Que agosto tenga la delicadeza de acabar en viernes es un detalle. Que septiembre tenga la gentileza de comenzar en sábado merece una fiesta. Es seguro que habrá alguien a quien no le vendrá bien esta distribución de días, pero personalmente me encanta que haya sido así.
Sin embargo como casi todos los años creo que esta transición entre colores me produce cierta tristeza. El cambio entre el amarillo limón del verano al naranja y los tostados del otoño me oscurece un poco el ánimo.
No sé pero me parece que el verano se me ha escurrido entre los dedos y no he hecho nada especial. Y tengo esa sensación cuando no es cierto, no se ha evaporado sin saborearlo.
He tenido varios días de vacaciones, dos escapadas, he conocido blogueras, una chica especial me han regalado una palabra alucinante, estoy aprendiendo a valorar sonidos, he disfrutado con música en directo, me he remojado en la piscina, cenas con amigos, el festival de cortos, juegos con los peques...
Incluso he podido dejar de suspenderme en el aire y he pedido un poco de tierra firme para apoyar los pies. De otra manera no era posible acercar y cerrar esa puerta que no encajaba en su marco. He podido girar la llave y he escuchado con claridad el click de cierre. He soltado un hilo que estaba agarrando mi mano y no sostenía nada en el otro extremo. Y puedo decir que hasta las pulsaciones que siempre son rápidas se han reducido y me han acercado a una calma que no esperaba.
A pesar de todo ello, sigue la sensación de haber olvidado realizar lo verdaderamente importante.
De hecho me despierto sobresaltada pq en el sueño tengo la claridad de lo olvidado y la urgencia de concluirlo. Pero nada más abro los ojos vuelve la imposibilidad de recordar.
Curioso, durmiendo recuerdo y despertando olvido. Lo habitual en mi era lo contrario.
Tal vez cuando septiembre haya mediado y la luz recupere el brillo del veranillo de San Miguel ya vuelva a tomar aire. O quizás un poco antes. Espero.
viernes, 31 de agosto de 2012
viernes, 24 de agosto de 2012
martes, 21 de agosto de 2012
Casualidades
Madrid este fin de semana pasado no puedo decir que me recibió con un cálido abrazo, porque las piedras estaban convirtiéndose en fuego liquido. No fue cálido su abrazo sino más bien ardiente.
Pero tenia muchas ganas de salir de casa aunque fuera por unos días y además el rey latino del jazz actuaba en una de las salas del reino y mis amigos están tan enamorados de su música que ya sentía curiosidad por ver si exageraban. He comprobado que realmente no lo hacen. Me encantó. Hopper también. Y en el Prado refugiándome del infierno de la calle me rencontré con una amiga que hacía meses que no veía y que casualmente tropezó conmigo mientras Saturno se comía a uno de sus hijos. No pude comer con ella, pero me alegró tanto encontrarla allí. Y ya volviendo a casa en autobús, de pronto una voz que me nombra. Me giro y encuentro a mi ex-jefe. Hace más de once años que no nos habiamos vuelto a ver. No he podido olvidarme de él en este tiempo pq aun me debe dinero en pesetas. Ahora ya no dirige y ordena. Ahora trabaja para otro jefe y por fin me trata como a una igual. Lamente que el trayecto no fuera mayor. Hablamos de los viejos tiempos, de todos aquellos amigos que hace mucho que no vemos y nos dimos los teléfonos. Probablemente no nos volvamos a ver. Le he perdonado la deuda.
Y el próximo destino Cuenca.
martes, 14 de agosto de 2012
Economía del bien común
Con ejemplos fáciles de entender, sin complicar el asunto para que no nos cansemos de escuchar, Christian Felber da soluciones fáciles para ciudadanos y gobiernos sensatos. Será el modelo económico del futuro. El actual está en las últimas, pero eso si, morirá matando.
No dejéis de verlo, es muy interesante.
http://www.rtve.es/alacarta/videos/para-todos-la-2/para-todos-2-entrevista-christian-felber-economia-del-bien-comun/1429661/
No dejéis de verlo, es muy interesante.
http://www.rtve.es/alacarta/videos/para-todos-la-2/para-todos-2-entrevista-christian-felber-economia-del-bien-comun/1429661/
domingo, 12 de agosto de 2012
Dice en "La rebelión de Atlas"
"Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican, no bienes, sino favores;
cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo,
y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario,
cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo,
y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario,
son ellos los que están protegidos contra usted;
cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada."
Ayn Rand (1950).
cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada."
Ayn Rand (1950).
lunes, 6 de agosto de 2012
del gris al verde
Cuando esperaba una llamada, solía rondar el teléfono fijo colgado de la pared como si en ello me fuera la vida. A cada poco levantaba el auricular para comprobar que continuaba vivo, no se hubiera caído el mundo allí fuera y yo no me hubiera enterado. Algunas veces sonaba y lo agarraba con tanta rapidez que se asustaba quien llamaba.
-Oye que parece que estuvieras esperando que sonara! ¡Que va, que pasaba por aquí, si yo también me he sobresaltado.
- ¿Está tu madre?
Ohhhhh eso si que no, si yo estaba esperando una llamada mi madre no estaba en casa, eso tenia menos arreglo que si un rayo hubiera partido en dos todas las torretas de timofónica en el mundo.
¿Quien era? decía ella, y yo le mentía:
- Nadie, se han equivocado de número.
Después me caía la bronca porque impepinablemente se enteraba de mis regates. Llegó un momento en que (al fin y al cabo es mi madre) cuando le preguntaban a donde salia tan a menudo que nunca estaba en casa, ella también llevaba la respuesta preparada.
Ahora no necesidad de teléfono común y mi móvil es mio y solo mio, pero existen los chats y si espero a alguien me pongo a mirar el punto gris confiando en que cambie a verde por mi solo deseo y como si por no dejar de mirarlo cambiara antes. Continuo pulsando F5 por si no actualizará por su cuenta, casi tantas veces como levantaba el auricular para oír el pitido que afirmaba que estaba activo.
Y el corazón según quien se pone en verde, me sigue latiendo con la misma fuerza que entonces, aunque no sea comparable oír una voz que ver en negrita un nombre. En el fondo cambian las herramientas pero yo sigo parecida.
Soy una desesperada, lo sé.
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