lunes, 25 de julio de 2022

sin latido

Bajo la superficie de esta linea plana de agua morada viven en suspensión todos los corpusculos vacios  de la herrumbre que la envenena.

 Ojalá, tuviera algo que decirte, un reproche,  una queja, una protesta que lanzarte envolviendo  una piedra que pudiera conmoverte para restaurar el equilibrio perdido.

Ojalá, tuviera que reconvenirte, reajustar las velas, rectificar una vereda o sencillamente evitar tu mirada porque lo que me nace de la emoción es dolor, o rechazo, abandono o tristeza.

Ojalá, tuviera algo que poder lanzarte al corazón, que una piedra o una herida pudieran recuperarte traerte de nuevo  al camino del que has sacado un pie.

Ojalá, tuviera algo para darte aunque fuera una serpiente que te hiciera temblar, huir o atacar pero te conmoviera, te levantara  de tu ambiente esteril envasado al vacio. Algo que  te empujara al agua profunda del pozo aunque fuera para estremecerte de frio o gritar de ansiedad.

Ojala pudiera conmoverte en dirección al precipicio porque ello, convendrás conmigo, es mejor que mirarte con atencion flotar en un espacio vacio, falto de gravedad y de destino.

Cualquier carbón prendido en mis manos preteriria a  no tener una palabra para ti, nada que decirte,  no desear verte a mi lado ni sentir tu aliento  junto a mi. 

 Cualquier herida menos caminar por esta vereda de arenas inmoviles donde tus pies no dejan huella  ni imanta  el aire  tu presencia. 

Cualquier dolor menos la ceguera de ti y el desierto de esta agonia lenta sin paliativos ni esperanza, cualquier soga alrededor del cuello a la  indiferencia del latido muerto.

domingo, 19 de junio de 2022

Gata

 La noche susurra en tu oído

y trastabillas entre las plumas grises de una paloma furtiva.

 Te enreda un roneo de sirenas eternas

de la raiz a los nidos  mientras tiembla la luz en la calle.

Cuando las manos se acercan

te traban tan fuerte y con tanto infortunio

que la razón se cercena en  milimétricas láminas.

Las azucenas blancas caen como hojarasca seca a un barro espeso.

El dolor gime escaso de fuerzas,

el humo atraviesa los ojos de  parte a parte 

y arrebatada la lumbre de invierno,

a la vuelta de marzo, con la primavera las brasas escriben en trazos negros

su verdarero nombre en abril.

 Y  ya nunca más vuelves a creer 

en gatas de pajar hartas de pienso.

El cuerpo tambien habla y escribe.

 El cuerpo también habla y escribe.  Taconea con golpes de voz bronca vocales y rimas sin terciar palabra ni grafiar papel.

 El cuerpo rasga las horas del tiempo y convierte el calendario en un reloj  cubierto de sal sin  salida al mar. 

Las hojas del otoño ruedan hacia  la primavera secas y muertas mientras los esqueletos sin fruto danzan el baile de la muerte con prestancia e invierno.

Se estremece la epidermis, la piel tiembla.

 El estruendo de los versos se aboca al vacio y el acanttilado espera los besos suicidas de bocas abiertas de hierbabuena verde y limón.

Juntos los sentimientos dispares rasgan el cielo y las cucarachas desvirgan el sonido con su ruido de morir.

Mi madre y mis tias

 Tuve la suerte de nacer bajo un sol de otoño que despertaba a noviembre con petalos de crisantemo. Cerca de los santos las arterias de mi tierra confluian en un paraje abierto cubierto de marmol como la lealtad de los seres que no se olvidan nunca. Además de nacer en plena madurez de la uva tuve la dicha de nacer de   tantas mujeres como mi madre supo cultivar que cada una de ella se convirtió en una madre pequeña que no dejaria caer el fruto del arbol por mas que el destino marcara a cuchillo la rama cubierta de hojas. Mis recuerdos se tiñen de un dorado suave que acaricia el alma sin estridencia ni prisa entre sus conversaciones jugosas que siempre reian. Y esa risa fertil sembró mi futuro de un trigo verde que se transformaria en el pan del camino mucho despues de que el destino natural de los seres cerrara sus ojos pero jamas pudiera  insonorizar sus bocas y la espuma blanca de su mar de amapolas.


Tuve la suerte de nacer de una madre y de renacer de muchas de ellas. De mis madres, del legado femenino que mi progenitora supo cultivar para mi y para ella cultivo su madre y para su madre la suya ella la suya que finalmente era la de todas. Ella no necesitaba madre porque lo era a vida completa y a todas llamaba cuando sus pies torturados no puediron caminar. La que me parió y las que la acompañaban en su caminar escabroso mis madrinas y mis manos.

Naciamos niños y nuestras muchas madres nos regalaron un cariño certero y valiente que sabian consolar con un beso los dolores mas grandes del universo.

Manos cercenadas

 Cercenadas las manos,

arrancadas del calendaerio de los honores

despojadas de la esperanza de la cosecha,

abrasadas por la sinrazon de la violencia,

heridas  abiertas desde el parto del tiempo

aún les queda un resquicio de piel humana entre los dedos

para calmar las llagas de otras manos

que nadie acaricia y el tiempo arrasa

para levantar los labios del triste

y para acariciar los petalos de la flor 

recien cortada.

