sábado, 13 de julio de 2019

Julio 2019

Estaba sentada esperando sin saber que aquello que quedaba por llegar  era solo un veneno entre las flores. Esperaba sentada en un banco gris de una de  las arteria que vertebran una ciudad cualquiera. Una mujer joven y embarazada se sentó a su lado, posó su bolso sobre la madera y se reclinó sobre su rodillas mientras cerraba los ojos, aunque sonriera
.
 Las manos no saben estar quietas, de una pieza de papel crujiente y  roja cortó un rectángulo, lo dobló por la mitad colocando los picos de los extremos hacia el centro; volvió a doblar los sobrantes y girando el rombo lo terció hacia afuera. No es fácil crear profundidades en el plano plano. Después de varias maniobras aquella pieza de papel tomó la forma cónica de un corazón que late.

 Y latía.

La mujer embarazada también esperaba a alguien. La miró, escuchó el latir del corazón  y sonrió con los ojos. Entonces la primera mujer se levantó y le regaló el primer latido de muchos:
- Es para ti, le dijo. Ahora tienes tres. Nada puede ir mal.
No, ahora tengo cuatro.- respondió, y tal y como dice Benedetti en una de sus novelas, se dieron los nombres.

lunes, 10 de junio de 2019

Se quemaron nuestras almas

Se asolaron nuestra almas  a la ribera del puente,
no supieron enlazarse ni lanzarse a la corriente.
Se paralizaron los ojos enzarzados en embrollos,
ni una sola pestaña quedo varada en su rostro.
Se sintieron nuestras manos huérfanas de golondrinas,
de ventanas, de pañuelos, de caricias a escondidas.
Se quedaron los abrazos huérfanos de brazo y tiento
que  acunaran sin saberlo la cuerda fría del tiempo.
Se cegaron nuestros ojos ciegos
del destello aquel que a nacer no dimos tiempo.
Se quedo la primavera enganchada en el envero,
se quedaron nuestras bocas
secas de dulces tequieros,
no hubo más sangre a borbotones
 subiendo por las caderas
ni latigazos de amor
que recorrieran veredas.
Se quedo nuestro deseo
deslavazado entre arenas,
dolores, picas y espuelas.
No nació para morir,
no nació para quimera,
no, nació con vocación
de nobleza y alma tierna.
No tuvo oportunidad  de crecer,
de madurar,
de vivir junto a la arena,
en aquel desierto pardo
que extendiste hacia tu diestra.
No hubo oportunidad de remedio
ni ocasión hubo  siquiera
todo rodó hacia las rocas,
los guijarros y las peñas.
Tú no lo sabes aún,
 no lo piensas ni siquiera,
pero esta luna de miel,
 vierte plomo en tu cabeza.
Será veneno en tu boca
 toda la miel palaciega
se transformara en piedra oscura,
 en dagas, lascas y cuerdas...
Y donde solo encontraste
 cales de arena y niebla
volverás a buscar sombra,
bajo la encina ya muerta
cuando dello te des cuenta.
Ella no te querrá, lo jura la luna nueva
que la ha visto en la ventana
 apuñalar sin pereza
con saña, con deslealtad,
 con fragor y con dureza.
Ese que fue su pasado,
es tu futuro y te espera.
No tiene prisa ni pasa,
sabe que todo le llega,
y yo con mis ojos rotos
de verte cruzar la puerta
con el alma en carne viva,
cuarteándola en arena.
Te quise con  alma blanca,
 inquieta por verte herida
te quise libre y sin pena,
te quise fuerte y serena.
te quise tuya y de nadie
con tu puerta verde abierta.
Libre de todo equipaje,
fuerte, animosa, altanera
y te di tiempo y cariño,
y te di sandia y pera,
y aquella noche de noviembre preferiste su cadena,
te giraste sin mirarme para que yo no te viera.
Y te vi ya encadenada a su capricho
 y veleta.

Mi libertad no se talla en eslabones de oro,
ni de ébano de Africa,
de brillantes  ni de perlas.
No necesita pregón en las calles de la aldea,
 no se esconde con el sol,
 no se vende, no se presta.
Mi libertad es el trabajo, el tesón y  la conciencia
del corazón compañero que no te baja la luna
 y  no te ofrece una estrella
solo  un cálido hueco a la espera de tu mano,
lleno de nube y de plumas,
 nido de esperanzas llenas.
Casa honesta, humilde, pobre
 para ti  toda dispuesta.
No sirvieron ni las risas
 ni las noches ni las teas,
no sirvieron las cabañas,
las canoas ni las vendas.
Tú miraste  hacia otro lado,
ya no hubo lluvia ni pena.
Te ciñó llave de oro y
tú cerraste la ventura
con media vuelta de llave,
de esperanza y de pereza.

