfríos producen adicción. Están bien para una tarde de verano, pero cuando se reproducen demasiado a menudo acaban en convulsión y se acompañan de una fiebre que debilita siempre. Ninguna historia hilvanada se sostiene mucho tiempo. No es posible alimentarse tan solo de helado de nata, mermelada o café por muy selectos que sean sus lugares de origen. Hace falta pan de ese simple y natural que se cuece en el horno de cualquier esquina del mundo.
Soy rara.
No sé ser de otra manera.
miércoles, 12 de septiembre de 2018
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ResponderEliminarUn beso