Lara tiene dos años y sus ojos son dos pozos hondos y oscuros. Se toma la vida muy en serio y no admite según que bromas. Puede conseguir que pases toda la tarde haciendo como que duermes para que ella te despierte con el canto de un gallo una y otra vez, sin cansarse de la misma escena. O puede quitarse sus calcetines para que finjas que "huelen peste" y te persiga con ellos mientras aromatiza la estancia con su aroma a inocencia y risa.
Sin embargo, tiene Lara ese concepto capitalista que acompaña a todos los niños desde que aprenden a señalar el mundo con un dedito y saben que todo lo que ven sus ojos es suyo. "Esto es mío".
El famoso "to pa mí" que debe tener un origen genético, y me lleva a pensar que eso de la generosidad y el compartir no deben ser del todo naturales y sí el sentido de la propiedad privada. Vamos que para educar en el bien común hay que trabajar primero algunos instintos de conservación.
Aunque mi habitación pudo parecer en algún momento la celda de un moje cartujo, no lo fue hasta ahora. Pero en sus visitas, mi pequeña se lleva todo aquello que tiene brillo y llama su atención, ya sea un papel, los corazones que laten, mis malabares, la pulseras, la bola fensui que hace colores o los muñecos de latón.
-Ezto ez mio.-dice ella, mientras agarra la caja de ceras manley y las esconde a su espalda.
- Lara, preciosa, si te llevas también la caja de color me voy a poner muy triste.
Y ella que no sabe pronunciar la ese si sabe que es la tristeza y no quiere que yo este triste, entonces me mira y su cara se hace espejo de la mía. ¡Cuanta empatía! Baja un momento la mirada hacía los lápices ( de los que tiene un bosque entero en su casa), me mira, suspira, vuelve a mirar la caja con pena y suspira de nuevo. Yo sé que ella solo quiere llevarse un trocito de mi casa para que la acompañe en el viaje y yo solo quiero hacerle entender que no es posible que traslade mi casa a la suya. Cuando levanta los ojos ya ha encontrado una solución. Lleva su mano hasta mi hombro, me mira como quien ha descubierto el radio y dice:
- No estez triste, tita Pi que solo me las llevo un minuto para siempre.
No será necesario que diga dónde viven ahora mis ceras y mi corazón con ellas.
sábado, 22 de noviembre de 2014
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Dos añitos!!! Paciencia tita Pi porque su picardía y afán requisador irá en aumento a la vez que tus sonrisas.
ResponderEliminarFeliz domingo.
Qué lindo. Así son, así empezamos.
ResponderEliminar¡Qué bonitas! La tía y la sobrina.
ResponderEliminarCómo molan los "enanos" con esa forma directa de ganarse nuestro corazón. Nos desarman constantemente con esa mezcla de sinceridad e imaginación.
ResponderEliminarLa baba... TitaPí...;)
ResponderEliminarBesos.Lenteja