No era autoestima, querida,

lo que su mirada alienta

sino la vanidad de quien

de sí no tiene certeza.

Tengo esperanza

Tengo esperanza en que mis amigos dejen de estar enfadados para que yo no necesite  permanecer dividida.
Tengo esperanza en que el cuento que estamos escribiendo Laura y yo prenda bien en el papel y logremos publicarlo en el periódico local.
Tengo esperanza en que cada vez que me vuelvan a "recortar la cresta" sea mi razón la que ayude a resolver el recorte y no la mente prehistórica la que saque al genio de la lámpara.
Tengo esperanza en que cuando vuelva a encontrarme con la cizaña entre el trigo, sepa distinguirla y no la  vuelva a llevar a mi mesa para que intoxique tanto.
Tengo esperanza en que  las emociones y  los sentimientos fortalecidos se consoliden sin ofenderme.
Tengo la esperanza de aprender a separar los hechos de las personas y que mi realidad sea como yo la interprete, según mi propio criterio
Tengo esperanza de que vuelvan las golondrinas al fluorescente del patio  y jugando con los cristales de la ventana, bendigan de nuevo mi casa.
Tengo esperanza.
 Espero, sigo esperando porque creo en lo que sé, porque, además de esperanza, tengo fe.

viernes, 31 de mayo de 2019

Dice mi Sole...

Dice "mi Sole" que "la nostalgia es una pena que se arrastra sin zapatos". Y ella lleva descalza dos años, arrastrando los pies por el camino duro de la ausencia. Dice que lo que más echa de menos es su voz por las mañanas, su mirada tranquila, su disponibilidad, su conversación fluida y cariñosa  y, sobretodo, su intuición.  Esa sabiduría ancestral que el TAC no reseña y que la Resonancia Magnética no identifica. Yo no sé si la intuición es un conocimiento que guarda nuestro espíritu en algún rincón de su materia gris o si solo se trata de la experiencia acumulada a lo largo de las generaciones. En su caso, lo mismo a la intuición hay que buscarla en los genes, en  las nanas de la noches,  en el cuidado y en el instinto de supervivencia por sí misma y por la prole.

A menudo, mis intuiciones son certeras, como las de la madre de mi Sole, pero a ella no le sirve mi intuición, porque lo que necesita es la confianza y la incondicionalidad del amor que la madre le ofrecía.
Ahora, ella se convertirá en su propia madre y desarrollará su propia intuición, mientras tanto continúa sintiendo la vulnerabilidad de la infancia, la sensación fría de la ausencia  y la orfandad de su mirada. La vida nunca vuelve a ser la misma cuando nuestro ombligo ya no es la referencia del hogar materno.

Me ha encantado su frase y me la repito: "La nostalgia es una pena que se arrastra sin zapatos".

jueves, 16 de mayo de 2019

Viajar

Es verdad que has recorrido el mundo varias veces, que tus pies han hollado tantos caminos del planeta que han aprendido a dejar huellas en múltiples idiomas. Claro que viajar es maravilloso y  conocer lugares diferentes y gentes distintas proporciona una patina de cultura a la mente que siempre será positiva. Todo esto es muy bueno, pero si a pesar de haber recorrido el mundo en tantas ocasiones aún no eres capaz de salir de ti mismo hacia quien te necesita al otro lado de la acera donde vives, o a quien comparte contigo mesa y mantel,  puede que lleves miles de kilómetros en tu maleta, pero no te habrás movido del sitio.

lunes, 13 de mayo de 2019

Cuenca

Titula Belén su exposición de pintura,  "Cincelando el tiempo". Yo disiento y concuerdo con ella siendo a la vez par e impar - haz y envés. El tiempo no es neutro sino formato sensible a lo material y a lo etéreo;  el garante que media entre la siembra y la flor; el que solo se deja esculpir mientras nos talla.
Si algo tienen las tintas de B. sobre el papel es el fruto del tiempo,  la talla del espíritu libre que guía la plumilla  y la retrata con la profundidad de un  horizonte que vierte desde muy hondo, que se hace luz al contacto en el papel. No solo se ve la Serranía de  Cuenca, se  la camina en la imagen sobre las dolomitas que se contemplan sencillas y simples como si así lo hubieran sido siempre y no hubieran luchado a muerte con el humedecer de  la lluvia y el mar de los siglos que han dormido y despertado en ella hasta tallarla hoy.  Las piedras hablan, como habla el barro para que los geólogos lean en ellas  las letras fósiles que ilustran qué la vida fue y cómo fue. Belén traduce la escritura de la piedra y nos la retrata con su pulso firme y honesto. No necesita adornar la lámina porque la realidad llena el espacio y es tan hermosa que no precisa más carmín. La tierra que retrata Belén perfuma el aíre con las semillas del lirio que acunan dentro la una y la otra.