No podrán recomponer la siembra helada

ni evitaran la caida de Babilonia,

no serán las manos que sostengan el palio

ni cuenten con usura los bienes del mundo,

Sin sedas ni oropeles

solo con la fuerza de la vida 

que aún injerta en ellas la esperanza

son las manos que sostienen la luz de una vela simple

que se ofrece en el momento grave

justo un minuto antes de la debacle total.

Serán unas manos como estas

las que recompongan  la tierra y sus escombros.


 

domingo, 1 de mayo de 2022

Dia de la madre

Después de una noche eterna, al amanecer  pudo por fin descansar un poco. Desde la tarde anterior una fuente de agua manaba de su pecho y lo empapaba todo. Cambié su ropa y me recosté a su lado. Le tendí mi mano y le dije que si me dormía y no la escuchaba la apretara para  despertarme. Yo dormía como las liebres con un ojo abierto y otro cerrado mientras encogia el alma entre las costillas.
En un momento en que pude cerrar los ojos, ella, en medio de su afonía , pronunció con voz queda un "corazón" y yo me levanté como un resorte para ayudarla.

¿Qué te pasa?- pregunté llena de prisa.

- ¿Te duele? ¿Tienes palpitaciones?¿Notas el corazón?

 Y ella me miró con sorpresa porque yo no entendía lo que quería decirme:

No - me dijo-, no me duele. No es eso. Está tranquilo. He dicho "corazón" para nombrarte porque tú eres mi corazón. y me miró con aquellos ojos llenos de ternura que tanto echo de menos. Han pasado seis años pero aún "yerbe el mosto el jaraiz".

Y hoy que es el día de las madres soy yo quien pronuncia con orgullo la palabra "corazón" para felicitarte  a ti y otra de las madres queridas que me dejaste en prestamo y hoy regresa contigo.A todas las madres, abuelas  y tias del mundo pero especialmente para vosotras, Ángela y MariFe, muchas felicidades allá donde estéis.

viernes, 22 de abril de 2022

Guerra y paz

 El ansia de poder no soporta el consuelo de la paz. Es un fuego que calcina sin llama, un humo espeso que lo carboniza todo. No hay agua que apague esa sed de agua de mar  ni el pozo lleno hasta la boca es suficiente para el corazón reseco que se ciega y se animaliza sin término. La sangre que cae de esas manos no se coagula nunca, jamás deja de manar en cascada infinita, arrasandolo todo tierra, mar, aire, nubes, soles, planetas.  No hay suficiente nieve en las montañas del mundo que aclare la tierra cuando esta cae en las manos de la  codicia y del ansia. Mata las flores, estropea los frutos, disemina su frustación en una siembra de horrores que no tiene perdón ni cosecha.

La muerte cuando es natural no tiene rostro, acaricia la mano de manera suave, sin artificio ni  prisa. No estruja el alma de quien parte ni arrebata el fututo de quien recuerda. Se permite mirar a los seres que cumplen su recorrido vital con la misma naturalidad que el aíre recompone el llanto que se inicia en  la inspiración de quien llega. Sin embargo la guerra, que pretende ser legitima, solo rompe el equilibrio del mundo, inclina la balanza de la injusticia hacia el terror y corrompe las almas que tizna de un negro profundo, oscurece la vida hasta convertirla en un lodazal de sangre y de  miseria intrasitable, irrecuperable y absurdo. 

Enloquece la esperanza, destroza la alegria, anula el futuro,  silencia la existencia con un estruendo atroz sin que nada lo justifique. Pretende excusarse en letras capitales y todo lo aniquila sin orden ni razón. 

La guerra es la sinrazón de los fanfarrones, de los enanos mentales,  de los vampiros pendencieros de la bondad y de la luz. La muerte no tiene rostro, pero la guerra sí tiene nombre. Lo que no tiene es plural porque siempre es la misma sierpe de cizaña envenenando el trigo de la buena gente. Detenta la autoridad del monstruo que le vive adentro y que solo refrenda  la indiferencia de los cobardes que blanquean su misera moral escudados en un poder que la naturaleza jamás les confirió. 

Mientras la justicia no reformule la ley sobre los abusos cometidos, mientras la tierra mantenga los huesos carcomidos de los inocentes en su seno sin sepultura digna, no habrá paz perdurable ni seguridad en la hacienda ni esperanza para nadie.  Por mas que se trate de ocultar la atrocidad bajo los mantos de piel cibelina, el olor de la impostura se extenderá sin remedio. El tiempo marcará con su paso inexorable el ciclo de la recuperación, pero si la humanidad no recompone la sinrazón cada poco se levantará un lider que anuncie poder y privilegios para unos pocos que retomaran las armas de la barbarie en un ciclo infinito. Darles oídos será manchar de nuevo la blancura de la paz con el barro del terror. 

Niguna generación queda libre de atropellos, pero sí puede ser educada para apegarse a la compasión, a la equidad, a la generosidad que la paz ofrece siempre a los corazones pacificados. Se hace necesario recordar que el  bien que no hacemos nos intoxica y que los valores de la paz no se concretaran nunca  por la comodidad o la indiferencia.


"Poética", David Rodríguez Rodero

Porque este mundo nuestro es una biocenosis donde la crueldad y halago se otorgan por  fratrias Y disentir en público es negocio rentable si...