Acabo de celebrar mi cumpleaños. Pasados los cuarenta no debería ser doloroso cumplir un año más, y de hecho no lo va a ser.
Solo los niños tienen cuatro años y medio o las personas muy mayores presumen de tener ochenta y cinco, algunos señores apostillan que les queda solo un mes para cumplirlos pero los exhiben antes de la fecha.
Nunca me ha gustado ese día, por la extraña razón de ser alérgica al papel protagonista. Recibir regalos ha sido hasta hace bien poco un suplicio para mi. Tengo siempre la sensación de quedar en deuda, y ello me angustia más que ilusiona.
Enumera Elsa Punset en su libro "Brújula para navegantes emocionales", las cinco maneras básicas en las que las personas expresamos y preferimos recibir amor: a través del contacto físico, compartiendo tiempo de calidad con las personas, haciendo regalos, con actos de servicio o través de las palabras. Los denomina los cinco "lenguajes del amor".
"Cada persona tiene tiene uno o dos lenguajes específicos con los que se siente especialmente cómodo para percibir y expresar amor. A veces expresamos amor en un lenguaje y deseamos recibirlo en otro. Si nadie nos habla en nuestro lenguaje de amor, nos resultara difícil sentirnos amados. Intentaremos provocar en los demás la expresión de amor en el lenguaje que entendemos mejor y sentiremos fustración si no lo conseguimos."
Lo estupendo sería controlar todos ellos, pero básicamente dos son los más empleados y de forma ocasional alguno de los otros lenguajes.
Mis preferidos son el de compartir tiempo de calidad y el más polémico, actos de servicio, también me es fácil expresar afecto a través de gestos de cariño, la mirada de atención, la sonrisa, el abrazo.
A regalar o recibir regalos, me estoy acostumbrando ahora, supongo que por ser el más utilizado y voy sacando esa sensación incomoda de deuda de hace algún tiempo.
En este cumple ha caído, un bolso, pendientes, varios pañuelos, guantes y un libro, "Tiempo entre costuras", vamos que ha estado muy generoso. Y aunque todos me han gustado, un vídeo y una bola de cristal para adivinar el futuro, se han llevado la palma de oro.
Ha sido un cumpleaños lleno de ausencia, pero también lleno de aliento.
Gracias a todxs, por los regalos y especialmente por soportarme.