Cuenca verde, que no gris ni marrón como la imaginan los mapas,  despereza la patina del tiempo y del espacio para sorprenderme gratamente entre la sementera crecida y el tomillo floreciendo bajo un cielo azul sin complejos.  Si bien arcaica y solariega, hoy es luz y mano amiga que sella en su abrazo un pacto de amistad que viene ya de otras vidas y continua hacia otro tiempo. Como si de la pieza de un puzzle se tratara, las Hoces del Huecar se han acomodado en el  espacio que desde anataño las esperaba aún sin saberlo, de su orografía madura para recomponerme un tanto más. No hay fisuras ni fallas solo el sonido del encaje.

Gracias por todo, Belén,  que el tiempo madure a la vez pluma y roca para que puedas cincelar de tu mano y compartirlos desde el  interior con quienes desde afuera vendremos a abrazarlo contigo una vez más con el gusto de retornar de adonde nunca nos fuimos.

domingo, 5 de mayo de 2019

Abandono de Lorena Pronsky

ABANDONO
A todos nos abandonaron un día.
Y cuando digo abandonar, no me refiero sólo a un acto extraordinario.
Traumático.
No.
Es más simple.
Pero duele igual.
A todos nos abandonaron en el medio de un quilombo.
En el inicio de un proyecto.
En el placer del logro cumplido.
En el momento menos pensado.
En el momento más esperado.
A veces pasa, que te das vuelta y no tenés quien te junte los mocos, quien te dé la palmada en la espalda, quien te guiñe el ojo cuando algo te salió bien y quien te limpie las rodillas cuando te fuiste al pasto.
Todos sabemos de la soledad que se siente cuando nos sentimos solos.
Porque todos fuimos abandonados un día.
Y entonces, encontramos un secreto tristísimo, un acto paliativo, para tapar ese pozo.
Vemos gente que se come la angustia tragándose un paquete de cigarrillos,
el otro que corre y corre como un loco a ver si el viento en la cara le vuela ese agujero en el pecho.
Personas que se comen las uñas junto con los nervios y la ansiedad paralizante.
Paquetes de galletitas que van a parar a la boca sin noción de que lo que se intenta matar, no es el hambre.
O por lo menos , no ese.
Pibes que se perforan la nariz y las venas, con alguna que otra cosa que lo pase a otra realidad por un par de horas.
El otro se pone a jugar lo que no tiene.
Vos comprarás compulsivamente cosas que no necesitás, para sentirte un poco vivo por un instante.
Y yo me quedaré mirando una película, que me habilita disimuladamente a llorar mirando afuera, lo que no tengo ganas de mirar adentro.
Es que somos tan jodidos con nosotros mismos que cuando peor estamos, es cuando más nos castigamos.
Porque todo eso que te comés, te come a vos.
Te pone peor.
Te suma al abandono, la culpa de hacer algo que sabés que no es genuino.
Que no es lo que querés.
No comés así por hambre.
No corrés por deporte, cuando te estás rajando de vos.
No te intoxicás por placer.
No te acostás con esa mina por amor.
Tapás.
Escondés.
Tirás abajo de la alfombra.
Cerrás los ojos.
Te ponés un bozal y un par de auriculares para no escuchar tu corazón.
Date cuenta.
Te estás comiendo a vos.
Y quizá, el secreto esté en frenar.
En sentir.
En recordar, que en ese abandono lo que te falta, es lo que tenés que buscar.
Amor.
Quizá sea hora de pedir ese abrazo.
De acostarte en las rodillas de tu mamá.
De poner la pava y llamar diciendo, sí, te juro que te necesito.
Es ahora.
Después no.
Ahora.
Andá a esa casa.
Hablá con quién te escucha.
Llorá.
Gritá.
Decí.
Vomitá.
Pedí.
Da.
Ahora.
Hacer malabares, en medio del despelote, no tiene más que un resultado despelotado. Resultado que no va a curar la herida que te sangra, porque le estás metiendo una curita.
Y las curitas no curan.
Las curitas tapan.
Y vos sabés muy bien que el dolor tapado no es dolor sanado.
Pará un poquito.
Mirá en el espejo de tu alma.
Frená.
Mirá lo que te falta y salí a buscarlo en dónde creas que lo puedas encontrar. De verdad.
No revolotees como mosca en platos vacíos.
Pedí lo que necesitás si ves que solo no podés.
Porque no hay peor abandono que el que se hace a uno mismo.
Con eso no se juega.
No tenés derecho.
Lorena Pronsky

Trababalenguas, quiero y no quiero

 “Quiero y no quiero querer a quien no queriendo quiero. He querido sin querer y estoy sin querer queriendo. Si por mucho que te quiero, qui...