Comencé a contabilizar el tiempo de tu ausencia
y me abrumó la eternidad.
Desde que te fuiste, retroceden los relojes segundo a segundo
tratando de resucitar a la vida los minutos
pretéritos que tu partida aniquiló.
Retrotraigo el mañana hacia el ayer
y, como un pintor de trazo grueso y basto,
encalo la paredes del presente
con la luz de un ocaso que no vuelve para renacer.
Y me hundo cada día
entre las astillas de mi alma, y
los mimbres de mi niñez no son bastantes
para sostener mi vida cansada de pesares.
"Para tan poco amor tan larga vida"
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