jueves, 5 de mayo de 2016

De tanto

De tanto mecerme en su copa y solazarme en su sombra llegué a creerme raiz, tallo, rama,  hoja...
Desde que el dehielo de savia rompió esta primavera no he podido más que conocerme y reconocer
que no soy tallo, ni rama, ni hoja,
que no soy  tronco rugoso, ni liso,
que no soy hoja ni verde ni seca,
que no soy raíz ni dulce ni amarga,
que no soy fruto maduro ni verde...

Que yo creía ser árbol y solamente soy nido...




4 comentarios:

  1. Un poema maravilloso y que dice tanto.
    Me alegra leerte.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  2. Qué bien...nido!!! Qué mejor?
    Besos. lenteja

    ResponderEliminar
  3. Los nidos son hermosos fuertes y resistentes. Tengo uno delante del balcón y me encanta verle lleno de vida.

    ResponderEliminar
  4. Gracias, por dejar una pajilla en el nido. :)

    ResponderEliminar

Madres

 Eduardo nació en aquel tiempo en que las mujeres parían en la cama de su dormitorio rodeadas de sus tías mientras el padre aguardaba en el ...