Pocas veces la escuché quejarse de su suerte, sin embargo, Tramontana que no cesa, permite a cualquiera una queja que lanzar al aire. A pesar de todo, nunca la sentí amarga, ni amargada. Algún momento de su historia hubiera podido reescribirse con letras más amables y no es poco probable que de poder reescribir algunos renglones se hubieran enmendado. A pesar de todo, su vida le fue siempre propia reflejo de su libertad de hacer lo que le cabía.
Arrepentirse es útil de cuando en cuando, pero arrepentirse a toda hora es terco y dañino.
martes, 14 de junio de 2016
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